lunes, 1 de octubre de 2018

RESEÑA DE UNA DOCUMENTADA OBRA SOBRE LA PRIMAVERA DE PRAGA (1968)


Zaragoza, L.: “Las flores y los tanques. Un regreso a la Primavera de Praga”. Editorial Cátedra. Colección Historia, Serie Mayor. Madrid, 2018.

En 1968 sucedieron algunos hechos que tuvieron una gran trascendencia histórica. De todos ellos destacaría tres: el Mayo francés que, a pesar de que no vio cumplidas muchas de sus expectativas, cambió la vida de mucha gente, el fracaso americano en la Guerra de Vietnam (ofensiva del Tet, masacre de My Lai, grandes manifestaciones contra la intervención) y la Primavera de Praga, el intento de construir un “socialismo de rostro humano” (una difícil unión entre el socialismo y la democracia) en un país del bloque comunista, disidencia que no podía consentir la URSS. 


De este último acontecimiento se ocupa esta detallada y documentada obra de Luis Zaragoza. Para su exposición maneja abundante documentación de la época y una amplia bibliografía que le permite ofrecer, además de una minuciosa descripción de los acontecimientos, distintas interpretaciones y puntos de vista, analizar lo que fue y lo que no fue la Primavera de Praga. Apoyado por un sinfín de citas, testimonios de los actores y documentos, estamos ante el relato de una experiencia que, aunque breve en el tiempo, situó a Checoslovaquia en el centro del mundo.


La primera parte de la obra se ocupa de los antecedentes geográficos e históricos que ayudan a explicar la “Primavera”, su desarrollo y su desenlace. El autor hace un repaso a momentos importantes de Checoslovaquia antes de mitad de la década de los 60: su nacimiento tras la I Guerra Mundial como  un Estado un tanto artificial compuesto por cuatro grandes territorios (Bohemia, Moravia, Eslovaquia y Rutenia) y habitado por una gran diversidad de grupos étnicos (checos, eslovacos, alemanes, magiares, rutenos, polacos…), la desmembración de Checoslovaquia por la Alemania nazi (Conferencia de Munich), la caída en la órbita rusa tras la II Guerra Mundial, la configuración como una democracia popular  y el control total del Partido Comunista tras el golpe de Praga, la fidelidad checoslovaca al modelo soviético en momentos de convulsión en el bloque (como durante la revuelta húngara de 1956), el frenazo económico del III Plan Quinquenal que hubo de ser interrumpido, el descontento de jóvenes e intelectuales desde los primeros años de la década de los 60 que piden una revisión del modelo político y económico, el descontento de Eslovaquia ante el centralismo de Praga, la reacción del poder con medidas como la Ley de Prensa de 1966 o el giro conservador del bloque tras la llegada de Brézhnev al poder en la URSS.


En la segunda parte de la obra, el autor analiza los orígenes próximos de la “Primavera”, los cambios que se producen en la sociedad civil y en la vida política checoslovaca desde el verano de 1967 cuando comienzan a aflorar múltiples descontentos entre jóvenes e intelectuales que se traducen en demandas de cambios y cómo estas pasan posteriormente a ser asumidas por la sociedad civil. Lógicamente, ocupa un lugar destacado la actuación de A. Dubchev, imagen de la “Primavera de Praga”, aunque no fue solamente obra suya. Este “socialismo de rostro humano” se propone democratizar el Partido Comunista y el país, llegar a una política exterior más abierta, suprimir la censura, respetar las libertades individuales, ocuparse de los problemas de la gente, atender  las demandas eslovacas (como llegar a un Estado federal), aplicar con menos rigor la planificación, autogestión de algunas empresas, impulsar la iniciativa privada en algunos sectores… Reformas sin alterar las bases fundamentales del sistema, en definitiva, un nuevo e inédito modelo de socialismo.


En Moscú y sus aliados más fieles (RDA, Polonia,  Hungría y Bulgaria) temen que el ejemplo se extienda, discuten qué medidas tomar. Se baraja intervenir militarmente, pero Brézhnev prefiere hacer rectificar a Dubchev y que de marcha en su Plan de Acción que tacha de revisionista y favorecedor del retorno al capitalismo. Dubchev tiene que soportar reproches, acusaciones y fuertes presiones. Presiones económicas (sobre el abastecimiento de materias primas, energía y otros productos), diplomáticas, ideológicas y…militares. En diversas reuniones que se tratan detalladamente en el libro (Varsovia, Cierna, Bratislava), los Cinco (URSS, RDA, Polonia, Hungría y Bulgaria) discuten qué solución tomar ante la no rectificación de Dubchev. Desde el interior, diversos colectivos le animan a seguir con las reformas (muy significativo fue el denominado Manifiesto de las 2000 palabras que hace un llamamiento a la sociedad para que se implique activamente en las reformas. El Partido Comunista Checoslovaco está dividido entre los que quieren frenar las reformas y los que quieren profundizar en ellas. 


En la tercera parte, “Los tanques”, Luis Zaragoza va a explicar con detalle la intervención militar de las tropas del Pacto de Varsovia (mayoritariamente rusas), una fuerza desproporcionada, que comenzó el 20 de agosto. Brézhnev justificó la invasión con su doctrina de la “soberanía limitada” de los países de su bloque (por cierto, doctrina criticada por China, Yugoslavia y muchos Partidos Comunistas del mundo). Los ocupantes comienzan a detener dirigentes reformistas, entre ellos a Dubchev que es sacado del país. El autor va a prestar especial atención al comportamiento de la población que va organizando su resistencia (al principio con pequeños gestos), al papel de las radios que no pueden localizar los invasores en la difusión de comunicados y consignas, a la batalla por la propaganda, a la reacción del Partido Comunista Checoslovaco que, en su XIV Congreso celebrado en la clandestinidad, pide la liberación de los dirigentes presos y la salida de las tropas del país, a la dimensión internacional del conflicto, tanto en los países capitalistas como en los propios del bloque y en los partidos comunistas de varios países. Al fin, los reformistas checoslovacos se vieron obligados a capitular y a firmar el Protocolo de Moscú por el que la URSS va a acabar con todo rastro de la “Primavera de Praga”.


En la cuarta parte de la obra (“Los surcos) Luis Zaragoza analiza la normalización del País tras la aplicación del Protocolo de Moscú. Primero una normalización blanda (agosto de 1968 a abril de 1969). El control soviético se manifiesta en medidas que tratan de revertir las reformas. Dubchev trata de buscar en vano una vía intermedia entre la rendición total y la resistencia abierta, lo cierto es que debe hacer concesiones una tras otra hasta su dimisión en abril de 1969 y su sustitución por Husák, un hombre fiel a Moscú. Estas medidas trajeron una reactivación de la resistencia civil que tuvo su momento culminante cuando, el 16 de enero de 1969, el joven J. Palach se inmoló en la plaza de San Wenceslao de Praga. La repercusión mundial del acto fue enorme. Con Husák llegó la normalización dura (abril de 1969 a diciembre de 1970). No le va a temblar la mano para aplicar las medidas queridas a Moscú, va a devolver al socialismo su rostro más represivo. Para evitar nuevas veleidades se impuso un férreo control de los medios de comunicación, se llevaron a cabo grandes purgas en la dirección del Partido Comunista, en sus militantes (debían pasar una larga entrevista para renovar sus carnets), en el estamento militar, en los funcionarios,  en las organizaciones sociales y culturales… El miedo volvió a la sociedad. La represión se centró en Dubchev, símbolo de la “Primavera”. Fue expulsado del Presídium, destituido como Presidente de la Asamblea Federal, expulsado del Partido. Inició una etapa de ostracismo en la que tuvo dificultades incluso para encontrar un empleo.


Tuvieron que pasar varios años para que, en el contexto de la desintegración del bloque comunista europeo, se rehabilitara la Primavera de Praga y sus actores. En 1989, el Parlamento de Polonia condenó la agresión del 68 y pidió perdón, se sumaron a esta condena la RDA, Bulgaria y Hungría, poco más tarde lo hizo la URSS de forma más tibia. El 28 de diciembre de 1989, Dubchev fue nombrado Presidente de la Asamblea Federal.


Cierran la obra un amplio y útil glosario (“Quién es quién y qué es qué en la obra”) y una completa bibliografía.




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