martes, 22 de enero de 2019

CRUELES EXPERIMENTOS NAZIS CON PRISIONEROS DE DACHAU PARA INVESTIGAR LOS EFECTOS DE LA HIPOTERMIA EN EL CUERPO HUMANO


"El médico nazi Sigmund Rascher hizo el mismo experimento con unas 300 personas. Las sumergía en un tanque de agua con hielo, con el presunto objetivo de estudiar los efectos del frío en el ser humano. “En cuanto la temperatura corporal alcanzaba los 28 grados, los sujetos de estudio morían invariablemente, pese a los intentos de reanimación”, escribió en su cuaderno un día de agosto de 1942. Sus “sujetos de estudio” eran 300 prisioneros del campo de concentración de Dachau, cerca de Múnich. Y un centenar de ellos murió en el experimento, uno de los más tétricos de la historia......

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https://elpais.com/elpais/2019/01/21/ciencia/1548029823_999788.html

sábado, 19 de enero de 2019

II GUERRA MUNDIAL. OPERACIÓN BARBARROJA (II): AVANCE HACIA LENINGRADO, ASEDIO Y RESISTENCIA DE LA CIUDAD


En el ataque a la URSS, como he indicado en una entrada anterior, el Grupo de Ejércitos del Norte debía marchar sobre Leningrado ocupando los Estados Bálticos, mientras las tropas alemanas de Noruega atacaban el Ártico ruso y los finlandeses Carelia. El ataque comenzó desde Prusia Oriental el día 22 de junio de 1941. Ver mapa adjunto.

https://i.pinimg.com/originals/7d/e6/e0/7de6e064954a3bf1fa354079e2ded292.jpg

Los  blindados alemanes (a las ordenes de Von Manstein) avanzaron a toda velocidad. En cuatro días llegaron al río Dvina y el día 14 de julio cruzaron el río Luga. Las fuerzas rusas del Báltico se disolvieron ante el ataque. En los Países Bálticos, grupos nacionalistas recibieron a los alemanes como libertadores, pero cuando comprobaron que les trataban como a una raza inferior les retiraron su apoyo.

Como se ve en el mapa, un cuerpo de blindados se desvió de la ruta hacia Minks para proteger el avance del Grupo de Ejércitos del Centro. El resto del Grupo de Ejércitos del Norte se dirigió hacia Leningrado. El rápido avance de los blindados dejaron a la infantería muy rezagada. El 16 de agosto llegaron a Novgorod. No se aseguraron convenientemente las líneas de comunicación y abastecimiento, la falta de municiones y carburante provocó una cierta pausa entre finales de julio y finales de agosto. Los camiones tenían dificultades para avanzar por las malas carreteras sovieticas y los ferrocarriles debían ser reparados y adaptados al ancho de vía estándar europeo.

Por cierto, en el frente de Leningrado combatieron soldados españoles de la División Azul.

La toma de Leningrado era clave para el éxito de la invasión, para Hitler era la cuna del bolchevismo. El día 2 de septiembre la ciudad  ya estaba a tiro de la artillería alemana. El plan alemán era tomar la ciudad desde el sur. Como, previsiblemente, tomar la ciudad supondría fuertes pérdidas propias, los alemanes decidieron sitiarla y rendirla por hambre y fuego. El 15 de septiembre, Leningrado estaba totalmente aislada, pero no cayó. Sus cinco millones de personas sufrieron un asedio que duró 872 días (desde el 8 de septiembre de 1941 al 27 de enero de 1944). Construyeron fortificaciones, trincheras y parapetos para impedir la entrada de las tropas nazis. Constantes ataques artilleros y bombardeos aéreos no lograron rendir la ciudad que se convirtió en un símbolo de resistencia.



Los sufrimientos y penalidades de la población de la ciudad fueron inmensos. La falta de alimentos hizo que se fuera imponeindo un racionamiento que fue reduciendo las cantidades hasta hacerlas irrisorias. Mascotas, ratas y ratones, suelas de zapatos, insectos, cortezas de abeto, pegamento de madera... pasaron a ser fuente de comida. Hubo tal hambre (muchos caían desfallecidos en plena calle) que se dieron casos de canibalismo a pesar de estar castigados con la pena de muerte. 

"La Unión Soviética suprimió deliberadamente toda la información sobre el particular. Archivos de la policía secreta que han salido recientemente a la luz muestran que más de 1.400 personas fueron arrestadas acusadas de canibalismo y más de 300 ejecutadas". Declaraciones del historiador británico M. Jones a El País en 2008

 El escaso abastecimiento se hacía a través del helado lago Ladoga sobre el que habilitó una pista para el transporte por camiones ("el camino de la vida" por el que también fueron evacuados varios miles de personas, especialmente niños).

Otro problema fueron las enfermedades que hacían estragos en unos cuerpos mal alimentados y que viviían en unas pésimas condiciones higiénicas, solamente el tifus provocaba 2000 muertes diarias.  

Fueron igualmente importantes la falta de electricidad y combustible. Hubo grandes dificultades para aguantar temperaturas cercanas a 40 grados bajo cero sin calefacción (el invierno de 1941-42 fue el más duro del siglo). 

A pesar de la angustia y la desesperación, los ciudadanos, dando muestras de gran civismo, trataron de mantener un cierto orden en la ciudad. A pesar de estas penosas condiciones, las importantes industrias pesadas de la Ciudad siguieron funcionando 

https://es.rbth.com/multimedia/2017/01/27/en-recuerdo-de-la-heroica-resistencia-de-leningrado_690333


Durante el asedio murieron más de 1,2 millones de personas (hambre, frío, bombardeos) y la mayoría de los edificios de la ciudad resultaron dañados. Fue "el sitio más sanguinario de la historia" (A. Roberts)


LA RESISTENCIA DE LENINGRADO
"La ciudad, con una parte de la población evacuada, quedó totalmente rodeada a partir del 8 de septiembre, a excepción de un pasillo por el lago Ladoga. Empezó entonces un asedio de novecientos días, que ninguno de los adversarios había previsto [...] Para aumentar el hambre de la guarnición, Hitler prohibió la salida de la población. El abastecimiento solamente llegaba por el agua, luego por el hielo del lago Ladoga y gracias a un camino de 200 km construido a toda prisa a través del bosque. En ninguna otra parte, la determinación y los sufrimientos de los soviéticos fueron sometidos a una prueba más penosa. [...] los sitiados comen pan amasado con 10% de celulosa, 10% de orujo, 2% de polvo de papel, 2% de polvo de harina, 3% de harina de maíz, 73 % de harina de centeno, y lo acompañan de salchichas a base de un 40% de harina de soja. En diciembre de 1941 hubo que enterrar más de 50.000 cadáveres. Los sitiados quemaban muebles y libros para fundir el hielo y obtener agua". 
Henri Michel. La Segunda Guerra Mundial, l, Akal.


martes, 15 de enero de 2019

RESEÑA DE "BREVE HISTORIA DE LAS BATALLAS NAVALES DE LOS ACORAZADOS"


SAN JUAN, Víctor. Breve historia de las batallas navales de los acorazados. Madrid: Nowtilus, 2018

En este nuevo título de la colección Breve Historia, Víctor San Juan nos ofrece una detallada historia de los acorazados, unos buques emblemáticos que han tenido un gran protagonismo en la historia de las marinas de guerra. Explica su evolución, desde su prehistoria que comenzó a fines del s. XVIII cuando los españoles  emplearon sin  éxito unas baterías flotantes indignas de llamarse buque con un empalletado (rudimentaria coraza) en el intento de toma de Gibraltar, hasta su final después de la II Guerra Mundial. El autor nos ofrece un relato muy documentado de las características y evolución técnica de estos buques, sus actuaciones bélicas, el destino de muchos de ellos, las tácticas y estrategias empleadas por sus almirantes y capitanes…. Solo un autor de reconocido prestigio en la historia naval podía ofrecernos un relato de esta naturaleza con tal multitud de detalles.

Fueron los franceses lo que construyeron el primer auténtico buque acorazado a partir de un navío de línea, botado a fines de 1859 fue bautizado como la Gloire, iba a revolucionar la guerra en el mar. De inmediato, otros Estados, comenzando por Gran Bretaña, se sumaron a la construcción de acorazados, aportando interesantes avances. La obra da muchos detalles de las construcciones inglesas, norteamericanas, francesas, italianas, japonesas, rusas, españolas… en distintos momentos.

La Gloire. Una de las muchas imágenes de la obra

Los acorazados, con cada nueva generación fueron incorporando continuas mejoras técnicas, fundamentalmente en el diseño, la propulsión (hélices, máquinas de vapor, motores diésel…), la velocidad y maniobrabilidad, la coraza, la dotación artillera y su colocación, los sistemas de precisión de tiro… Tal vez el salto generacional más importante fue la construcción del Dreadnought (1906), un acorazado de cuarta generación creación del almirante John Arbuthnor Fisher teniendo en cuenta los dibujos del italiano Vittorio Cunniberti cuyo proyecto fue desechado por la marina italiana. El Dreadnought iba a revolucionar la Royal Navy y a consagrase como el buque principal de todas las flotas en los primeros años del siglo XX. Presentó fuertes renovaciones en blindaje, artillería, sistemas de propulsión…

HMS Dreadnought, 1906. Ilustración en la obra
A lo largo de la obra, Víctor San Juan explica, en algunos casos con multitud de detalles, las 23 batallas en las que participaron los acorazados en todos los océanos, desde los citados empalletados (1782) a la última batalla de los acorazados en el estrecho de Surigao en 1944. De todas ellas destaca, por su gran transcendencia, tres de las que describe con mucho detalle las flotas participantes, los protagonistas, las tácticas y maniobras, el resultado y las pérdidas humanas y materiales. Estas batallas son:

  • Batalla de Tsushima  (1904), el episodio más decisivo de la guerra ruso-japonesa. Participaron un gran número de buques (90 por el bando japonés). Terminó con una gran victoria japonesa, las pérdidas rusas en hombres y buques (acorazados y cruceros) fueron muy cuantiosas. 
  • Batalla de Jutlandia (1916), la más grande de acorazados de todos los tiempos en la que participaron 250 buques y 105.000 hombres. El resultado de la batalla fue un tanto incierto, pues si bien es verdad que los alemanes fueron los vencedores tácticos, no pusieron en peligro la supremacía naval británica. Las pérdidas fueron inmensas: unos 8500 muertos entre ambos bandos y 25 buques hundidos (14 británicos y 11 alemanes). El autor presta especial atención a  la actuación de los mandos, especialmente a  la del almirante británico Jellicoe. En el aspecto militar, tuvo varias consecuencias como la sentencia definitiva del crucero de batalla acorazado como buque de combate, el inicio de la conversión de los Dreadnought en super Dreadnought o que el Kaiser decidiera apostar por la guerra submarina sin restricciones. 
  • Batalla del estrecho de Dinamarca (1941) en la que el acorazado alemán Bismarck hundió al crucero inglés Hood lo que causó gran conmoción en el pueblo inglés. Desde este momento la gran obsesión de la Royal Navy fue la caza del Bismarck que acabó hundido pocos días después (mayo, 1941).
No por resaltar estas tres batallas deja de ocuparse con detalle de otros acontecimientos y conflictos en los que intervinieron los acorazados. Algunos ejemplos: las derrotas españolas a manos de la marina de Estados Unidos en Cavite y Santiago de Cuba; los diversos enfrentamientos entre las marinas española, chilena y peruana (y en alguna ocasión inglesa) en el Pacífico (batalla del Callao, combate de Ilo, combate de Iquique, combate de Angamos…); la batalla del Yalú en la que la escuadra japonesa obtuvo un triunfo rotundo sobre la china; el ataque de cruceros ingleses a las defensas alemanas en la batalla de Heligoland (1914) y la respuesta alemana con varias incursiones en la costa de Norfolk con la batalla del Banco de Dogger (1915); el autohundimiento de la flota alemana en Scapa Flow (junio de 1919) tras la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial (hundieron 13 buques de estilo Dreadnought); la batalla de Casablanca (1942) en la que buques de la Francia de Vichy se enfrentaron al desembarco aliado en el norte de África; el enfrentamiento entre ingleses, que trataban de abastecer a la URSS durante la II Guerra Mundial a través de la ruta del Ártico, y los alemanes que intentaban impedir la llegada de estos convoyes de ayuda; y, en fin, los muchos enfrentamientos de las marinas de Estados Unidos y Japón en el Pacífico tras el ataque japonés a Pearl Harbor que acabaron con el desastre y derrota de los acorazados japoneses en las batallas del Mar de Sibuyán y del estrecho de Surigao (última batalla de los acorazados).

Tienen protagonismo en la obra algunos acorazados legendarios cuya actuación despertó gran atención en su momento e incluso en la actualidad: El Maine (cuya intencionada o fortuita explosión ha sido objeto de diversas investigaciones), la fragata acorazada Numancia (famoso buque español, primer blindado en dar la vuelta al mundo), el acorazado japonés Mikasa desde el que el almirante Togo dirigió la escuadra japonesa en Tsushima, los acorazados alemanes Bismarck y su gemelo el Tirpiz (para algunos los “más equilibrados y mejor construidos de la Historia”), el crucero de batalla británico HMS Hood, el acorazado francés Jean Bart protagonista de una increíble fuga perseguido por los alemanes, el acorazado japonés Yamoto (el más grande construido) y su gemelo Musashi, etc. Son solo algunos de los muchos ejemplos.

El impresionante Bismarck

Finaliza el estudio con un capítulo dedicado a los últimos acorazados. Durante la II Guerra Mundial se perdieron 35 acorazados, la mayoría reposan en los fondos marinos. Tras el conflicto, se siguieron construyendo acorazados más por motivos políticos que militares. Su alto coste y la aparición de los misiles dejaron a los acorazados sin futuro. Muchos se desguazaron, unos pocos quedaron como buque escuela o como museos.

La obra en la web de la editorial (comenzar a leer, índice, argumentos de venta):


martes, 8 de enero de 2019

II GUERRA MUNDIAL. OPERACIÓN BARBARROJA (I): PLANTEAMIENTO, OBJETIVOS E INICIO


A pesar de la firma del Pacto Germano Soviético (tratado en otra entrada de este Blog), Hitler nunca había renunciado a su intención de expandirse por el Este y de invadir la URSS.


A finales de julio de 1940, Hitler había decidido firmemente invadir la Unión Soviética. Molotov visitó Berlín en de noviembre de 1940, durante su visita aceptó las zonas de influencia que le propuso Hitler en el Golfo Pérsico e Irán. A pesar de las apariencias, Molotov regresó a su país convencido de que la ruptura era inminente. Mientras avanzaban los preparativos de la invasión (la directiva número 21 de Hitler de 16 de diciembre de 1940 especificaba cómo se llevaría adelante la invasión), las relaciones entre Alemania y la URSS seguían manteniéndose, por ejemplo, el 10 enero de 1941, firmaron un un nuevo tratado sobre cuestiones fronterizas y económicas.




El Plan Barbarroja (denominado así en honor de la figura mítica del emperador germano Federico I Barbarroja, s. XII) para invadir la URSS fue presentado por Hitler a sus generales en marzo de 1941, lo calificó como una campaña diferente, como "un choque de dos ideologías... el comunismo es un peligro enorme para nuestro futuro... ésta es una guerra de exterminio".  Las directrices para la guerra, fechadas el 13 de mayo de 1941, ordenaba el fusilamiento de los comisarios del Ejército Rojo sin tener en cuenta lo dispuesto en los acuerdos internacionales sobre prisioneros de guerra.

En la última conferencia con generales antes de la invasión celebrada en la Cancillería del Reich (14 de junio), ninguno de los presentes se quejó de que se abriese una peligrosa guerra en dos frentes. Tal vez pensaban que oponerse a Hitler pondría en peligro sus carreras.

Con esta acción bélica Hitler pretendía:
Cartel alemán presentando a la
alianza de Gran Bretaña y la URSS
 como un complot judío
  • Acabar con el régimen bolchevique. 
  • Controlar y explotar riquezas de la URSS: alimentos, materias primas, petróleo de Bakú... Ya en Mein Kampf, Hitler sostenía que Alemania nadaría en la abundancia si controlaba el granero ucraniano, las materias primas de los Urales y la madera siberiana. Era la puesta en práctica de la teoría nazi del espacio vital. 
  • Obtener mano de obra esclava procedente en gran parte de prisioneros de guerra.
  • Obligar a los ingleses a negociar la paz ya que se quedarían solos una vez vencida la URSS.
  • ¿Pensaba Hitler construir un imperio continental desde el Atlántico a los Urales?
Hitler pensaba que la empresa sería fácil, pues la resistencia rusa se quebraría cuando los soldados alemanes cruzasen la frontera. "No hay más que derribar la puerta a patadas y toda la podrida estructura se vendrá abajo". Hitler pensaba que en tres meses sus tropas estarían desfilando triunfalmente por las calles de Moscú. Esta confianza ciega iba avolverse en su contra e iba a propiciar errores como en el de no aprovisionar a sus tropas con ropa adecuada para el invierno ruso. La verdad es que el armamento del ejército ruso estaba un tanto obsoleto y muchos de sus mejores generales había sido víctimas de las purgas de Stalin. Pero...
"Al atacar a Rusia, el ejército alemán puede compararse adecuadamente a un elefante que atacase a un ejército de hormigas. El elefante matará millares de hormigas, acaso millones; mas, por último, la superioridad numérica le vencerá, y las hormigas le devorarán hasta no dejar de él más que los huesos." Coronel Berndt von Kleist, 1941, citado en L. L. Snyder: La Guerra (1939-1945).


Para llevar adelante el Plan Barbarroja, Hitler pensaba que lo ideal serían dos líneas de avance: por el norte hacía Leningrado (enlace con Finlandia) y por el sur hacia Ucrania y Bajo Dnieper (zona de gran importancia económica y agrícola). El Alto Estado Mayor prefería atacar sobre Moscú. Finalmente, se aprobó un plan en el que actuarían tres ejércitos simultáneamente:
  • Norte. Debía ocupar los Estados Bálticos y marchar sobre Leningrado mientras las tropas alemanas de Noruega atacaban el Ártico ruso y los finlandeses Carelia. El ejército del Norte estaría el mando de Von Leeb. 
  • Centro. Este ejécito, al mando de Von Bock, tenía como objetivo conquistar Moscú. 
  • Sur. Bajo las ordenes de Von Runstedt, estas tropas debían ocupar las fértilas llanuras de Ucrania y marchar hacia Stalingrado con el objetivo de controlar los pozos petrolíferos del Cáucaso.
Junto a las tropas alemanas participarían soldados rumanos, húngaros, eslovacos, italianos y finlandeses; más tarde se unieron voluntarios de otros países, entre ellos españoles.
http://www.novilis.es/70%C2%BA-aniversario-de-la-operacion-barbarroja/

Hitler había previsto el ataque para mayo, pero, debido a las condiciones climatológicas (retraso del deshielo) y a la necesidad de reagrupar las tropas que habían intervenido en Grecia y los Balcanes, lo tuvo que retrasar. El ejército alemán no entró en Rusia hasta el 22 de junio de 1941 (a las 3,15 horas), antes tuvo que hacer unas operaciones en los Balcanes: concretar un pacto con Hungría, Rumanía y Bulgaria y conquistar Yugoslavia, Grecia y Creta (acciones tratadas en entradas anteriores en este Blog: Yugoslavia, Grecia, Creta). Algunos generales advirtieron a  Hitler de que era demasiado tarde, acechaba el crudo invierno ruso. Estaba presente el resultado de la invasión de Napoleón que comenzó de ataque el 24 de junio, dos días después de que lo hiciera Hitler. Se debiera haber prestado más atención a la debacle de la Gran Armée.

Hitler lanzó sus ejércitos (más de tres millones y medio de efectivos) contra la URSS en un frente de 3.000 Km. El ataque se inició sin una declaración de guerra previa y atacó en las tres direcciones previstas: Leningrado, Moscú y Stalingrado.
 
Stalin, haciendo gala de gran tozudez, no quiso hacer caso a varios informes previos (no menos de 80 avisos) que señalaban la inminencia de un ataque alemán y, por ello, se negó a poner sus tropas en estado de alerta máxima. Algunos autores señalan que el Plan Barbarroja fue el secreto peor guardado de la II Guerra Mundial. Stalin pensaba que Hitler no atacaría en dos frentes, incluso pensaba que Churchill, que le hizo llegar un informe sobre la concentración de tropas alemanas en la frontera rusa, solo hacía presentar la amenaza alemana con el fin de provocar un choque que aliviase la presión sobre Gran Bretaña. Es más, todos los meses (en cumplimiento del pacto Germano-Soviético) la URSS enviaba alimentos y petróleo a Alemania; incluso lo hizo la noche del 21 de junio (pocas horas antes de la invasión). Stalin también se equivocó al pensar por dónde atacarían los alemanes.

La incapacidad de Stalin para hacer frente a la invasión quedó patente en su reacción de incredulidad cuando comenzó la operación, no llegaba a creer la declaración de guerra por parte de Alemania. Stalin sufrió un colapso, tardó unos días dirigirse al pueblo ruso  a través de la radio (no lo hizo hasta el 3 de julio), para entonces los alemanes se habían adentrado varios Kms. en territorio ruso y habían obtenido sonoros éxitos como la captura de 290.000 soldados rusos y abundante material en la bolsa de Minks (29 de junio).

El Gobierno soviético lanzó duras amenazas contra los soldados que se rindiesen a los alemanes. En este sentido es famosa la orden 227 de Stalin (28 de julio de 1941) “Ni un paso atrás” que establecía que todo aquel que se rindiera al enemigo podía ser tratado como un traidor y se podrían tomar represalias incluso contra su familia, se debía disparar a los que huyesen y a los cobardes. Cumpliendo esta orden varios generales fueron condenados a muerte.

(...)  ¡Ni un paso atrás! Éste debe ser ahora nuestro eslogan desde ahora.Debemos de defender cada punto, cada metro de tierra soviética obstinadamente, hasta la última gota de sangre, aferrarnos a cada pedazo de tierra y defenderlo tanto tiempo como sea posible. Nuestra Madre Patria está pasando por tiempos difíciles. Debemos detener, hacer retroceder y destruir al enemigo a cualquier precio. Los alemanes no son tan fuertes como los propaladores del pánico dicen. Ellos están empleando sus fuerzas al límite. Resistir su empuje ahora significa asegurar la victoria en el futuro.
 ¿Podemos aguantar y hacer retroceder al enemigo al Oeste? Sí, podemos porque nuestras plantas y fábricas en la retaguardia están trabajando a la perfección y proporcionando a nuestro ejército cada vez más tanques, aviones, artillería y morteros.
¿Qué nos falta entonces? Nos falta orden y disciplina en las compañías, regimientos y divisiones, en las unidades de tanque, en los escuadrones de la Fuerza Aérea. Ésta es nuestra mayor desventaja. Ahora tenemos que introducir el orden y la disciplina más estricta en nuestro ejército si queremos salvar la situación y defender nuestra Patria.
Ya no podemos tolerar a comandantes, comisarios y oficiales políticos cuyas unidades abandonan las defensas. Ya no podemos tolerar el hecho que los comandantes, comisarios y oficiales políticos permiten a los cobardes huir del campo de batalla propagando el pánico y abriendo paso al enemigo. Los propaladores del pánico y los cobardes serán exterminados en el sitio.
Desde ahora la férrea ley para cada oficial, soldado y oficial político debe ser "Ni un paso atrás" sin ordenes superiores. Los jefes de las compañías, los batallones, regimientos y divisiones, así como los comisarios y oficiales políticos que se retiren sin órdenes superiores serán considerados traidores a Patria y como tales serán tratados. Esto es lo que pide la Patria.
 El cumplimiento de esta orden es defender nuestro país, salvar nuestra Madre Patria, destruir y vencer al enemigo odiado.... 
Fragmento de la Orden 227


En  próximas entradas me ocuparé de cada una de las tres líneas de avance y de las razones por las que el Plan Barbarroja no alcanzó sus objetivos.


domingo, 6 de enero de 2019

NUEVAS INVESTIGACIONES SOBRE LA OPERACIÓN REINHARD: EXTERMINIO DE JUDÍOS POLACOS EN CAMPOS DE EXTERMINIO



Fue la mayor campaña de aniquilación de judíos ejecutada por los nazis durante el Holocausto. Ahora, una nueva investigación histórica revela datos aún más escalofriantes sobre el alcance y la velocidad de ejecución de la Operación Reinhard.
Durante un período de 100 días, aproximadamente 1,47 millones de judíos procedentes de la Polonia ocupada fueron asesinados por los nazis. La mayor parte de ellos perdieron la vida en las cámaras de gas en los campos de exterminio de Belzec, Sobibor y Treblinka.....

LEER TODO EL ARTÍCULO EN:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-46767361



jueves, 3 de enero de 2019

RESEÑA DE "BREVE HISTORIA DE LOS NACIONALISMOS"


ROMERO, IVÁN. Breve historia de los nacionalismos. Madrid: Nowtilus, 2018




Desde que emergiera durante la Revolución Francesa, el nacionalismo moderno no ha dejado de tener un gran y decisivo protagonismo en multitud de hechos y procesos de la Historia Contemporánea en la mayoría de los espacios de nuestro planeta. El nacionalismo se configuró como una ideología que defiende el derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos y que aspira a que  los límites de los Estados coincidan con el de las nacionalidades. Si bien hay bastante unanimidad a la hora de definir qué es un Estado, las discrepancias son enormes al responder a las preguntas ¿Qué es una nación?  ¿Quiénes forman una nación? Los teóricos del nacionalismo señalan diferentes rasgos que definen la pertenencia a una realidad nacional, priorizando más unos u otros: la cultura, las tradiciones y costumbres, un pasado común, la lengua, el deseo de vivir juntos, los límites geográficos, incluso la raza. También hay diferentes tesis sobre el origen de los nacionalismos. La variedad de sus fuentes, la diversidad ideológica de sus apoyos y las diferentes concepciones de cómo realizar su praxis explican la complejidad de su historia. Iván Romero, en la introducción y primer capítulo de la obra objeto de esta reseña, se ocupa de explicar estos aspectos teóricos sobre el nacionalismo: tesis sobre su origen, la evolución teórica del término nación, autores que sentaron las bases del nacionalismo moderno (Rousseau, Herder, Fichte, Renán…),  principales formas teóricas y prácticas del nacionalismo, etc.


El grueso de la obra está dedicado a hacer una exposición (dentro de los límites de una obra de estas características) de la práctica política del nacionalismo desde la Revolución Francesa a nuestros días. Diversos logros de la Revolución Francesa contribuyeron al auge del nacionalismo: la soberanía nacional que era susceptible de ser extrapolada al plano internacional, la formación de la Asamblea Nacional, las constituciones revolucionarias que pusieron la nación por delante del poder regio, etc. Estas ideas se extendieron por Europa. La ocupación de territorios por las tropas napoleónicas despertó en muchos lugares un fuerte rechazo y una defensa del propio sentimiento nacional; así ocurrió, por ejemplo, en Polonia, Italia, España… Aprovechando la ocupación de España por las tropas francesas, las colonias españolas en América, con sentimientos de unidad nacional, vieron el omento propicios para iniciar la lucha por su independencia.


El nacionalismo (junto con el Liberalismo y las crisis económicas) fue uno de los motores de las revoluciones burguesas del s. XIX. El trazado de fronteras acordado en el Congreso de Viena por los vencedores de Napoleón dejó muchos terrenos abonados para las reivindicaciones nacionalistas: Grecia, Bélgica, Polonia, territorios de  Italia y Alemania, pueblos del Imperio Austro-Húngaro…. Especialmente activo estuvo el nacionalismo en las revoluciones de 1848, se habló de “la primavera de los pueblos” para expresar su fuerza. El nacionalismo en el s. XIX no logró sus objetivos en varios lugares (Polonia, Imperio Austro-Húngaro…), pero obtuvo importantes éxitos en Grecia, Bélgica y, los más destacados, de la unificación de Italia y Alemania. Las diversidades étnica, religiosa y cultural de muchos pueblos balcánicos sometidos al Imperio Otomano fue fuente de muchos conflictos.


En el capítulo cuatro, Iván Romero analiza el nacionalismo como una de las causas (tal vez no la más importante) del Imperialismo. Tuvo una notable incidencia en la carrera imperialista, especialmente desde la Conferencia de Berlín (1884-1885). Sin olvidar la importancia que tuvieron los conflictos coloniales en el estallido de la I Guerra Mundial.


Tras capítulos de la obra tratan sobre el nacionalismo en las dos guerras mundiales y en el período de entreguerras. El fuerte nacionalismo estuvo muy presente en los hechos que llevaron al estallido de la I Guerra Mundial (guerras balcánicas y atentado de Sarajevo) y durante el desarrollo del conflicto. Los Estados de ambos bandos desarrollaron fuertes campañas propagandísticas para fomentar el sentimiento nacional y mantener el fervor bélico. Las nuevas fronteras tras los Tratados de Paz no hicieron sino aumentar las tensiones territoriales y las reivindicaciones nacionalistas. Las dictaduras y gobiernos totalitarios del período de entreguerras tuvieron un fuerte componente nacionalista en su ideario que ayuda a explicar su agresiva política exterior que desembocó en la II Guerra Mundial. Durante este conflicto, con más intensidad que en la Gran Guerra, los diferentes Estados hicieron un gran despliegue propagandístico nacionalista.


El despertar del sentimiento nacionalista en las colonias estuvo muy presente en la descolonización tras la II Guerra Mundial. La explotación extrema a la que habían sido sometidas las colonias despertó fuertes sentimientos de rechazo y deseos de autodeterminación. En esta obra se explica cómo el nacionalismo en las colonias se convirtió un movimiento de masas que intentaba recuperar los valores tradicionales autóctonos, el papel de los líderes coloniales nacionalistas, la aparición de partidos políticos nacionalistas en las colonias, la actuación de los bloques de la Guerra  Fría para atraer a su bando a los nuevos estados, los factores (internos y externos) y las variantes regionales de la descolonización en África, los métodos y fases de la descolonización en Asia, etc.


El capítulo nueve trata de los que el autor denomina conflictos periféricos, algunos de ellos latentes en la actualidad. Se tratan el caso irlandés (desde sus orígenes hasta la firma del alto el fuego en Irlanda del Norte en 1994), el conflicto armenio hasta la declaración como Estado independiente en 1991, la guerra de Chechenia (desde los inicios de sus hostilidades con Rusia a fines del s. XVIII a la actualidad), la situación del pueblo kurdo que, asentado en cuatro estados, ha sido víctima de fuertes represiones y no ha logrado hacer realidad su sueño nacional y, finalmente, los conflictos y sangrientas guerras balcánicas que han acompañado a la desintegración del artificial estado de Yugoslavia.


No podía faltar un capítulo al nacionalismo en España, a la difícil relación del nacionalismo español con los nacionalismos periféricos. Se analizan especialmente desde sus orígenes hasta la actualidad el nacionalismo catalán (de candente actualidad) y el nacionalismo vasco, sin dejar de hacer mención a otros nacionalismos como el gallego, el aragonés, el canario y el andaluz.


Finaliza el ensayo con una reflexión sobre el nacionalismo hoy en día y la incidencia que sobre él pueden tener fenómenos como la globalización, los fuertes movimientos migratorios o las profundas crisis económicas como la de 2008.


Los lectores van a encontrar en esta obra una síntesis rigurosa y clara del protagonismo del nacionalismo en la mayor parte de  los procesos de la Historia Contemporánea,  desde su orígenes hasta el día de hoy. La buena colección de imágenes y mapas que se acompañan al texto ayudan a entender la exposición y a posicionar los hechos en el espacio.


La obra en la Web de la Editorial (índice, comenzar a leer, argumentos de venta):




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