Mostrando entradas con la etiqueta LIBROS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LIBROS. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de enero de 2021

RESEÑA DE "BREVE HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA" (I. BOLINAGA)

BOLINGA, I. Breve historia de la Revolución Francesa. Madrid: Nowtilus, 2014 (segunda edición en  2014, 2018 y 2020).

Hay gran unanimidad en considerar la Revolución Francesa como el acontecimiento que marca el paso de la Edad Moderna a la Contemporánea. En una década, la Revolución dejó como legado transformaciones políticas y sociales irreversibles. A pesar de que su evolución pareció cerrar un círculo, nada volvió a ser como antes. Durante el proceso revolucionario, el Tercer Estado, antes sometido, emergió con fuerza tomando un enorme protagonismo. Sieyes, en su famoso opúsculo, señaló que el Tercer Estado no había sido nada en el orden político y que, en estos momentos, aspiraba a ser algo. No solo “fue algo”, sino que llegó a dirigir el rumbo de la Revolución. El proceso pasó por varias fases, las primeras fueron giros hacia la izquierda hasta la época del Terror, después una marcha atrás, giros a la derecha hasta que Napoleón dio su golpe de Brumario y se hizo con el poder. I. Bolinaga, en este ensayo divulgativo, ofrece un repaso-síntesis de cada una de estas fases, haciendo hincapié en sus realizaciones más importantes.

La Revolución surgió en un contexto determinado (Francia de la segunda mitad del XVIII) y tuvo unas causas que hundían sus raíces en el tiempo. A estos dos aspectos va a dedicar el autor los dos primeros capítulos del libro. En primer lugar, hace una semblanza de la situación política (monarquía absoluta) y social (la realidad cotidiana y las aspiraciones de los distintos estamentos). En segundo lugar, las causas de las que se ha ocupado ampliamente la historiografía. Como en todo acontecimiento o proceso histórico las causas son múltiples y de carácter variado. Un primer grupo son las relacionadas con la influencia de las nuevas ideas que aportaron el pensamiento ilustrado y  los documentos elaborados en el proceso de independencia de los Estados Unidos (Declaración de Independencia, Declaración de Derechos de Virginia o Constitución). Otro grupo está relacionado con los desajustes de una sociedad estamental que se va quedando anacrónica. El tercer tipo, de carácter económico, está relacionado con las malas cosechas y sus consecuencias (alza del precio del trigo, desabastecimiento… que provocan fuertes disturbios) y la crisis financiera que soporta el Estado cuya deuda va creciendo en forma de “bola de nieve”. El autor dedica atención preferente a los intentos de solucionar el problema de la deuda, analiza con detalle las medidas de los sucesivos encargados de las finanzas que fue nombrando el Rey: Turgot, Necker, Calonne, Brienne… Era patente la necesidad de recaudar más y que, de una u otra forma, los privilegiados debían pagar impuestos. Esto provocó una revuelta de los privilegiados que exigieron la convocatoria de los Estados Generales, fue el inicio del proceso revolucionario.

El grueso de la obra se dedica a explicar la evolución del proceso durante la década que va desde la convocatoria de los Estados Generales al golpe Brumario de Napoleón (1799). Hacer una síntesis de tantos y tan variados acontecimientos de una forma clara y crítica, en una obra de unas doscientas cincuenta páginas, no es un reto fácil. El autor ha logrado superarlo confeccionando un relato que, sin olvidar nada importante, destaca los momentos y logros más transcendentales. También va a destacar las actuaciones de los personajes que, en un momento u otro, tuvieron una influencia decisiva en el rumbo de los acontecimientos: Mirabeau, Sieyes, Lafayette, Brissot, Hebert, Saint-Just, Marat, Danton, Robespierre, Napoleón…

En el capítulo tres se ocupa de los inicios del proceso revolucionario: convocatoria de los Estados Generales, los “Cuadernos de Quejas” (en los que todos los grupos sociales formularon sus peticiones, en ningún caso protestaban contra la monarquía como forma de gobierno), la solemne apertura de los Estados Generales con el largo discurso de Necker poniendo de relieve los problemas financieros y sus posibles soluciones, entre ellas la reforma del sistema tributario, la disputa sobre la modalidad del voto (por individuo o por estamento), el momento en que los miembros del Tercer estado, a propuesta de Sieyes, se declaran representantes de toda la Nación (auténtica revolución jurídica), la tensiones del Rey con la Asamblea, el juramento del juego de pelota por el que los presentes juraron no separarse hasta "que la Constitución quedase establecida y afirmada sobre fundamentos sólidos",  la gran revuelta urbana de julio ante la escasez y el gran alza del precio del pan y la toma de la Bastilla que ha quedado como uno de los momentos más significativos de la Revolución. La Bastilla fue presentada como un símbolo del absolutismo monárquico y la opresión feudal, ahora vencidos por la fuerza del pueblo.

La Revolución comenzó su fase ascendente con la Asamblea Nacional Constituyente que, mientras avanzaba en la elaboración de la Constitución, aprobó algunas medidas transcendentales: la abolición de los derechos feudales, la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, la nacionalización de los bienes de la Iglesia, diversas medidas que sancionaban la libertad económica, reformas judiciales y administrativas de gran calado, la Constitución Civil del Clero que trajo una división del clero y, por extensión, del pueblo, y la Constitución de 1791 que establecía para Francia una monarquía constitucional como forma de gobierno,  con ella finalizaba su labor la Constituyente. Tres acontecimientos de esta época son objeto de trato espacial: la marcha de mujeres a Versalles que obligó al Rey a regresar a París, el intento de huida del Rey que, tras su detención, vio cómo el pueblo le había perdido el respeto y la reacción de las cortes europeas a los sucesos que estaban ocurriendo en Francia. La siguiente fase, la Asamblea Legislativa declaró la guerra a varios países europeos, aprobó leyes contra los enemigos de la Revolución (emigrés y refractarios) y destituyó a Luis XVI.

En la fase más exaltada, la Convención Girondina, se proclamó la República, se inició el proceso contra el Rey que acabó con Luis XVI en la guillotina, se anexionaron nuevos territorios, se hizo frente a la primera coalición europea, se libró una guerra civil en la región de la Vendée sublevada por el clero refractario y la aristocracia, etc. La Revolución se radicalizó aún más (se vio claramente en el arresto y ejecución de Brissot y varios girondinos que tanto protagonismo habían tenido en la Revolución) y comenzó una nueva fase, la de Convención Jacobina de gran protagonismo popular (sans-culottes) que mostró su gran fuerza en las jornadas de septiembre de 1793. Los acontecimientos se sucedieron con enorme rapidez: venta de bienes de los emigrés, Ley de Máximos, Ley de Sospechosos, proceso de descristianización, nuevo calendario, derrota de la revuelta federalista, derrota de la sublevación de la Vendée, éxitos en la guerra exterior… y especialmente la dictadura del Terror que, de manos del Comité de Salud Pública controlado por Robespierre y el Tribunal Revolucionario, inició una gran espiral que fue alcanzado a todos. Fueron pasando por la guillotina: María Antonieta (muy odiada por su origen austríacos y por fama de frívola y despilfarradora), destacados aristócratas, los denominados exagerados (radicales) dirigidos por Hebert (el pueblo no entendió el ajusticiamiento de Hebert), los indulgentes de Danton y Desmuolins… solo quedaba Robespierre, cuando cometió el error de anunciar que iba a acusar en la Convención sin especificar a quién, el miedo y el cansancio del terror ayudaron a articular un  complot para acabar con él, así acabó en la guillotina el “Incorruptible” (golpe de Thermidor). La guillotina había alcanzado a representantes de todo tipo de ideologías.

Con Thermidor se inició la fase descendente de la Revolución, la burguesía moderada volvió a tomar el control. A pesar de ello, hubo nuevas protestas populares movidas por la escasez (Germinal y Pradial de 1795) con las que el gobierno acabó fácilmente. La Constitución de 1795 articulo el nuevo régimen de El Directorio que tuvo dos fases. Del Directorio se ocupa el último capítulo, analizado la marcha de la guerra exterior, los intentos realistas por volver al poder (fructidor) y, especialmente, el auge de Napoleón que, finalmente, amparado por su prestigio militar, se hizo con el poder con el Golpe de Brumario de 1799.

La obra en la Web de la Editorial: https://www.nowtilus.com/pags.php?d=O59O1596&bsi=0&bso=3

 

lunes, 18 de enero de 2021

RESEÑA DE "BREVE HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN RUSA" (I. BOLINAGA)

 BOLINAGA, I. Breve historia de la Revolución Rusa. Madrid: Nowtilus, 2017 (Tercera edición).

La Revolución Rusa fue uno de esos acontecimientos históricos que provocan importantes cambios en el devenir histórico. Como resultado de su triunfo, no solo se estableció el primer estado socialista del mundo, sino que se iban a trastocar las relaciones geopolíticas del s. XX. Con este ensayo histórico, I. Bolinaga nos ofrece un acercamiento bastante preciso a la historia rusa, desde el último Zar a la muerte de Lenin.

Una revolución de esta naturaleza no es fruto de un día, hay que buscar causas en el pasado, incluso lejano. Por ello, el libro comienza con un estudio de la situación política, económica y social de la época de Nicolás II, un gobernante poco conectado con la realidad del país. I. Bolinaga analiza la autocracia un absolutismo típico del s. XVII europeo, que el Zar puede mantener con el apoyo del ejército y la policía, los funcionarios y la Iglesia Ortodoxa; las enormes desigualdades sociales destacando la situación de una ingente masa de campesinos, analfabetos en su mayoría, que vivían en la miseria, sometidos al poder de la nobleza y de la Iglesia (sus numerosas revueltas apuntaban a su potencial revolucionario); la aparición de una clase obrera, fruto del desarrollo industrial urbano en parte gracia al capital extranjero, que vivía en condiciones similares a la de los obreros ingleses en la segunda mitad del s. XVIII y que  va a protagonizar protestas y fuertes huelgas. Un terreno abonado para que prendieran las ideas revolucionarias.

Según M. Ferro, a Rusia le quedaban como alternativas seguir el camino de los países del occidente europeo e instaurar un régimen parlamentario (de esto ni quería oír hablar el Zar), emprender reformas sociales y políticas limitadas (ni siquiera esto podía admitir el Zar) y la vía revolucionaria. Descartadas las dos primeras, una serie de hechos y procesos van a preparar el camino a la revolución. I. Bolinaga detalla la llegada de ideas democráticas, socialistas y anarquistas, la formación de partidos políticos en la clandestinidad o el exilio (socialrevolucionarios, liberales y socialdemócratas), la derrota en la guerra Ruso-Japonesa y sus consecuencias inmediatas, la sublevación de la marinería del acorazado Potemkim y, especialmente los sucesos del Domingo Rojo (1905) cuyo desenlace dio como resultado un divorcio entre el Zar y el pueblo, como apuntó certeramente Krupskaia, la compañera de Lenin, “Cada cual comprendía que la Revolución había comenza­do ya”. Tras el Domingo Rojo aparecieron los soviets (un nuevo poder) y comenzó un período de gran inestabilidad social, numerosas huelgas y motines que no pudieron frenar las maniobras del Zar con el Manifiesto de Octubre ni con la convocatoria de unas Dumas que acabaron disueltas hasta que no mostraron total sumisión al Zar.

El marxismo, el motor revolucionario, fue introducido en Rusia por Plejanov. En el capítulo dos, el autor va a explicar la fundación del Partido Socialdemócrata y su posterior división en Bolcheviques (mayoritarios) y Mencheviques (minoritarios) a los que separaba la táctica revolucionaria, mientras los Mencheviques eran partidarios de aplicar las ideas de Marx como él las formuló, los Bolcheviques pensaban que, en las circunstancias rusas, había que realizar la revolución proletaria sin pasar por la fase de revolución burguesa.  Una división que se consolidó a pesar de algunos esfuerzos de volver a la unidad y que iba a tener grandes consecuencias para el desarrollo revolucionario.

A lo largo de toda la obra se va a destacar la importancia de las aportaciones teóricas y decisiones de Lenin para el desarrollo de la Revolución. Sin Lenin pudiera haber habido una revolución en Rusia, pero hubiera sido de otra manera. Ya en 1902, en su obra ¿Qué hacer?, señaló que el potencial revolucionario estaba en el proletariado de los países pobres y que no era necesario de pasar por una etapa de revolución burguesa para la revolución proletaria. Hubo muchos momentos en los que la actuación de Lenin fue decisiva para el discurrir de los acontecimientos: las maniobras para ir desplazando a los mencheviques del Partido Socialdemócrata (detallados en el capítulo dos), la publicación de las Tesis de Abril que no convencieron a todos los de su Partido pero marcaron el camino revolucionario, el imponer a su Ejecutiva el momento  para tomar el poder, el imponer la necesidad de firmar la paz y salir de la Guerra Mundial, el comprender la necesidad de un nuevo rumbo en la política económica (NEP) tras el fracaso del Comunismo de Guerra.  También se van a destacar el papel en el proceso revolucionario de otros protagonistas como Trotski, Stalin, Kamenev, Zinoviev, Bujarin…

La Revolución Rusa de 1917 tuvo dos momentos: febrero y octubre. Del primero de ellos se ocupa el capítulo tres. Se detalla la gran conflictividad social de comienzo del año, la multitudinaria manifestación del día 24 de febrero con sus grandes lemas de pan, paz y reforma política, la abdicación del Zar, la formación de un Gobierno Provisional que adopta unas medidas de urgencia (para muchos insuficientes) y convoca elecciones a una Asamblea Constituyente, la aparición de un doble poder (el Gobierno que tiene el poder y los Soviets que tienen la fuerza), la llegada de Lenin a Rusia y la publicación de las Tesis de Abril, el gobierno Kerenski, el levantamiento de julio que, para sofocarlo, el gobierno tuvo que acudir al ejército y el intento de golpe de Estado de Kornilov que, para detenerlo, el Gobierno tuvo que acudir al pueblo que antes había reprimido. Una gran contradicción que reconoció el propio Kerenski: "Antes de Kornilov, todo era todavía posible, después de la intentona, nada lo era ya".

El capítulo cuatro detalla el segundo movimiento revolucionario, octubre de 1917: el asalto y toma del poder de los bolcheviques. I. Bolinaga describe el inicio de la insurrección que triunfa tras el asalto al Palacio de Invierno, la formación del primer Gobierno Obrero y Campesino y sus primeros decretos: inicio de las negociaciones de paz, abolición de la gran propiedad agrícola, control obrero de las fábricas, decreto sobre las Nacionalidades de Rusia reconociendo su derecho a disponer ellas mismas de su futuro, censura de prensa, creación de la Cheka… Un hecho que merece especial atención es la elección a la Asamblea Constituyente y su disolución por los bolcheviques ante sus malos resultados electorales. A nadie podía extrañarle, ya que Lenin nunca había prometido una democracia sino la dictadura del proletariado. Las negociaciones de paz para salir de la I Guerra Mundial fueron duras, el gobierno bolchevique se resistía a aceptar las condiciones alemanas ante lo que el ejército alemán realizó una gran ofensiva. Lenin una vez más impuso su tesis de que la paz era necesaria a pesar de las pérdidas territoriales que comportaba.

Los bolcheviques habían tomado el poder, se habían asentado en Petrogrado y Moscú, pero había grandes áreas en las que había surgido grandes focos de descontentos con las medidas revolucionarias y que contaban con el  apoyado de fuerzas extranjeras. En el capítulo cinco, el autor explica la Guerra  Civil que enfrentó al Ejército Rojo (creación de Trotski) con los Ejércitos Blancos y por qué pudo triunfar un ejército bisoño frente a unos enemigos presumiblemente más poderosos. En este capítulo se abordan otros acontecimientos importantes como la ejecución de la familia imperial (julio, 1918), el atentado que sufrió Lenin a manos de Fanni Kaplan, la actuación del Ejercito Negro de Makhno, la aprobación de la primera constitución soviética o la formación de la III Internacional. También en este capítulo se va a tratar de la política económica de la época de la Guerra Civil, el Comunismo de Guerra, la producción al servicio de las necesidades bélicas: economía dirigida, nacionalización de la industria, control de los medios de producción y de la distribución… Ayudó a que los bolcheviques ganaran la guerra, ero las consecuencias fueron catastrófica, fuerte descenso de la producción y aparición del desabastecimiento y el hambre y con ellos las protestas y las huelgas. El Gobierno sacó tropas para reprimirlas, igual que el Zar. Pero lo que más daño hizo al gobierno fue la sublevación de la base de Kronstad, un apoyo tradicional a los ideales revolucionarios. El Gobierno reprimió duramente la sublevación, pero Lenin comprendió el mensaje, la Revolución no se podía asentar sobre el hambre, así que vio la necesidad de sustituir el Comunismo de Guerra por una nueva política económica: la NEP que significaba el retorno temporal a un capitalismo controlado

Finaliza la obra con la lucha por el poder entre Stalin y Trotski que se desató a medida que avanzaba la enfermedad de Lenin hasta dejarle bastante incapacitado. Casi al final de sus días, Lenin se dio cuenta  que  Stalin había acumulado demasiado poder y, en un documento conocido como su testamento político, recomendó fórmulas para reducirlo. Stalin se encargó de que no se divulgara. Esta tremenda lucha acabó con el triunfo de Stalin y de la demonización de Trotski (que, despojado de sus cargos y expulsado del Partido, finalmente tuvo que abandonar el país) y de sus seguidores.

lunes, 14 de diciembre de 2020

RESEÑA DE "BREVE HISTORIA DE LA GUERRA DE VIETNAM" (RAQUEL BARRIOS)

 BARRIOS RAMOS, R. Breve historia de la Guerra de Vietnam. Madrid: Nowtilus, 2020 (2º edición).

La Guerra de Vietnam es el conflicto de mayor transcendencia del tercer cuarto del s. XX. Un conflicto mediático que tuvo unas graves consecuencias demográficas, materiales y políticas.  Para su análisis hay que contextualizarlo dentro de la Guerra Fría y el proceso de descolonización que cobró fuerza tras la II Guerra Mundial. La autora se va a ocupar detenidamente de ambos aspectos y de desgranar  los intereses políticos, estratégicos e ideológicos de todas las partes implicadas en el conflicto: Francia, Estados Unidos, la URSS, China y los propios territorios de Indochina. Tras recibir el apocalíptico informe de G. F. Kenan, embajador norteamericano en Moscú, el presidente Truman formuló su famosa doctrina que defendía una política de intervención (económica y militar si era preciso) para contener el comunismo, el verdadero enemigo del “mundo libre”. En este escenario, cobran su importancia lugares como Corea o Vietnam. Los bloques se fueron cohesionando política y militarmente mediante acuerdos y pactos hasta dominar toda la escena internacional. Incluso, los que pretendieron organizarse como países no alineados (Conferencia de Bandung) vieron lo difícil que era sustraerse a la dependencia de uno u otro bloque. El otro aspecto a tener en cuenta para enmarcar este conflicto es el proceso de acceso a la independencia que, en el caso de Vietnam, fue traumático.

La guerra de Vietnam tuvo dos fases bien marcadas. La primera, la Guerra de Indochina, fue un conflicto en el que los vietnamitas (y los otros territorios que formaban la Unión Indochina) lucharon por su independencia de Francia. En Vietnam la lucha adquirió también un carácter revolucionario. Acabada la II Guerra Mundial, Francia regresó al sudeste asiático para restablecer el antiguo régimen colonial sin tener en cuenta que la situación era muy distinta a 1939, habían aparecido movimientos contra la colonización, especialmente el liderado por Ho Chi Minh que se presentó como el legítimo representante de Vietnam (con el apoyo de China y URSS). Raquel Barrios va a explicar detenidamente esta Guerra de Indochina, enmarcada en la primera fase de la Guerra Fría: los enfrentamientos de las fuerzas francesas con la guerrilla del Viet Minh, la mala preparación del ejército francés para una guerra de desgaste, las diferentes tácticas según el general que estuviese al mando (De Lattre de Tassigny, R. Salan, H. Navarre), la estragia de Giap para adaptarse a las formas de lucha francesas, las distintas operaciones de la guerra hasta terminar con el desastre francés en Dien Bien Phu, fortificación tomada tras 56 días de asedio. Fue el fin de Francia en Indochina. La paz se firmó en la Conferencia de Ginebra (1954) que, como medida más interesante para el tema que nos ocupa, estableció la división provisional de Vietnam por el paralelo 17 en dos Estados con ideologías antagónicas: comunista el Norte, anticomunista el Sur.

Tras la Conferencia de Ginebra, entró en escena EE.UU. apoyando, en nombre de la libertad, a Vietnam del Sur, un Estado nada democrático (la corrupta dictadura de Diem). EE.UU., siguiendo la Doctrina Truman, pretendió evitar el avance del comunismo, máxime después del triunfo de Mao en China. Para hacer frente a esta intromisión norteamericana y forzar su retirada se formó el Viet Cong que creó el Frente de Liberación Nacional (FNL). Así se inició una guerra (nunca declarada oficialmente) muy cruenta, paradójicamente enmarcada dentro de la fase de la Guerra Fría que se conoce como “Coexistencia Pacífica”. La autora va a explicar con detalle este conflicto desde sus orígenes hasta su desenlace con la retirada norteamericana en 1973: la estrategia de persuasión de Kennedy, el envío de “consejeros militares”, el fracasado proyecto de la creación de “aldeas estratégicas” para recluir a los campesinos con el fin de mantenerlos alejados de la influencia del Viet Cong, el acceso a presidencia de Johnson tras el asesinato de Kennedy que significó el inicio de la escalada en participación militar norteamericana, el incidente del golfo de Tonkin (nunca sucedió tal como lo contó EE.UU.) que sirvió para que el Congreso autorizara al presidente a enviar tropas a Vietnam, las tácticas de los guerrilleros del Viet Cong amparados por la jungla y abastecidos a través de la ruta Ho Chi Minh (4000 Kms. De caminos y senderos a través de Laos y Camboya), las tácticas y operaciones norteamericanas, los bombardeos masivos y el empleo de herbicidas y napalm por los norteamericanos, la impactante ofensiva del Tet en enero de 1968, la llegada de Nixon al poder y su intención claramente manifestada de poner fin al conflicto y de llevar adelante una retirada honrosa de Vietnam, las negociaciones de paz en París impulsadas por las conversaciones bilaterales entre Kissinger y Le Duc Tho, las Operaciones Linebacker I y II, el alto el fuego definitivo y retirada de las tropas norteamericanas. Comenzó la fase de vietnamización del conflicto que acabó la victoria del Norte y la reunificación de Vietnam en abril de 1975. Las consecuencias inmediatas de la Guerra fueron escalofriantes: gran cantidad de muertos (más de dos millones de vietnamitas y 57.000 marines), infinidad de heridos, destrucción de infraestructuras e industrias, deforestación de la jungla,  inutilización de campos de labor debido a los bombardeos, un suelo repleto de minas y  las graves secuelas psicológicas en las personas.

Raquel Barrios se va a ocupar de otros muchos aspectos. Por ejemplo, de la estrategia de los diferentes agentes. Las guerrillas del Viet Minh y del Viet Cong adaptaron su táctica al enfrentamiento contra un enemigo con armamento superior: ataque por sorpresa y retroceso, emboscadas, colocación de trampas y minas, etc. Practicó la lucha directa solo cuando tenía garantías de ganar.  La guerrilla fue capaz de establecer bases sólidas, crear infraestructuras para su abastecimiento, construir refugios (famosa fue la inmensa red de túneles), infiltrarse.. La táctica de Francia no fue muy adecuada, parecía la de una guerra de posiciones: fortificaciones, torres de vigilancia y fortines. Estados Unidos, en su afán por acabar con la guerrilla, optó por los bombardeos masivos, incluso con exfoliantes, herbicidas y napalm (guerra química).

No se olvida la autora de señalar la influencia en el desarrollo del conflicto del espacio geográfico y la climatología. Un país muy montañoso, con una densa vegetación de jungla, un clima tropical con una estación estival de fuertes lluvias que provocan grandes inundaciones y desbordamiento de los ríos. Estos factores favorecieron más a la táctica de la guerrilla que a la movilidad de un ejército de mecanizados. Explica también el gran éxito del empleo del helicóptero, una de las señas de identidad de esta guerra.

No falta un apartado para el factor humano de la guerra: la Legión Extranjera Francesa (con mención especial para su brigada paracaidista), el Ejército revolucionario de Vietnam del Norte, la guerrilla del Viet Cong, las fuerzas armadas de Vietnam del Sur y las unidades regulares norteamericanas y sus grupos especiales (SEAL, MACV, SOG, THE GREEN BERETS). Subraya el importante papel de las mujeres en la guerra, especialmente de las guerrilleras vietnamitas que desarrollaron labores en primera línea. La participación de la mujer en el ejército americano fue más reducida (servicios sanitarios y de actividades de carácter social)

Raquel Barrios dedica todo un capítulo a los marines norteamericanos desde su recluta hasta la difícil adaptación social de los que lograron volver. Tras su recluta, a los marines se les conciencia de su mesiánica misión, se les inculca el odio al enemigo al que deben combatir sin piedad y se les entrena para el combate en un territorio hostil. Describe su vida en Vietnam, su contacto con el horror, el temor a un enemigo a veces invisible, el miedo a las picaduras de insectos y serpientes… La desmoralización hizo mella en muchos de ellos que, para combatirla, recurrieron al alcohol y las drogas. También fueron frecuentes episodios de racismo y segregación racial en el ejército. Muchos murieron, otros fueron capturados soportando terribles condiciones de vida y los que volvieron tampoco lo tuvieron fácil para reintegrarse a la vida social. Se les pidió que olvidaran sus experiencias, fueron marginados socialmente, tildados de perpetrar masacres… El conocido “síndrome de Vietnam” que a muchos les impidió reintegrarse a la vida social con cierta normalidad.

Finaliza la obra con un capítulo a la versión de los hechos retrasmitidos por los medios de comunicación, una información enviada por los reporteros de guerra a los que dejó seguir a las unidades militares. A pesar de un cierto control de la información y de los intentos de presentar la guerra como una causa justa, una parte de la sociedad norteamericana cuestionó la intervención, fueron cobrando fuerza movimientos críticos: movimientos por los derechos civiles, movimientos estudiantiles, diversas asociaciones, colectivos del mundo de la música y la cultura, movimientos pacifistas, colectivos afroamericanos, etc. Protagonizaron manifestaciones y marchas pacíficas que fueron reprimidas muchas veces con contundencia. El cine también trató en varios casos el tema de la guerra, bien es verdad que de distintas perspectivas. La autora analiza una serie de películas cuya trama está centrada en el conflicto y su época.

La lectura de esta obra nos va a proporcionar una visión crítica de la Guerra de Vietnam desde diversas perspectivas. Una guerra que fue un gran desafió para Estados Unidos y que se saldó con un sonoro fracaso. La crueldad de la lucha, la violación de las leyes internacionales y de los derechos humanos y los innecesarios actos de violencia (como la masacre de My Lai) contribuyeron a despertar una conciencia pacifista en la sociedad norteamericana y en la de otros muchos países del mundo.

La obra en la Web de la Editorial:

https://www.nowtilus.com/pags.php?d=O59O1664&bsi=0&bso=1

 

lunes, 30 de noviembre de 2020

RESEÑA DE "BREVE HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL" DE LUIS E. ÍÑIGO FERNÁNDEZ.

ÍÑIGO FERNÁNDEZ, LUIS E. Breve historia de la Revolución Industrial. Madrid: Nowtilus, 2014 (2ª Edición).

Con el término Revolución Industrial se designa  un largo proceso histórico que comenzó en la segunda mitad del s. XVIII y que, pasando por diversas etapas o fases, llega a nuestros días.  Tuvo su origen en algunas regiones de Gran Bretaña y desde allí se fue extendiendo gradualmente en el tiempo a otros países. La Revolución Industrial supuso una importante transformación de las formas de producción agraria e industrial gracias a los avaneces técnicos, de los sistemas de trabajo, de los transportes, de los intercambios, de la demografía y estructura social, de la relación del hombre con la naturaleza, de las leyes, de las mentalidades y costumbres… Todo un conjunto de factores, muy relacionados entre sí, van a explicar estos enormes cambios que se producen más bien como una evolución acelerada que como una brusca revolución. Las consecuencias de todo ello (positivas y negativas), que comenzaron a notarse ya desde sus inicios, llegan hasta nuestros días.

La obra de Luis E. Íñigo Fernández  ofrece un claro análisis de la Revolución Industrial desde sus orígenes hasta hoy, primando la explicación de los procesos frente a los hechos más concretos. A la vez, ofrece distintas visiones e interpretaciones de los muchos aspectos que han sido objeto de controversias y debates entre historiadores. Esta es una aportación muy interesante de este ensayo. Un primer gran debate historiográfico versa sobre la interpretación de la Revolución Industrial, el autor analiza los cuatro modelos más extendidos: tecnológicos (el factor clave son los cambios en la tecnología), institucionales (priman los cambios en las instituciones económicas), macroeconómicos y microeconómicos. Otro debate: ¿Fue un cambio muy rápido, casi dramático, como afirmó Toynbee y sus seguidores, o más bien una evolución acelerada, aunque hubiese un cambio rápido en algunos sectores? Puede haber algo más de consenso en señalar tres fases de la Revolución Industrial separadas por la evolución tecnológica, la energía predominante, los sectores industriales punteros y las formas de organizar el trabajo. De todas estas cuestiones se ocupa el autor en los dos primeros capítulos de su obra.

La Revolución Industrial, como cualquier otro proceso histórico, tiene muchas causas y unas raíces que se hunden en el pasado, a veces muy lejano. De esto trata el capítulo tres. Sobre la Revolución Industrial, se puede llegar hasta la Baja Edad Media, más en concreto a los necesarios cambios productivos adoptados tras la Peste Negra derivados de la escasez de mano de obra. Continuando por el gran desarrollo comercial desde el siglo XVI, el triunfo del protestantismo en Gran Bretaña con su idea de que el éxito en los negocios es un signo de predestinación, la revolución científica del s. XVII, el gran desarrollo del comercio marítimo inglés en el XVII (Actas de Navegación) y los cambios políticos en Gran Bretaña tras la revoluciones del s. XVII.

Hay tres factores endógenos que son esenciales para el triunfo de la Revolución Industrial, es decir, que si falla alguno de ellos no hay despegue industrial, son los “tres pilares básicos de la industrialización”:  la innovación técnica, la acumulación de capital y su inversión y el desarrollo del espíritu de empresa. En el capítulo cuatro se analizan estos tres factores. La innovación técnica es la aplicación de los nuevos inventos al proceso productivo. El autor  explica cómo la aplicación de algunos inventos a la producción industrial va creando cuellos de botella que exigen nuevas innovaciones. Un ejemplo concreto: la lanzadera volante de J. Kay (1733) aumentó la producción de tela lo que reclamaba inventos en el hilado (la Spinning Jenny de Hargreaves, la Water Frame de Artwright, la Mule Jenny de Crompton), ahora era el aumento del hilo el que exigía nuevos avances en el tejido (telar mecánico Cartwrigh). La enorme producción textil puso de manifiesto otro cuello de botella, el transporte para su comercialización (ferrocarril). Sobre el segundo pilar de la industrialización hay también una cierta polémica, ¿de dónde procedió el grueso del capital necesario, del comercio ultramarino o de la agricultura? Se analiza también el papel de los empresarios ingleses, ¿por qué hubo más empresarios emprendedores en Gran Bretaña?

Hay otros factores que, sin ser esenciales, son muy importantes para la industrialización de un país. Luis E. Íñigo analiza cuatro de ellos. Nuevamente hayl debate entre historiadores sobre su mayor o menor incidencia. Por ejemplo, la Revolución Agrícola. ¿Fue un prerrequisito necesario para la Revolución Industrial como sostuvo P. Bairoch?  El autor explica la compleja relación entre Revolución Agrícola y Revolución Industrial. El segundo factor es la Revolución Demográfica. ¿Fue causa o consecuencia de la Revolución Industrial?. También es difícil determinar la relación entre los sistemas educativos y la Revolución Industrial. Es verdad que los primeros grandes inventores fueron artesanos, muy observadores, con una gran intuición pero sin formación académica. Lo cierto es que con el paso del tiempo fue más importante la educación para el desarrollo industrial. Por último, el papel del Estado, más determinante en aquellos países que se incorporaron tarde a la industrialización y necesitaban proteger sus incipientes industrias.

La Revolución Industrial comenzó en unas regiones de Gran Bretaña, luego llegó a otros países europeos, Estados Unidos, Japón y, más adelante en el tiempo, a otros muchos países. Es como si fuera un camino que hay que recorrer, pero no todos países lo comienzan a la vez, ni lo recorren a la misma velocidad. En los cinco primeros capítulos del libro se ha atendido mucho Gran Bretaña, el país pionero; en este sexto, el autor se ocupa de la industrialización de otros países. En primer lugar, de los pioneros: Estados Unidos, Bélgica, Francia y Alemania. También hay un lugar para los rezagados: el resto de países Europeos (con especial mención para Rusia) y Japón industrializado rápidamente tras la Revolución Meijí.

No podía faltar un capítulo dedicado a la nueva sociedad y, especialmente, a las dos clases con mayor protagonismo: el proletariado y la burguesía. Los asalariados soportaron unas de las peores consecuencias de la primera industrialización, jornadas largas, salarios bajos, lugares de trabajo insalubres, nula protección social, trabajo infantil, etc. Para muchos fue un deterioro de sus condiciones de vida frente a la etapa preindustrial. El proletariado tardó en articular una respuesta colectiva: ludismo, cartismo, sindicalismo. En el otro extremo, la burguesía una clase que revoluciona constantemente los medios de producción y que aspira también a controlar el poder político. A pesar de las afirmaciones de Marx en el sentido de que la sociedad se estaba dividiendo en solo dos clases, poseedores y no poseedores de medios de producción, lo cierto es que se fueron fortaleciendo las clases medias y no desaparecieron los campesinos.

En el capítulo ocho se analizan las características de la segunda fase de la Revolución industrial: la importancia y aplicaciones de las nuevas fuentes de energía electricidad y petróleo, las industrias derivadas de la introducción de estas energías (automóvil, material eléctrico...), las industrias que pasan a ser punteras (como la química), la producción a gran escala de bienes de consumo, la nueva empresa y su gestión, la nueva organización del trabajo buscando aumentar la productividad (taylorismo y trabajo en cadena), los nuevos medios de transporte y comunicación, los avances en la globalización del mercado y el nuevo papel del Estado más intervencionista.

Finaliza la obra con una reflexión sobre las bases del crecimiento y la necesidad de la humanidad de encontrar nuevos modelos de crecimiento y de solucionar algunos de los graves problemas que tiene planteados. Hay claros ejemplos que ponen de manifiesto la fragilidad de los cimientos del crecimiento, por ejemplos las cris de los años setenta, la de 2008 o la más reciente recesión provocada por el covid-19. Si a esto unimos los graves problemas que tiene planteados el mundo como los graves desequilibrios territoriales, el calentamiento global debido a la contaminación, la acuciante escasez de alimentos en algunas partes del planeta que obligan a fuertes movimientos migratorios, el agotamiento de materias primas y otros recursos, etc. podemos pensar que la humanidad está en una encrucijada para seguramente buscará una salida.

Una exposición clara y didáctica en la que se nota la huella del profesor de Historia en secundaria que ha sido el autor varios años. La lectura de esta obra nos permite conocer las grandes transformaciones que aportó la Revolución Industrial y las consecuencias (positivas y negativas) que comportó y sigue comportando hasta hoy. Paralelamente se ofrecen diferentes puntos de vista de la historiografía sobre diversos aspectos del proceso industrializador.

 La obra en la Web de la Editorial (índice, comenzar a leer…):

https://www.nowtilus.com/pags.php?d=O59O1454&bsi=0&bso=1

miércoles, 4 de noviembre de 2020

RESEÑA DE "BREVE HISTORIA DE LA VIDA COTIDIANA DE LA EDAD MEDIA OCCIDENTAL" DE JOSÉ IGNACIO ORTEGA

ORTEGA CERVIGÓN, J. I. Breve historia de la vida cotidiana de la Edad Media occidental. Madrid: Nowtilus, 2020

Hace poco menos de un siglo la Escuela de los Anales (Marc Bloch y Lucien Febvre) iniciaba una nueva manera de investigar y explicar la Historia. Superando los enfoques tradicionales (políticos, diplomáticos, militares, centrados en los reinados y actuaciones de los personajes dirigentes…), la Escuela de los Anales ponía su acento en los aspectos socioeconómicos, en la vida de las gentes y en las mentalidades colectivas de los pueblos. Es aquí donde entra en escena el estudio de la vida cotidiana. Evidentemente, este cambio en el enfoque metodológico del estudio del pasado implicaba el manejo de fuentes más amplias y novedosas.

Una historia de la vida cotidiana siempre es una tarea complicada, más aún si el período del que se trata es la Edad Media ya que las fuentes son más escasas y dispersas. La dificultad aumenta si la zona a estudiar es relativamente extensa como Europa Occidental donde los habitantes de los diversos espacios presentan una gran variedad de situaciones socioeconómicas, costumbres y hábitos. Por ejemplo, la alimentación y modos de vida y subsistencia de los habitantes del Mediterráneo difería bastante de los que vivían en el norte del continente.  Diversidad que también es muy notoria si tenemos en cuenta la situación de los distintos estamentos o las grandes diferencias entre los ámbitos rural y urbano. La vida cotidiana de nobles, clero, campesinado o clases humildes urbanas tenía, muchas veces, más diferencias que elementos en común. Por todo ello es de agradecer a José Ignacio Ortega esta magnífica síntesis de la vida cotidiana en la Edad Media Occidental en la que se abordan multitud de aspectos concernientes a los distintos grupos humanos que componían la sociedad medieval.

Hoy se ha dejado atrás la visión de la Edad Media como un período oscuro en el que imperaban la barbarie, la incultura y la zafiedad. Notables progresos culturales (universidades), comerciales (mercados, ferias internacionales,  nuevos instrumentos financieros como las letras de cambio, rutas comerciales de larga distancia…), artísticos (Románico, Gótico), estudios de medicina, etc. rebaten esta imagen negativa. Recientemente, han puesto en el candelero el período medieval una buena colección de novelas históricas (algunas auténticos best sellers) o películas ambientadas en esta larga etapa histórica. Otros han buceados en la Edad Media con fines políticos buscando argumentos para reivindicaciones presentes. Este ensayo va a contribuir a que sus lectores y lectoras adquieran una mejor comprensión de nuestra Edad Media y a valorar cómo era el día a día de sus hombres y mujeres.

José Ignacio Ortega estructura su obra en ocho capítulos, cada uno de ellos lleva como título una de las ocho horas canónicas que regían la vida de los monasterios. En Laudes (el amanecer), se ocupa esencialmente de la dieta, completando el capítulo con otras curiosas cuestiones como las abstinencias marcadas por la Iglesia, el protocolo en la mesa o la relación entre la dieta y las enfermedades. 

El capítulo dos, Prima (primera hora después de amanecer), dedicado al cuerpo y la mente, trata de cuestiones muy variadas: el embarazo y el parto, el cuidado, alimentación y educación de los niños, las enfermedades infantiles, el aseo personal, la misoginia, el matrimonio, la forma de entender y practicar las relaciones sexuales, la prostitución, la postura de la Iglesia sobre sexualidad, aborto,  divorcio o adulterio, todo lo relacionado con la muerte natural, las muertes por ejecuciones y sus métodos… Y el gran temor del año 1000 cuya visión apocalíptica tal vez no fuera tal como nos la han presentado muchas veces las diversas historias. Sin olvidarse de los 20-25 millones de muertos que produjo la Peste Negra en Europa Occidental. La nobleza y la corte son objeto de análisis en Tercia (tercera hora después de amanecer, sobre las 9). Se explican los ritos vasalláticos, el papel de la alta nobleza en la sociedad feudal, la caballería y sus valores, la guerra medieval, el ocio nobiliario (caza, monterías, justas, torneos…). Una corte itinerante y numerosa que sitúa la capital del reino en el lugar en que se halla. El capítulo cuatro, Sexta (mediodía, las doce), se ocupa del otro estamento privilegiado, el clero, y de la religiosidad:  la vida en los monasterios (la regla que rige la vida en común, las horas canónicas reguladoras del tiempo y las actividades de los monjes, importancia del scriptorium monacal…), aparición de diversas órdenes religiosas a lo largo de la Edad Media,  importancia y magnitud de las peregrinaciones con especial atención a la de Santiago de Compostela,  importancia de las imágenes  en esculturas y frescos de los templos para la instrucción de un pueblo casi analfabeto, supersticiones, herejías, prácticas de brujería y respuesta inquisitorial, persecución a los judíos y asalto a las aljamas en momentos de crisis. 


En Nona (las tres de la tarde) el protagonista es el campesinado, la mayor parte de la sociedad medieval. Se tratan aspectos como: su situación de dependencia feudal, los instrumentos para labrar la tierra, los cultivos principales de cada zona, las duras condiciones de vida con la constante amenaza de crisis de subsistencias debidas a catástrofes naturales, cómo eran sus casas y su vestimenta, las revueltas campesinas en épocas de crisis ante la presión señorial… Vísperas (sobre las seis de la tarde) se centra en la ciudad medieval: el plano desordenado y abigarrado, la función de la muralla, las diferencias jurídicas y fiscales con su entorno rural recogidas en los fueros urbanos, las malas condiciones sanitarias (aguas residuales, suciedad en las calles,  basuras….) el gobierno de la ciudad, los oficios gremiales y su organización, la vivienda y vestimenta de la población urbana… Un nuevo capítulo, Completas (antes del descanso nocturno, a las 9 de la noche), se centra en el frenético ritmo de la ciudad: mercados semanales como centro de distribución e intercambio de bienes, grandes ferias como las de Champagna o Medina del Campo, entidades y nuevos instrumentos financieros (banqueros, seguros, cambios de moneda, letras de cambio, préstamos…), el ocio urbano, burdeles, beneficencia urbana (hospitales para atender a pobres y enfermos). Finaliza el ensayo con Maitines (antes del amanecer), dedicado a un breve repaso del legado medieval centrado especialmente en la educación: de las escuelas monásticas o parroquiales a las primeras universidades (organización de materias objeto de enseñanza, la vida cotidiana en la universidad, tanto de maestros como de estudiantes…).

En la web de la editorial:

https://www.nowtilus.com/pags.php?d=b8fa44f3ba6fade61d53a58a44e4ab8cO1O1930

 

jueves, 1 de octubre de 2020

RESEÑA DE BREVE HISTORIA DE LA MITOLOGÍA JAPONESA (L. A. CARRETERO MARTÍNEZ)

 

CARRETERO MARTÍNEZ, L. A. Breve historia de la mitología japonesa. Mitos, cuentos y leyendas. Madrid: Nowtilus, 2020.

 

La Editorial Nowtilus acaba de publicar un nuevo volumen de la interesante serie dedica a la historia de los mitos que versa sobre los mitos, cuentos y leyendas de la cultura japonesa. De alguna forma, tenemos un cierto conocimiento de las mitologías romana, griega, egipcia… pero el de los mitos y leyendas de la cultura japonesa es mucho más limitado. Por ello, es de agradecer el gran trabajo de investigación y síntesis de L. A. Carretero que, con un lenguaje preciso sencillo,  va a acercarnos un mundo complejo, atractivo, apasionante y, en cierta forma, enigmático para nosotros. Una obra de estas características no puede ser exhaustiva, ya nos avisa el autor en la introducción que los mitos y leyendas que aparecen en el libro son una pequeña selección, aunque ciertamente muy representativa.

Los mitos y leyendas de la cultura japonesa tienen ciertos parecidos con los de otras culturas: hunden sus raíces en la antigüedad, muchas veces se han transmitido durante siglos de forma oral, mezclan ficción con dosis de realidad, tratan de explicar de una forma didáctica el origen del mundo en general y del género humano en particular, se ocupan del mundo de los dioses y criaturas divinas y sus relaciones con los humanos, tratan de inculcar una serie de virtudes cívicas y morales…

Los tres primeros capítulos están dedicados a la religión en general. El primero de ellos al sintoísmo, la religión tradicional japonesa. Explica sus principios, las principales ceremonias y ritos, el papel de sus sacerdotes y sacerdotisas, su visión cosmológica, cómo de los primitivos santuarios naturales se evolucionó a la construcción de tempos y las seis diferentes tipologías de sintoísmo. El sintoísmo fue desplazado por el budismo una religión que llegó del continente asiático a mitad del siglo VI. Del budismo trata el capítulo dos: su llegada a Japón, creencias más relevantes, la importancia de llegar al nirvana, diferentes escuelas (analiza cuatro), etc. Del contacto de ambas religiones surgió una especie de sincretismo muy importante en la cultura japonesa. El capítulo tres trata de otras religiones o formas de pensamiento que llegaron a Japón. El confucianismo, un código ético y moral para el buen funcionamiento de la sociedad, que llegó a Japón en el s. V desde Corea y que arraigó entre las clases altas y los samuráis. El taoísmo que, llegado desde China, pretendía que los seres humanos se adentrasen por el camino del Tao para encontrar la armonía entre el yin y el yang. Y el cristianismo que llegó a mitad del s. XVI y fue prohibido en 1614 (y expulsados sus misioneros) hasta la Revolución Meijí.

No podía faltar un capítulo dedicado a las principales divinidades: la leyenda de Izanagi y su esposa Izanami con el nacimiento de Amasterasu y sus otros hijos. Leyendas enlazadas  con otras que explican los orígenes del mundo, la separación del sol y la luna, la separación del mar y la tierra, la aparición de la agricultura, la medicina, la sericultura, la poesía… y el origen de la institución imperial.



Un capítulo muy original es el dedicado a seres fantásticos y monstruos. Yokai (divinidades que descendieron a un nivel inferior con no muy buenas intenciones para los hombres) y Yurei (espíritus de difuntos que aún tienen alguna cuenta pendiente) son los protagonistas de esta parte de la obra. El autor se ocupa con detalle de una selección de ellos: Inugami, Itachi, Kappa, Kitsune…y otros varios. Explica cómo se representan, sus cualidades, cómo evolucionaron, cómo interactúan con los hombres, etc.

El anteúltimo capítulo trata de una selección de fábulas que hoy día se siguen contando y que explican orígenes de costumbres, festivales y celebraciones, tratan de ayudar a interpretar sucesos históricos, aportan lecciones de vida y modos de comportamiento cívico y moral. Muchas de estas fábulas están protagonizadas por animales.

Cierra la obra un interesante capítulo sobre cómo la mitología japonesa tiene hoy una fuerte presencia  a través del manga (algo semejante a nuestros comic, de orígenes muy antiguos pero que ha alcanzado gran popularidad desde la segunda mitad del s. XX), el animé  (muy popularizado por la TV) y el cine (muchas películas que se han propuesto divulgar los principales valores de la cultura japonesa) y los videojuegos de un éxito espectacular.


 

Ayudan mucho a comprender el texto el anexo cronológico y el amplio glosario, sin olvidar el gran número de ilustraciones.

La obra en la Web de la Editorial (con índice y un fragmento):

https://www.nowtilus.com/pags.php?d=dc5f76973f4aa7a8079a198cb8ebe1ecO1O1920

 

Otras obras de la serie “Historia de los mitos” de esta editorial y que he comentado en este Blog:






MITOLOGÍA EGIPCIA:

https://blogdelaclasedehistoria.blogspot.com/2020/03/resena-de-breve-historia-de-la.html

MITOLOGÍA GRIEGA:

https://blogdelaclasedehistoria.blogspot.com/2020/01/resena-de-breve-historia-de-la.html

MITOLOGÍA DE ROMA Y ETRURIA:

https://blogdelaclasedehistoria.blogspot.com/2018/09/resena-de-breve-historia-de-la.html

MITOLOGÍA NÓRDICA

https://blogdelaclasedehistoria.blogspot.com/2019/01/resena-de-breve-historia-de-la.html

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...