miércoles, 23 de marzo de 2016

LA REVOLUCIÓN DE 1848 EN EL IMPERIO AUSTRO-HÚNGARO


Mapa del Imperio Austro-Húngaro salido del Congreso de Viena que es prácticamente el mismo en 1848. Un conglomerado de pueblos y nacionalidades con intereses muy diferentes y, en ocasiones, hasta contrapuestos; por ello, es muy difícil estudiar la Revolución de 1848 en el Imperio Austro-Húngaro, aunque hubo levantamiento en muchos territorios, no todos tuvieron las mismas causas ni los mismos objetivos; es más, algunos lucharon contra otros. Fuera de Viena predominaron los objetivos nacionalistas sobre los liberales

REVOLUCIÓN Y REACCIÓN EN VIENA

A comienzos de marzo, los liberales austriacos planteaban reivindicaciones más o menos iguales a las de otros lugares de Europa: gobierno representativo, constitución, libertad de prensa, libertad religiosa, etc.; además pedían la dimisión de Metternich. El 10 de marzo, Metternich se negó a ceder en las peticiones liberales. Dos días más tarde entraron en escena los estudiantes de Viena insistiendo en las mismas reivindicaciones y, al día siguiente, representantes de los Estados de la Baja Austria reunidos en Viena pedían lo mismo.

Aunque hubo algunos desordenes, aún no era una revolución. El Gobierno concentró tropas que carecían de experiencia. Como sucedió en París, se escucharon unos disparos (produjeron cuatro muertos), la muchedumbre se dispersó y comenzó la lucha en el casco urbano, especialmente violenta en los barrios obreros (con quema de fábricas y máquinas incluida). 

A pesar de que el general Windischgraetz estaba dispuesto a restaurar el orden con sus tropas, el Gobierno decidió que era mejor ceder algo, comenzando por cesar a Metternich que huyó a Inglaterra. Fue el fin del personaje considerado el alma de la Restauración de 1815. Su destitución fue, tal vez, el mayor logro de los revolucionarios del Imperio Austro-Húngaro en 1848.


En los días siguientes el Consejo de Estado hizo algunas concesiones ante la multitud de demandas que llegaban diariamente: promesa de una Constitución, abolición de la censura, promesa de un gabinete  húngaro, responsable políticamente dentro de la unidad imperialEl día 25 de abril se redactó una Constitución que no satisfizo casi a nadie. En mayo el movimiento estudiantil cobró nuevo auge en Viena. El Emperador Fernando consintió en convocar una Asamblea Constituyentes unicameral, elegida por sufragio universal.

Ante la creencia de que corrían demasiado peligro, el Emperador y su Corte salieron en secreto para Innsbruck (7 de mayo). Esto fue muy mal visto por los vienes leales al Emperador. Fernando escribió en su diario: "nos dijeron que el pueblo y los estudiantes pensaban asaltar el palacio, prenderle fuego y asesinarnos; esta fue la razón que nos forzó a dejar Viena". 


Barricadas en Viena, 1848


En la Parlamento Constituyente, que se había reunido en Viena (julio) sin representantes de la parte húngara, era difícil que los diputados se pusieran de acuerdo, la mayoría de ellos no ocupaban sus escaños de acuerdo con sus ideologías políticas, sino que se agrupaban por bloques nacionales. Lo más reseñable de la labor de este Parlamento fue la aprobación de la emancipación del campesinado.

Cuando las cosas parecían más calmadas el Emperador y la Corte volvieron a la capital. En julio y agosto el Emperador se sintió lo suficientemente fuerte para anular las concesiones constitucionales hechas.

Los ejércitos de Windischgraetz marcharon contra los diversos grupos nacionales y se mostraban deseosos de reducir los disturbios de Viena tras haber acabado con los estudiantes de Praga. Los obreros y la izquierda parecían controlados. A fines de 1.848 se produjo la victoria de Radetzky en el Norte de Italia y sus fuerzas estaban dispuestas a unirse a las de Windischgraetz.


En Viena, algunos revolucionarios clarividentes vieron que si el ejército de Jellachich (un croata al servicio del Emperador) vencía en Hungría (ver apartado siguiente dedicado a Hungría) posteriormente se volvería contra ellos, así que organizaron una segunda oleada de insurrecciones en octubre de 1848: obreros y estudiantes se hicieron con el control del centro de la ciudad. El Emperador y la Corte,  protegidos por Windischgraetz, abandonaron nuevamente Viena y se retiraron a Olmutz.

Iba a ser Windischgraetz, otra vez, el encargado de sofocar esta nueva revolución. Este general cercó Viena que se aprestó a resistir esperando la ayuda húngara. En Hungría estaban divididos ante la opción a tomar: unos se mostraban reacios a hacer la guerra al Emperador fuera del territorio húngaro; otros, como Kossuth, sostenían que ayudar a los revolucionarios vieneses daría a Hungría una gran victoria. Triunfó esta tesis y se enviaron tropas a Viena, algunas de estas tropas no llegaron a su destino al ser vencidas fácilmente por Jellachich.
Francisco José I

Tras cinco días, Windischgraetz, obligó a rendirse a los revolucionarios vieneses. Siguió una fuerte represión,  "la más sangrienta de Europa de 1.848" al decir de Grenville. Más de 2.000 vieneses fueron asesinados.

En diciembre de 1.848, el emperador Fernando abdicó en sus sobrino Francisco José I, un  joven de 18 años. 




REVUELTA NACIONALISTA EN HUNGRÍA Y SU FRACASO

La situación en Hungría era diferente. Las noticias llegadas de París hicieron despertar al Partido Radical húngaro de Kossuth. Este pronunció un apasionado discurso que fue el comienzo del movimiento revolucionario, pedía: un  cambio radical en el sistema político (instituciones constitucionales para las diferentes nacionalidades del Imperio), un gobierno responsable ante el parlamento húngaro y no ante Viena, el Emperador debía depender del parlamento húngaro para legislar en Hungría.


Kossuth
En Hungría se formó un Gobierno presidido por el conde L. Battahyany, un reformista moderado y en el que participaba Kossuth. Este gobierno y la Dieta Húngara aprobaron las conocidas como leyes de abril: libertad de prensa, libertad religiosa, abolición de los privilegios de carácter fiscal, cancelación de las deudas y de la servidumbre de los campesinos, formación de una Guardia Nacional... La monarquía se convirtió en constitucional, sus poderes estaban limitados por la Dieta y por el Gobierno húngaros. La unión entre Austria y Hungría era monárquica y personal. Los ministros de Viena no tendrían ninguna jurisdicción en Hungría.


No tardó mucho en llegar la reacción a Hungría: se anularon las Leyes de Abril y el derecho de los húngaros a tener un ejército separado. Jellachich invadió Hungría con la misión de restaurar el orden en nombre del Emperador.

Ante esta situación, algunos dirigentes húngaros eran partidarios de claudicar, pero Kossuth hizo un llamamiento a la resistencia nacional.  La Dieta Húngara nombró a Kossuth presidente con poderes dictatoriales. Jellachich fue rechazado fácilmente hasta lo que se consideraba la frontera con Austria.

El 9 de abril de 1949, Kossuth proclamó la independencia de Hungría y entró triunfalmente en Budapest como regente.

El 1 de mayo el ministro imperial Schwarzenberg pidió ayuda a Rusia para acabar con la sedición húngara.  El Zar Nicolás acarició la idea de resucitar una Santa Alianza y aceptó ayuda al Emperador Francisco José. El zar quería evitar que el ejemplo húngaro fuese seguido en Polonia. El ejército conjunto de ambos emperadores comenzó a invadir Hungría. No llegó la ayuda francesa e inglesa que esperaban los húngaros. Kossuth huyó a Turquía (de allí paso a los Estados Unidos y, posteriormente, a Inglaterra) y su sucesor (Gorgey) se rindió a las tropas rusas (no a las austriacas) el 13 de agosto.

Siguió una fuere represiónAl menos cien destacadas personalidades húngaras fueron ejecutadas (incluso algunos moderados) y otras cuatrocientas se salvaron por la clemencia personal del emperador que no deseaba verter sangre inútilmente. Unas 2.000 personas fueron condenadas a largas penas de cárcel.



CROACIA Y SERBIA

Croatas y serbios se opusieron a los intentos de anexión por parte de Hungría. En 1.848, serbios y croatas se permitieron actuar en nombre del Emperador para liberarse del yugo húngaro. 

En marzo de 1.848, J. Jellachich, un fanático patriota croata, fue nombrado jefe militar y juró fidelidad a la Corona Imperial para combatir a Hungría. Bien es verdad que el Emperador dudó, unas veces apoyó a Jellachich y otras apoyó a Hungría; en realidad, el Emperador necesitaba de ambos hasta que el ejército de Radetzky eliminara el peligro italiano.

Los diversos núcleos revolucionarios del Imperio, muy divididos, en algunos casos, tendían a anularse entre sí

"El gran fracaso de los liberales y constitucionalistas de la Monarquía residía en su total incapacidad para hacer una causa común"  "La multiplicidad de las divisiones sociales y nacionales, que produjeron el caos, convirtió finalmentea la Monarquía en la única solución posible para la restauración de la paz y el orden general"
(Grenville). 

BOHEMIA

En los años anteriores al 48 hubo en Bohemia un gran renacimiento cultural uno de cuyos promotores fue el historiador Palacky. En junio se reunió en Praga un Congreso Eslavo que reafirmo el sentimiento común de solidaridad eslava amenazado por su poderosos vecinos. Este Congreso respondió  negativamente a las pretensiones del Parlamento de Francfort de anexionar a Alemania los territorios de Bohemia, Moravia y Silesia. Palacky declaró que era checo y no alemán.

En marzo y abril, la corte imperial hizo algunas concesiones  liberales a las reivindicaciones checas. Fue un espejismo. En Praga estalló la revolución el 12 de junio, artesanos y obreros industriales salieron a la calle. Windischgraetz se dirigió a Praga. Ante la actitud provocativa de las tropas, el pueblo respondió con barricadas. Windischgraetz tomó la ciudad el 17 de junio de 1848. Así acabó una revolución que nunca existió. Lo que si vino después fue la represión: encarcelamiento de liberales y radicales y supresión de la libertad de expresión. 

En síntesis, las revueltas liberales y nacionalistas de las diferentes partes del Imperio fueron aplastadas por los ejércitos imperiales.

lunes, 21 de marzo de 2016

55 AÑOS DE CONFLICTO ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CUBA (EL PAÍS)



A propósito de la histórica visita del presidente Obama a la isla de Cuba, el diario El País digital publica una línea del tiempo comentada recogiendo los principales momentos de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos



viernes, 18 de marzo de 2016

LA REVOLUCIÓN DE 1848 EN TIERRAS ALEMANAS. EL PARLAMENTO DE FRANCFORT Y LA ASAMBLEA NACIONAL PRUSIANA. LA REACCIÓN CONSERVADORA


LLEGA LA REVOLUCIÓN

La agitación llegó a toda Alemania, llegó antes a la zona occidental (más desarrollada y más cercana a Francia) que a la zona sur y oriental. Los movimientos del 48 en Alemania, rurales y urbanos, tuvieron como "motores" el liberalismo, el nacionalismo unificador y la crisis económica de estilo antiguo (mala cosecha de patatas en 1.846, crisis de subsistencias...) y de estilo moderno (problemas financieros en los ferrocarriles, crisis financiera, paro obrero...).

Las primeras revueltas (marzo) fueron protagonizadas por los campesinos movidos por la crisis de subsistencias. Posteriormente, sobre todo en las ciudades, aparecieron reivindicaciones liberales (libertad de prensa, asambleas representativas, sufragio universal...).

En los días 15 al 18 de marzo triunfó la revolución en Berlín. Los revolucionarios consiguieron que el emperador Federico Guillermo IV convocase una asamblea por sufragio universal.

La revolución se fue extendiendo por otros estados: Sajonia, Hannover, Baviera, Baden..


Maerz1848 berlin.jpg
Luchas callejeras en Berlín en marzo de 1848. Wikipedia



PARLAMENTO DE FRANCFORT

Los revolucionarios acordaron celebrar una Asamblea en Francfort como una vía hacia la unificación, es el conocido como Parlamento de Francfort. Es el logro más importante de las revoluciones alemanas del 48. Sus 655 miembros, representantes de todos los Estados Alemanes, fueron elegidos por sufragio restringido muy amplio. Sólo la mitad de los que podían votar lo hicieron, a pesar del entusiasmo que despertó la idea de un "parlamento nacional". Los parlamentarios no eran exactamente revolucionarios; eran abogados, jueces, profesionales, funcionarios. No había ningún obrero y sólo un campesino. Ocho de cada diez habían recibido una educación universitaria (en su mayoría habían estudiado derecho). Pretendían triunfar más por la convicción que por la violencia. Se reunió por primera vez el 18 de mayo.

Sus componentes no estaban agrupados en partidos políticos en el sentido moderno de la palabra; más bien se reparten en torno a dos ideologías dominantes. Una, la de la mayoría de ellos que se oponía a la revolución social y pensaba que la unificación se podía conseguir con la cooperación de los Parlamentos Nacionales y de los Príncipes. Otra la de los que pensaban que era necesaria la revolución social quitando de en medio a los Príncipes. La influencia de los diputados que seguían esta segunda opción fue mayor que la correspondiente a su número porque supieron maniobrar hábilmente.


Parlamento de Francfort

El principal objetivo de este Parlamento fue elaborar una Constitución Liberal para toda Alemania unificada. Antes tuvo que afrontar varios problemas: los estados salidos del Congreso de Viena se resistían a renunciar a su soberanía, carecía de una superestructura, su fuerza era sólo moral, no poseía ni ejército ni en un primer momento gobierno aunque que más tarde formó uno presidido por el Archiduque Juan (de ideas liberales y nacionalistas) al que se le dio el título de regente.

Pero, tal vez su problema más importante fue que no tenían una idea uniforme sobre cómo debía ser la futura Alemania. Unos eran partidarios de la Pequeña Alemania (unificada en torno a Prusia) y otros lo eran de la Gran Alemania (unificada en torno a Austria incluyendo los territorios austriacos de lengua no alemana). En el Parlamento acabó triunfando la idea de la Pequeña Alemania a pesar que durante bastante tiempo pareció triunfar la idea de la Gran Alemania (el canciller del Imperio Austro-Húngaro, Schwarzenberg, en marzo de 1.849, otorgó una Constitución a los Estados del Imperio Austro-Húngaro con lo que pretendía influir sobre el Parlamento de Francfort para que apoyase la idea de la Gran Alemania). 

También tenían los parlamentarios ideas divergentes sobre el régimen de la futura Alemania: ¿República o Imperio? Los representantes de la izquierda se inclinaban por la república. ¿Más poderes al Estado Central o a los Estados miembros? Los más moderados se esforzaron por llegar a un compromiso entre los derechos de los Estado y la autoridad del Estado Central.

En diciembre de 1.848 publicó una Declaración de Derechos que debería ser respetada por la futura Constitución. En su redacción se pusieron de acuerdo los distintos grupos. Los 50 artículos recogían numerosos derechos y libertades similares a los Franceses de 1.789 y a los norteamericanos, pero con una diferencia: mientras franceses y norteamericanos hablaban de derechos del hombre, aquí se enunciaron como derechos de los alemanes. Entre ellos figuraban: igualdad ante la Ley, supresión de privilegios de clase, libertad de reunión, asociación y religión...etc. Fur obviada la cuestión de la "soberanía del pueblo" Estos derechos debían ser respetados por la Constitución

En abril de 1.849, se publicó la Constitución cuando ya Berlín y Viena habían sido tomadas por las tropas gubernamentales, así que la Constitución iba a tener  un carácter más bien testimonial. 

La Constitución establecía un Parlamento Bicameral con grandes competencias (consentimiento de ambas cámaras para aprobar las leyes, voto del presupuesto, control de los gastos, el rey no podía vetar eternamente sus acuerdos. La Cámara Baja era elegida por sufragio universal y secreto de los varones mayores de 25 años.

La Constitución estableció que la nueva Alemania sería un Imperio. Se ofreció la corona al rey de Prusia, Federico Guillermo IV. Aunque se sintió tentado a aceptar, el rey de Prusia rechazó el ofrecimiento atendiendo a varias razones: no era propio de su familia (los Hohenzollern) aceptar recortes constitucionales, podía traer problemas con Austria y Federico Guillermo no quería un enfrentamiento, no quería "perder" a Prusia en el conjunto de la nueva Alemania, no se veía con autoridad para imponerse a los estados que rechazaban la Constitución (que eran los más grandes)...

Ante el avance de la reacción, la mayoría de los parlamentarios (los austriacos y prusianos leales a sus monarcas), que rechazaban la violencia, abandonaron la Asamblea. Los que quedaron promulgaron la Constitución sin saber exactamente dónde iba a entrar en vigor. El ejército acabó con los restos de este Parlamento que se había trasladado a Stuttgart (junio, 1849).


ASAMBLEA NACIONAL PRUSIANA

Al mismo tiempo que se reunía el Parlamento de Francfort, Federico Guillermo IV permitió la reunión de la primera Asamblea Legislativa Prusiana, de una sola cámara, elegida por sufragio universal masculino indirecto. Fue una Asamblea muy revolucionaria que aprobó medidas muy atrevidas como una ley para liberar a los campesinos o la concesión de autogobierno a los polacos de Prusia Oriental y de Poznam. Las divisiones entre sus miembros fueron un abstáculo para que desarrollara su labor.

Sus actuaciones provocaron la reacción de los propietarios y del Rey. Éste decidió utilizar el ejército, siempre leal, para disolver la Asamblea ocupando Berlín. La Asamblea intentó volverse a reunir en Brandemburgo, pero estaba tan dividida que su disolución fue tarea fácil.


LA REACCIÓN CONSERVADORA

Tras el fracaso de ambos parlamentos, la reacción se extendió por toda Alemania. Austria y Prusia, tras poner "orden" en sus Estados, hicieron lo propio en sus áreas de influencia. Sus ejércitos fueron acabando con los focos de resistencia (el último reducto revolucionario en rendirse fue Rastatt en julio del 49). Se volvió a regímenes monárquicos moderados.


UNA CONSTITUCIÓN PARA PRUSIA

Tras su triunfo, el 5 de diciembre de 1848, Federico Guillermo IV quiso dar a Prusia (por su propia voluntad soberana)  una Constitución presentada como un pacto entre el Rey y el Pueblo. Representaba el punto de vista de sus ministros reformistas:
  • El rey detentaba el poder ejecutivo y se quedaba con una serie de poderes de emergencia: suspender los derechos civiles, recaudar impuestos sin consentimiento de Parlamento, incluso revisar la Constitución..
  • Garantizaba una serie de derechos civiles, libertades personales, de religión, de reunión, de asociación.. Por supuestos, en casos de emergencia, el Rey podía suspender estos derechos.
  • Parlamento bicameral: una Cámara Alta (elegida por los hombres mayores de 30 años con una cierta riqueza) y una Cámara Baja (elegida por sufragio universal masculino). Este parlamento legislaba, votaba el presupuesto...
Fue bien recibida, era como un ejemplo para toda Alemania. Sin embargo, fue un espejismo, ya en 1.849 el Rey dio marcha atrás y reformó la Ley Electoral poniendo en vigor el  sufragio de las tres clases (mayo, 1849): los muy ricos elegían un tercio de los representantes de la Cámara Baja, las clases medias otro tercio y las clases modestas el tercio restante.

miércoles, 16 de marzo de 2016

LA REVOLUCIÓN DE 1848 EN TIERRAS ITALIANAS



En Italia, las fuerzas revolucionarias son el liberalismo que trata de derribar el absolutismo y, en el norte, el nacionalismo antiaustriaco. Algunos cambios parecían favorecer ahora los que liberales y nacionalistas:

El rey Carlos Alberto
  • El rey Carlos Alberto de Piamonte apuestó por el liberalismo y se entregó a la causa nacionalista. Fue un cambio sustancial, pues, anteriormente, se había mostrado más partidario de una alianza con Metternich para combatir el Liberalismo que de intentar sacudir el dominio austriaco del norte de Italia. Desde 1.847 adoptó ciertas medidas liberales y en 1848 promulgó una Constitución. Cavour le advirtió de que si no apoyaba el levantamiento revolucionario podía perder el trono.

Pio IX
  • En 1846 fue elegido Papa Pío IX que era mucho más abierto que su antecesor. Parecía partidario de la Unidad Italiana. Inició su pontificado con una serie de reformas liberales: proyecto de una Asamblea Consultiva, reforma de la legislación civil, autorización para publicar periódicos… Estas reformas no parecieron gustar a muchos: los Cardenales trataron de boicotearlas y a los partidarios de Mazzini les parecieron muy poca cosa. Cuando estalló la Revolución de 1848 en Europa, el Papa pidió la bendición divina para Italia lo que se interpretó como un signo de su nacionalismo; sin embargo, cuando los movimientos del 48 alcanzaron cierta virulencia, el Papa decidió apoyar a los conservadores.


La revolución se inició en Nápoles, donde fue duramente reprimida por las tropas borbónicas. El movimiento se extendió más tarde a Sicilia donde Fernando II, impotente, no tuvo más remedió que aceptar una constitución. Es de destacar que los levantamientos en el sur de Italia sólo tuvieron un componente liberal. 

La Revolución se extendió por diversos territorios italianos del centro y norte de la Península. Las tropas austriacas en Italia (unos 100.000 hombres muy diseminados y mal entrenados) no podían detenerla. Además, el Imperio Austro-Húngaro tenía que atender a la revolución en su propio territorio.

En Venecia, las tropas austriacas se rindieron y se proclamó la República. El general austriaco Radetxky salvó su ejército retirándolo a las plazas fortificadas del "cuadrilátero" (Peschiera, Mantua, Verona y Legnano).

En este contexto, el rey de Piamonte declaró la guerra Austria (23 de marzo de 1848). Marchó sobre Lombardía, entró en Milán (de donde habían expulsado a las tropas austriacas los días 18-20 de marzo) y en Venecia, esperando incorporar estos territorios a la Casa de Saboya. 


Pronto iban a cambiar las cosas al no llegar la prometida ayuda francesa. Se produjo la victoria de las tropas austriacas de Radetzky en Custozza (julio). Carlos Alberto tuvo que firmar el armisticio. Los austriacos recuperaron Lombardía y el Véneto (salvo la propia ciudad de Venecia, "agazapada" en el fondo de su laguna).

Los revolucionarios italianos reaccionaron y lograron proclamar la república en varios sitios, entre ellos en Toscana (de donde expulsaron al Gran Duque) y en los Estados Pontificios



El Papa, tuvo miedo (sobre todo desde el momento en que el 15 de noviembre asesinaron en su presencia a su ministro Rosi) y huyó a Gaeta. Pio IX, con esta huida, perdió su fama de nacionalista y liberal (es más, en 1864, acabaría publicando su famoso "Syllabus de Errores" en el que advertía a los católicos de los peligros del Liberalismo.

Tras la huida del Papa, en los Estados Pontificios se proclamó la República. Los Gobernantes de la nueva República Romana parecían encarnar la causa nacionalista italiana en este momento, sobre todo tras el fracaso de Carlos Alberto. El 8 de enero de 1.849 se proclamó oficialmente esta República asumiendo los poderes un triunvirato: Mazzini, Armellini y Suffi.

Patriotas italianos proclaman la República en Roma



Como he señalado en una entrada anterior, fueron tropas francesas (de Luis Napoleón Bonaparte) las que repusieron al Papa en sus territorios. Estas tropas permanecieron en Italia hasta 1.870.

Carlos Alberto, ante la nueva situación en el centro de Italia, decidió denunciar el armisticio con los austriacos (20 de marzo de 1.849) e iniciar por segunda vez la invasión de Lombardía. Tres días más tarde su ejército fue aniquilado en Novara. Tras esta victoria, los austriacos se quedaron con el control de toda Italia Norte y Central. Ejercieron una feroz represión (especialmente en Lombardía). 


Tras estos dos fracasos, Carlos Alberto abdicó en su hijo Víctor Manuel II. En Italia, únicamentePiamonte pudo conservar un régimen semiliberal a pesar de las presiones austriacas.

sábado, 12 de marzo de 2016

UN INTERESANTE Y DOCUMENTADO LIBRO "EL IMPERIO DEL ALGODÓN, UNA HISTORIA GLOBAL"



BECKERT, S.: “El imperio del algodón. Una historia global”. Edit. Crítica. Barcelona, 2016.

Se ha escrito mucho sobre algunos de los aspectos que se abordan en esta obra, como por ejemplo el  papel del algodón en la primera industrialización o la explotación de la mano de obra tanto en las plantaciones de algodón del Sur de los Estados Unidos (esclavitud) como en las fábricas europeas por citar un par de ellos; pero hacía falta un estudio como el del profesor Sven Beckert: una historia global del imperio del algodón que, por otra parte, ejemplifica de alguna manera la historia del propio capitalismo. En este extenso y documentado trabajo, se trata de explicar y relacionar los elementos humanos y materiales que han ido conformando la historia del algodón: su cultivo, la necesidad de mano de obra abundante (explotada y coaccionada muchas veces), la evolución de las técnicas de fabricación del hilo y el tejido y su revolución desde el siglo XVIII, el papel de los plantadores, manufactureros y comerciantes, la construcción de un mercado global, el apoyo del Estado, etc. El autor ha manejado infinidad de fuentes primarias y secundarias para llegar a explicar la interrelacionan de estos factores.

En la obra se explican muchos de los procesos de la historia del algodón. Sin ánimo de ser exhaustivo, voy a detenerme brevemente en algunos.

Como no podía ser de otra manera, el profesor Beckert comienza su obra explicando la aparición del algodón en la Historia, sus primeros cultivos que ciertamente son muy antiguos. Para muchos europeos es como si el algodón hubiera aparecido en el s. XVIII y, sin embargo, se comenzó a cultivar, con métodos tradicionales y conviviendo con otros cultivos dedicados a la alimentación, hace unos 5000 años en diversos lugares que ofrecían condiciones climáticas para su cultivo: Subcontinente Indio, actuales estados de México, Egipto, Perú, etc.

Antes de la Revolución Industrial, India estaba a la cabeza de la producción textil algodonera y sus telas de algodón dominaban el mercado; le seguía en importancia China gracias a la gran expansión algodonera durante la dinastía Ming (1368-1644). Hay talleres importantes en otros lugares como el Imperio Otomano (en torno a la ciudad de Tokat) o en México. Manufacturas esencialmente domésticas, elaboradas con pequeños telares y con una técnica que evoluciona muy poco. A pesar de los deficientes sistemas de transporte, las telas fabricadas en estos telares llegaron a lugares alejados cientos de kms. En estos momentos, Europa estaba al margen del cultivo y procesado del algodón. Los primeros cultivos llegaron con la expansión del Islam (España, Sicilia…)y, fuera del ámbito islámico tuvo un cierto eco en el norte de Italia y sur de lo que hoy es Alemania. Pero no fueron muy significativos, en 1600, la mayoría de los europeos vestía con lana y lino.

Como señala el profesor Beckert, las cosas iban a comenzar a cambiar desde fines del s. XV con la apertura de las rutas comerciales de Europa con la India y otros lugares de Asia: los productos de algodón asiático llegan a Europa. En 1602, los ingleses fundaban la Compañía Británica de las Indias Orientales a la que siguieron otras parecidas creadas en Holanda, Dinamarca o Francia. Estas Compañías traen productos de algodón asiáticos a Europa y tratan de intensificar su cultivo en aquellos lugares. Las potencias europeas, en su intento por dominar los espacios productores y los mercados de algodón, no dudaron en poner en marcha lo que el profesor Beckert denomina “capitalismo de guerra”  basado en la expropiación de tierras, la presión sobre la mano de obra y el expolio de recursos. Este capitalismo de guerra fue la base para el desarrollo del capitalismo industrial y sentó las bases para el desarrollo de la industria algodonera europea, tuvo un potencial transformador sin precedentes.
Las importaciones de tejidos desde la India, irónicamente, iban a espolear a la industria europea. Los productores de lana y lino pidieron que se les protegiera frente a estas importaciones. La prohibición inglesa de importar estampados y  de vender artículos de algodón en Inglaterra que no estuvieran hilados y tejidos en el país (1774) espoleó las manufacturas locales.

Con la revolución industrial iba a llegar el dominio de Europa sobre la producción y comercialización de tejidos de algodón. La Revolución iba a llegar en un inesperado lugar, un tranquilo valle en el entorno de Manchester. Varios factores posibilitaros esta revolución cuyas bases se habían ido asentando en los dos siglos anteriores: inventos sencillos pero determinantes (Kay, Hargreaves, Arkwright, Crompton), renovación energética (la energía humana fue sustituida primero por la hidráulica y luego por el vapor), existencia de capital (que en muchos casos procedía del capitalismo de guerra) y burgueses que decidieran invertirlo, cohesión del mercado interno, mano de obra abundante, apoyo del Estado, etc. La productividad aumentó enormemente y los tejidos de algodón ingleses inundaron los mercados mundiales: en Inglaterra, en 1770, las manufacturas de algodón representaban un 2,6 del valor añadido del conjunto de la economía, que era el 17 % en 1801 y el 22,4 % en 1831 y casi dos tercios se dedican a la exportación. La industria del algodón fue la “punta de lanza” de todo este proceso industrializador. Europa (más bien Inglaterra) desplazó a Asia.

Un lugar destacado en la obra ocupan los trabajadores de las fábricas industriales, los nuevos lugares de producción del algodón que van a acabar con los tejedores domésticos. Muchos de los trabajadores de las nuevas fábricas acuden a ellas expulsados del campo (enclosures). Trabajan, a un ritmo marcado por las máquinas, en unas condiciones deplorables, en fábricas insalubres, con unas jornadas muy largas (normal 14 horas), unos salarios de miseria (que les dan para malcomer y vivir hacinados) y sometidos a unos reglamentes abusivos. Y, además, amenazados de despido gracias a la introducción de nuevas máquinas. Destacando la enorme lacra de la explotación del trabajo femenino e infantil (en 1833, un 36 % de los obreros de Lancashire tenían menos de 16 años), mano de obra mucho más barata. El marco legal que permite esta situación, de sometimiento de los obreros a los manufactureros, fue consagrado por el Estado. Con este panorama, los obreros británicos no pudieron asociar la palabra progreso con su situación personal. Así que, con el tiempo, se organizaron en asociaciones y sindicatos y se movilizaron.

El libro dedica su espacio a los nuevos personajes aparecieron en este contexto europeo: los manufactureros que presionaban al Estado para que facilitase y apoyase sus negocios, los comerciantes y factores que fueron los encargados de abrir el mercado mundial. Los comerciantes de Liverpool consiguieron monopolizar el comercio del algodón en una medida pocas veces lograda con un producto de grandes volúmenes de comercio. Se formaron potentes Cámaras de Comercio o instituciones similares en Liverpoool, Manchester, Bombay, El Havre…

Seguidamente, la obra se va a ocupar de cómo la mayor demanda de productos textiles de algodón exigió cultivar más algodón y de forma más especializada. Antes del s. XVIII no hay casos de monocultivo algodonero. Debido a la imposibilidad de importar más algodón del Imperio Otomano o la India, los europeos pusieron sus ojos en el Caribe que producía algodón con mano de obra esclava. También se buscó en algunos lugares de Sudamérica como Brasil o la Guayana. Era necesario más algodón en rama y aquí entró en escena el sur de los Estados Unidos donde había tierras muy adecuadas para el cultivo que, en muchos casos, se expropiaron a las tribus indias. Hacía falta abundante mano de obra, la solución se halló en la explotación a gran escala de la mano de obra esclava. Así pues, hay una fuerte relación entre desarrollo industrial de las manufacturas británicas y las plantaciones esclavistas de Norteamérica. Cientos de miles de esclavos, cuya situación legal avala el Estado, que hay que “importar” de África y mantener bajo control con métodos nada humanos. Los fabricantes europeos eran conscientes de la inestabilidad del sistema esclavista y comenzaron a pensar que era necesario diversificar sus fuentes de abastecimiento. Trataron de potenciar, con desigual éxito, los cultivos algodoneros en India (granjas experimentales), África, Australia, Egipto o Brasil.

Explica también el profesor Beckert cómo el éxito inglés, hizo que, en la primera mitad del s. XIX, comenzaran a extenderse las factorías algodoneras por México, valle del Wiese alemán, Bélgica, Rouen, Cataluña, Sajonia, Suiza, Lombardía, algunos lugares de Rusia. A pesar de ello, en 1860, Gran Bretaña controla el 67,4 % de los husos mecánicos. Y esta ofensiva de tejidos ingleses es la que va a dificultar la expansión de manufacturas en lugares como la India. Más adelante, Gandhi no iba a dejar de señalar el devastador efecto que la irrupción masiva de mercancías inglesas tuvo sobre las manufacturas textiles indias, muchas de las cuales desaparecieron.

Lo que temían algunos manufactureros europeos llegó el 12 de abril de 1861, ese día estalló la Guerra de Secesión Norteamericana. En este momento el algodón era el 61 % de las exportaciones de Estados Unidos y el principal abastecedor de las manufacturas europeas. Era el previsible desenlace de la convivencia de dos economías en un mismo estado: del capitalismo industrial del Norte con el capitalismo de guerra del Sur. Muchas fábricas europeas tuvieron que cerrar o disminuir su actividad y, con ello, llegó el paro (en 1863, una cuarta parte de los trabajadores de Lancashire estaban en paro). Hubo que buscar nuevas fuentes de abastecimiento de algodón en rama. La India volvió a primer plano de la escena, en 1862 el  75 % del algodón llegado a Inglaterra y el 70 % del llegado a Francia proviene de la campiña india. También aumentó la producción del delta del Nilo, Brasil y en otras zonas en Argelia, México, Argentina China, Asia Central, África Occidental…

Posteriormente, el autor analiza la nueva situación al acabar la Guerra. ¿Volvería la producción del algodón en estas tierras a ser lo que fue o nunca sería capaz de recuperarse? Cuatro millones de esclavos obtuvieron la libertad, muchos abandonaron las granjas sin un destino muy claro. Los plantadores del Sur querían instaurar un sistema parecido a la esclavitud, pero sin esclavos, había que lograr que los manumitidos trabajasen a cambio de un salario, pero con movilidad muy restringida. La política de reconstrucción  del presidente Johnson pareció complacer a los plantadores. Desde 1867 hubo una reacción contra esta política tan permisiva y se tuvo que implantar un nuevo sistema de cultivo: el régimen de aparcería que suponía la división de las explotaciones en parcelas cuyos cultivadores (los libertos) debían aportar al propietario una cantidad de la cosecha. Es una mejora para los libertos, pero (¡siempre hay un pero para los trabajadores!) deben pedir dinero prestado, a altos interés,  para pagar aperos y semillas y no siempre pueden saldar sus deudas.  De todas formas, en 1870, la producción algodonera norteamericana había superado el pico máximo de 1860.

En el último cuarto del s. XIX, superada la gran crisis general de 1873, el cultivo del algodón se expandió por la India (el transporte se abarató mucho tras la apertura del Canal de Suez), Egipto (con gran apoyo del Estado), Imperio Otomano, Australia (con capital británico), Brasil, Argentina, Corea (impulsado por los japoneses, los nuevos dominadores de la Península, para abastecer las factorías surgidas en torno a Osaka), Togo (gran empeño de los alemanes con no mucho éxito), Centro de Asia (por cuyas tierras se estaba expandiendo Rusia), nuevas tierras en el Oeste norteamericano y las colonias de las potencias imperiales europeas. En todos los casos los problemas más importantes fueron la falta de  infraestructuras y el conseguir mano de obra. En algunos lugares se emplearon sistemas de coacción sobre la mano de obra, pero lo más generalizado fue la extensión de los sistemas de aparcería similares a los instaurados en el Sur de los estados Unidos.

La última cuestión que aborda el libro es lo que el autor denomina “la reaparición del Sur”. Las manufacturas de algodón experimentan un gran desarrollo en  países en los que los costes laborales son mucho menores: Japón (gran ayuda del estado), India, China (con el coste laboral más bajo del mundo), Brasil, México, Egipto (un poco más tarde), etc. Se estaban dando los primeros pasos para poner fin al imperio europeo del algodón que se hizo realidad en los años 60 del s. XX. A fines de los años 60 el Reino Unido movía solo el 2,8 % de las exportaciones mundiales de algodón y en sus fábricas trabajaban 30.000 obreros (lo habían hecho hasta 600.000). Asia, cerrando el círculo, volvía al primer plano, tanto en la producción de tejidos (China proporciona a Estados Unidos el 40 % de la ropa que consume) como en el cultivo de algodón que en 2012 se distribuía así: China 29 %, India 21 %, Pakistán 8%, Brasil 5%, Uzbekistán 4%, Australia 4%... Estados Unidos 14 % (sus 25.000 agricultores necesitan de subsidios federales para sobrevivir).

Y la explotación económica y humana siempre planeando por este mundo del algodón. En el libro se detallan diferentes formas de coacción empleadas a lo largo de la historia sobre la mano de obra, destacando especialmente la esclavitud (en el Caribe y sur de los Estados Unidos) y las penurias de los obreros de las fábricas en las primeras décadas de la industrialización. Explotación que aún subsiste, baste como ejemplos las formas de trabajo y salarios en manufacturas de países como India o China o la obligación que tienen los niños de Uzbekistán de trabajar en la recolección del algodón.

Apoyan el texto una extensas notas situadas al final del mismo (ocupan 177 páginas), un detallado índice analítico, mapas y una buena colección de gráficas sobre cultivo, producción y comercio del algodón.

Para finalizar, una valoración global. Como he apuntado, faltaba una historia global del imperio del algodón y, más concretamente, una como ésta: exhaustiva, globalizadora, bien documentada y, a la vez, ágil y amena. Libro muy recomendable.


Ficha del libro en la Web de la Editorial: 


martes, 8 de marzo de 2016

¿POR QUÉ SE CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER EL 8 DE MARZO?



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El 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer. Es ta fecha fue instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1975.  Hoy, la mayoría de los periódicos y publicaciones (en papel y digitales) publican artículos o vídeos relativos a la efemérides. En muchas de estos medios tratan de responder a la pregunta ¿por qué esa fecha concreta? No está muy claro ya que existen diversas interpretaciones. Me ha parecido muy interesante el artículo de El Periódico:


"....El origen no está muy claro y existen varias versiones. La más verosímil es que fue un 8 de marzo del año 1857 cuando un grupo de trabajadoras textiles decidió salir a las calles de Nueva York para protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Sería una de las primeras manifestaciones para luchar por sus derechos laborales. Distintos movimientos y sucesos se sucedieron a partir de esa fecha.
Uno de los más destacados ocurrió el 25 de marzo de 1911, cuando se incendió la fábrica de camisas Shirtwaist de Nueva York. Un total de 123 mujeres y 23 hombres murieron. La mayoría eran jóvenes inmigrantes que tenían entre 14 y 23 años. Fue el desastre industrial más mortífera de la historia de la ciudad y suposo la introducción de nuevas normas de seguridad y salud laboral en EEUU. Los fallecidos tenían jornadas laborales de 9 horas diarias más siete horas los sábados por un sueldo que hoy equivaldría a entre 166 y 285 dólares a la semana. Según el informe de los bomberos, una colilla mal apagada tirada en un cubo de restos de tela que no se había vaciado en dos meses fue el origen del incendio. Los trabajadores no pudieron escapar porque los responsables de la fábrica habían cerrado todas las puertas de escaleras y de las salidas, una práctica habitual entonces para evitar robos.
Antes de esta fecha, en EEUU, el 28 de febrero de 1909.....  
SEGUIR LEYENDO EN EL ORIGINAL: 
Interesante también la Historia de este día en la Web de la ONU:

miércoles, 2 de marzo de 2016

LA AMBICIÓN DE LUIS NAPOLEÓN BONAPARTE: DESDE SU ELECCIÓN COMO PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA HASTA SU AUTOPROCLAMACIÓN COMO EMPERADOR (Dic., 1848 - Dic., 1952)


Ya he señalado en la entrada anterior que la Constitución francesa de 1848 no regulaba convenientemente las relaciones entre el Presidente de la República y la Asamblea. Luis Napoleón estaba envalentonado con el gran apoyo recibido en la elección presidencial. El primer choque tuvo lugar el séptimo día de gobierno de Luis Napoleón a propósito de un impuesto sobre la sal que quiso instaurar Luis Napoleón (a pesar de durante la campaña electoral se había presentado ante los campesinos con el lema de "no más impuestos"). La Asamblea vetó este impuesto, pero Napoleón vetó a su vez los acuerdos de la Asamblea.

Durante el mes de enero de 1849 el duelo entre ambas instituciones fue titánico. La Asamblea vetó al ministro Odilon Barrot y el Gobierno respondió pidiendo a la Cámara que se autodisolviese. Los diputados republicanos de la Cámara pensaron resistir apoyándose  en la Guardia Móvil y en los Clubs. Luis Napoleón respondió de varias maneras:
  • Disolvió la Guardia Móvil, la mitad de sus efectivos fueron licenciados y la otra mitad aceptó un cambio de destino.
  • Presentó un proyecto de disolución de los Clubs que iba claramente contra el Art. 8 de la Constitución que garantizaba a los franceses el derecho a asociarse. Se quiso tramitar como un proyecto urgente, pero la Cámara rechazó esta urgencia y pidió la recusación del Gobierno.
  • El 29 de enero el Gobierno ocupó militarmente el edificio de la Asamblea. Señala MARX que "La Montañano tuvo la energía suficiente para oponerse.
Aunque la Asamblea siguió existiendo hasta mayo quedó plegada a los deseos de Napoleón. Al fin, fue disuelta y en mayo de 1849 se eligió una nueva Asamblea que resultó ser de una extraña composición: dos tercios eran monárquicos (Legitimistas seguidores de la línea de Carlos X y Orleanistas) y un tercio republicanos (la mayoría socialistas, 180 frente a los 75 republicanos moderados). Había triunfado el bloque del Partido del Orden. Sólo votó el 40 % del censo lo que dio muestras de la desilusión política existente. ¡No era para menos!

Elección legislativa de Francia de 1849
Wikipedia

El gobierno de Luis Napoleón comenzó en medio de grandes dificultades económicas (crisis económica, descontrol de la deuda pública, escándalos financieros...) y de continuos enfrentamientos políticos (entre las dos ramas de monárquicos, entre monárquicos y republicanos, entre republicanos y el Presidente...) que, en general, favorecieron a Luis Napoleón.

Los pasos hacia el moderantismo en Francia se trasladaron a la política exterior. Las tropas francesas contribuyeron a aplastar la sublevación de Mazzini en los territorios del Papado y repusieron a Pio IX (un papa que ya había perdido el calificativo de liberal) al frente de sus estados (junio-julio, 1849). Francia, el ejemplo revolucionario un año antes, ahora era agente de la reacción (en realidad, Napoleón estaba haciendo lo mismo que las tropas austriacas en el norte de Italia).  Con el agravante de que esta intervención en Italia vulneraba algunos artículos de la Constitución, por ejemplo, el artículo 5 ("la República Francesa no empleará jamás sus fuerzas militares contra la libertad de ningún pueblo")  o el artículo 54 que establecía que el Presidente no podía declarar la guerra sin el consentimiento de la Asamblea.

Ante este hecho, algunos Diputados hicieron un llamamiento a defender la Constitución. Ledru-Rollin se apoyó en un artículo de la Constitución que establecía que el pueblo debía intervenir cuando la Constitución se hallase amenazada. Hubo manifestaciones y un intento de insurrección. En París, salieron a la calle unas 7000 personas; sólo en Lyon hubo violencia generalizada.

Fue la excusa ideal para el Gobierno que, arguyendo el "gran peligro revolucionario", aprobó una serie de medidas reaccionarias:
  • Nuevo reglamento de la Cámara limitando la libertad desde la tribuna parlamentariaSegún Marx "la montaña" debiera haber abandonado la asamblea ya que entonces los partidos del orden se hubieran dividido.
  • Expulsión de la Cámara de  30 Diputados Socialistas. Las elecciones para sustituirlos demostraron que los republicanos de izquierda no estaban muertos, a pesar del control del Gobierno, consiguieron 20 de los 30 escaños en juego.
  • Exclusión del derecho a voto de un tercio del electorado (mayo, 1850): de 9,5 millones se bajó a unos 6 millones de electores. Para poder votar se debía llevar viviendo en el mismo cantón tres años como mínimo. Los excluidos son los electores más pobres (por ejemplo se excluye a los vagabundos, a los obreros en busca de trabajo, a los que no residan tres años en el cantón...). Para Marx este hecho significó el inicio de disolución de la República. Un año más tarde, Luis Napoleón restablecería el sufragio universal presentándose como un amigo del pueblo.
  • Recortes en la libertad de prensa y de reunión.
  • Ley Falloux (1850) que permitía al clero organizar escuelas primarias y secundarias, consagró la influencia del clero en la enseñanza. Se estableció la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en la escuela. Se pretendía evitar la difusión de la anarquía y del socialismo que, según el gobierno, había favorecido la legislación del Gobierno Provisional que estableció la escuela laica, obligatoria y gratuita hasta los 14 años.  La burguesía se aproximó a la iglesia por miedo al socialismo.
En agosto de 1.850 murió Luis Felipe de Orleans, por un momento pareció que se podía llegar a una unificación de las dos ramas de monárquicos y, con ello, una posible restauración de la monarquía. La intransigencia del Conde de Chambord (nieto de Carlos X) a renunciar a una monarquía de origen divino no lo hizo posible. El gran duelo de los monárquicos en la Asamblea por demostrar cuál de las dos ramas era la más conveniente para Francia no hizo sino fortalecer la figura de Luis Napoleón. De todas formas, el mayoría monárquica en la Asamblea se hacía notar, por ejemplo, los diputados prorrumpían en aplausos cada vez que se acusaba a la República o se hacían elogios de la Monarquía o de la Santa Alianza.

Pronto iba a llegar la ruptura entre Napoleón y los diputados monárquicosNapoleón tuvo la osadía de presentar como parte de la misma proposición el retorno de las familias reales y la amnistía de los insurrectos de junio del 48. La indignación de la mayoría parlamentaria monárquica fue enorme al ver comparadas las estirpes reales con el proletariado. He aquí a Napoleón convertido en defensor de la República frente a la mayoría monárquica y a muchos diputados republicanos cerrando filas en torno a Napoleón para defender el régimen. En enero de 1.851, Napoleón se sintió lo suficientemente fuerte para cesar al comandante de la guarnición de París y de la Guardia Nacional, general Changarnier, por apoyar abiertamente la restauración monárquica.

Se acerca el fin del mandato de Luis Napoleón y, según la Constitución, no podía ser reelegido. Comenzó a preparar la prolongación de su mandato. A Napoleón le quedaban dos caminos, o dejar el poder o alterar la Constitución. Iba a elegir esto último. Hizo una fuerte campaña identificándose a sí mismo con los intereses de la Francia republicana y señalando la necesidad de reformar la Constitución para poder prolongar su mandato. El 2 de diciembre de 1.851 (aniversario de Austerlitz y de la coronación del primer Napoleón) dio un golpe de Estado y disolvió la Asamblea por la fuerza. A la vez, anunciaba que quedaba restaurado el sufragio universal. ¿Qué hizo el pueblo? Ciertamente hubo alguna resistencia pero no fue muy fuerte y fue fácilmente reprimida (Grenville señala que hubo 25.000 detenidos, otros autores los elevan hasta los 100.000). Los disturbios tuvieron lugar en las zonas más atrasadas, lo que dio pie a Napoleón para argumentar que su golpe de Estado servía para alejar una insurrección general socialista. Napoleón se había asegurado el apoyo de la Administración con nombramientos adecuados, además, la Iglesia estaba de su parte, el ejército le fue leal y la burguesía apoyó el golpe por miedo a la revolución social.

El día 20, se votó en un plebiscito la reelección de Napoleón por un período de 10 años (7.439.216 síes frente a 646.737 noes). 

En enero de 1.852, promulgó una nueva Constitución y en diciembre proclamó el II Imperio proclamándose emperador con el nombre de Napoleón III (el II debiera haber sido el hijo del primer Napoleón, así que de alguna forma dejaba claro que ignoraba la legitimidad monárquica de la época de la Restauración). La resistencia fue muy pequeña en parís, algo mayor en algunos Departamentos.

Era el fracaso total de los principios que inspiraron la revolución de febrero de 1848.

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