lunes, 27 de marzo de 2017

PRIMERAS ACTUACIONES DE LOS BOLCHEVIQUES TRAS LA TOMA DEL PODER (IV): DECRETO SOBRE LAS NACIONALIDADES


El Decreto sobre las Nacionalidades establecía la igualdad y soberanía de todos los pueblos de Rusia, así como el derecho a decidir su destino político (autodeterminación), se podrían unir o separar. Era un enunciado más bien teórico. Se estableció una restricción consistente en señalar que los únicos portavoces válidos de estos pueblos serían los representantes de los trabajadores, o sea, en la práctica, los propios militantes del Partido Bolchevique. Lo teórico de la ley se vio pronto. En Ucrania, por ejemplo, se proclamó un República Popular que anunció su deseo de integrarse en una federación con Rusia en condiciones de igualdad. La respuesta rusa fue una intervención militar. Actuación similar tuvo lugar en Bielorrusia. 

El Decreto recogía también “el libre desenvolvimiento de las minorías nacionales y de los grupos étnicos que pueblan el territorio de Rusia”.

Entre los propios Bolcheviques hubo muchas discrepancias en cuanto a la solución a dar a los movimientos nacionales.

DECLARACIÓN DE DERECHOS DE LOS PUEBLOS DE RUSIA

El congreso de los Soviets proclamó en junio de este año el derecho de los pueblos de Rusia a la libre autodeterminación.
El II Congreso de los Soviets confirmó en octubre de este año este derecho inalienable de los pueblos de Rusia más decisiva y definitivamente.
Cumpliendo la voluntad de estos congresos, el Consejo de Comisarios del Pueblo resuelve tomar como base de su actividad en el problema de las nacionalidades los siguientes principios:
1.- Igualdad y soberanía de los pueblos de Rusia.
2.- Derecho de los pueblos de Rusia a la libre autodeterminación, hasta su separación y constitución de Estados independientes.
3.- Abolición de toda clase de privilegios y restricciones nacionales y nacional-religiosos.
4.- Libre desenvolvimiento de las minorías nacionales y de los grupos étnicos que pueblan el territorio de Rusia.
Los decretos que dimanen de lo expuesto serán preparados inmediatamente después de la formación de la Comisión para asuntos de las nacionalidades.

En nombre de la República de Rusia.
El Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo V. Uliánov (Lenin)
El Comisario del Pueblo para las Nacionalidades Iosif Dzhugashvili-Stalin
En Reed, John, Diez días....


jueves, 23 de marzo de 2017

BREVE HISTORIA DE LA ARMADA INVENCIBLE

SAN JUAN, V.: “Breve historia de la Armada Invencible”. Editorial Nowtilus. Madrid, 2017


La toma  y realización de una decisión histórica importante siempre se enmarca en un contexto y tiene múltiples causas y consecuencias (tener presente la multicausalidad es imprescindible para comprender la Historia). Esta obra tiene muy presente la necesidad de enmarcar  en su contexto la determinación de Felipe II de enviar la Gran Armada y un ejército terrestre a invadir Inglaterra y de analizar las diversas razones que empujaron al Rey a tomar esta decisión.

Así pues, en una primera parte, el lector va a encontrar un detallado análisis de la política exterior española y europea en la primera mitad del siglo XVI relacionando entre sí lo sucedido en los diversos escenarios en los que la monarquía hispánica tuvo un destacado protagonismo: el descubrimiento del Nuevo Mundo que va a cambiar el centro de gravedad de la geopolítica europea, las relaciones con Portugal para demarcar sus respectivas áreas de influencia en las nuevas tierras, la gran rivalidad de Carlos V con Francia que derivó en sucesivas guerras, la amenaza turca en el Mediterráneo, las evolución de las relaciones con Inglaterra de la cordialidad con el matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón a la ruptura por la cuestión religiosa, el enfrentamiento con los protestantes del Imperio a cuyo problema no pudo Carlos dar solución a pesar de algunos éxitos sonados éxitos como el triunfo en Mühlberg, etc. España debía atender a demasiados frentes como no podía ser menos en un  país que comenzaba el s. XVI con vocación de gran potencia hegemónica.

El grueso de la obra se centra en exponer la política exterior del Felipe II, especialmente el problema de los Países Bajos y las cambiantes relaciones con Inglaterra desde los momentos de acercamiento (matrimonio del Rey con María Tudor) al enfrentamiento con la reina Isabel que derivó en la decisión de enviar la Armada “Invencible”.

Sin olvidar analizar otros hechos muy determinantes en la segunda mitad del XVI. Por ejemplo, la lucha contra los turcos en el Mediterráneo que, tras unos primeros desastres (Argel y Los Gelves), culminó con la victoria de Lepanto, “la más grande ocasión que vieron los siglos” en palabras de Cervantes. Otro asunto que iba a tener gran trascendencia política  fue el acceso del Rey al trono de Portugal tras la desaparición del rey Sebastián en Alcazarquivir. Felipe tuvo que imponerse al aspirante prior de Crato que contó con ayuda francesa e inglesa a las que no gustaba el engrandecimiento del imperio de Felipe II. Tras su expulsión de Portugal, el prior de Crato se hizo fuerte en las Azores hasta la derrota de las escuadras inglesa y francesa por la armada española. Y, como no, las relaciones con la vecina Francia desde la paz de Cateau-Cambresis, tras las victorias de San Quintín y Gravelinas, hasta la intervención de España en las guerras de religión francesas.

Pero, como he apuntado, la mayor atención del autor se centra en el problema de los Países Bajos y el enfrentamiento con Inglaterra, ambos muy interrelacionados. Desde que los protestantes de los Países Bajos decidieron rebelarse contra España (Compromiso de Breda, 1566), el Rey siguió una política un tanto errática: desde el empleo de la fuerza que representó el gobierno del Duque de Alba (algunas de cuyas actuaciones, como la ejecución de Egmon y Horn o la puesta en funcionamiento del Tribunal de Tumultos, fueron contraproducentes y contribuyeron a la forja de la Leyenda Negra) a la política más conciliadora de Luis de Requesens o a las negociaciones de Alejandro Farnesio que, en 1579, acabó formando la Unión de Arras a lo que respondió Guillermo de Orange con la Unión de Utrech poniendo las bases para que se formaran los Estados de Bélgica y Holanda.

Seguidamente, la obra detalla una serie de actuaciones de la reina inglesa Isabel que hicieron tomar a Felipe II la decisión de invadir Inglaterra: los actos de piratería de John Hawkins (gran expedición de 1567) y F. Drake (tanto en América como en las costas gallegas o en Canarias) alentadas y apoyadas por la Reina, la financiación de las protestas escocesas que acabaron con el reinado de María Tudor y la orden de encarcelamiento y posterior ejecución de María Tudor en 1587 tras el montaje de la conjura de Babington, el apoyo inglés a los protestantes de los Países Bajos a la candidatura del prior de Crato al trono portugués, las negociaciones inglesas con Estambul para que los turcos hostigaran los intereses españoles, el apoyo inglés a los protestantes franceses…

Tras muchas dudas, Felipe II tomó la determinación de invadir Inglaterra. Encomendó la formación de una  potente armada a un hombre experimentado y de gran prestigio (El Marqués de Santa Cruz) que debía coordinar su actuación con el ejército de los Países Bajos de Alejandro Farnesio. La preparación de la Armada en el puerto de Lisboa sufrió algunos contratiempos como la falta de suministros necesarios (alimentos, armamento…) que tenían dificultades para llegar debido a las acciones de Drake establecido en Sagres o las bajas causadas por una epidemia de tifus, entre ellas la del propio Marqués de Santa Cruz. Para sustituirlo, Felipe II nombró al Duque de Medina Sidonia que no era un gran marino, pero si un efectivo administrador. El propio Duque alegó que tenía poca experiencia marinera y una salud no muy buena, pero Felipe II no hizo caso y persistió en su error, uno de los varios que cometió Felipe II respecto a este asunto.   

Cuando Medina Sidonia llegó a Lisboa reunió una especie de  Estado Mayor con los marineros más importantes de que disponía (no era experto marinero, pero sabía escuchar).  Dividió la Armada en 10 escuadrones teniendo en cuenta la procedencia y características de los buques. El autor explica con mucho detalle cómo eran los buques y su armamento, ambos muy heterogéneos. A principios de abril, el Duque recibió las últimas instrucciones de Felipe II; eran demasiado precisas, parecían desconfiar de su pericia, además impedían tomar decisiones sobre el terreno.

Finalmente, serían 131 barcos los participantes en la Armada. Militarmente los auténticamente importantes eran los robustos y panzudos galeones. Les esperaban los ingleses (en número tal vez algo superior) fondeados en Plymouth y en los meandros de Medway, bajo el mando supremo de un primo de la Reina, Charles Howard. Medina Sidonia ordenó zarpar, tras algún aplazamiento, el 28 de mayo. El viento no era muy favorable, muchos barcos no podían ni mantener el rumbo (navegar a vela entraña una gran dificultad para hacerlo uniformemente con barcos tan dispares).  La falta de víveres y de agua en buen estado hizo que se tuviese que recalar en La Coruña. De la Coruña, la Armada zarpó el 22 de julio con 127 unidades. Medina Sidonia, obediente a las instrucciones del Rey, tomó una ruta que eliminaba el efecto sorpresa y no era la más adecuada para el apoyo al embarque de las tropas de Farnesio. La no comunicación de  Farnesio con la Armada ha puesto a éste en el punto de mira de las críticas.

El autor, especialista en temas náuticos, describe la ruta y formación típica de media luna de la Armada y los enfrentamientos con los barcos ingleses. Combates, más bien escaramuzas, frente a las costas de Devon, en el promotorio de Portland Bill o en la isla de Wight. El Duque de Medina Sidonia tuvo problemas para buscar un lugar adecuado donde esperar a Alejandro Farnesio, solo le quedó un mísero fondeadero entre S. Juan de Calais y Gravelinas, casi a mar abierto. Esta pésima solución fue el comienzo de serias desventuras y, a la postre, de la catástrofe final. La salida de las tropas de Alejandro Farnesio estaba obstaculizada por Justino de Nassau con sus “mendigos del mar” (quería vengar su humillación en la toma de Amberes tres años antes).

Un episodio tal vez magnificado por la historiografía inglesa fue el de las consecuencias del empleo de ocho brulotes incendiarios por los ingleses que debía preceder a un ataque general de la flota. No causaron grandes daños, aunque si contribuyeron a romper la formación de algunos barcos. La historiografía inglesa resalta el ataque de su flota que terminó con la gran victoria de Gravelinas. Dice el autor que esto no se sostiene, la gran batalla fue más bien una escaramuza ya que los ingleses no aceptaron el combate barco a barco. La Armada sobrevivió, incluso recompuso la formación con unos 40 buques. El fuerte temporal arrojó a varios barcos contra las arenas de Flandes donde serían pasto de los “mendigos del mar” aunque el cambio del viento hizo que los grandes galeones pudieran librar los bancos de arena. Medina Sidonia puso rumbo al norte. Los ingleses dejaron de seguir a la Armada frente a las costas de Escocia. La Armada abordar el difícil paso entre las islas Orcadas y las Shetlands.

Se suele culpar a la actitud de Alejandro Farnesio y a la escasa pericia del Duque de Medina Sidonia del fracaso de la Armada. El autor señala que el verdadero culpable fue Felipe II que cometió una serie de errores, algunos propios de la desconfianza y de practicar política de oídos sordos a las advertencias de algunos colaboradores.

El regreso fue una gran hazaña naval. Los temporales hicieron naufragar a varios barcos en las costas irlandesas. Los marinos supervivientes fueron cazados como alimañas y vilmente asesinados. El autor describe con mucho detalle el destino de varios barcos, en las costas irlandesas donde se perdieron unos 27 buques y murieron entre tres y cuatro mil hombres.

Fueron 67 los  barcos que llegaron con Medina Sidonia a España a diversos puertos del norte a partir del 23 de septiembre. Como balance, perecieron entre nueve y once mil hombres de la Armada (muertos en combate y por enfermedad). Los ingleses entre el combate y el tifus pudieron tener entre seis y nueve mil muertos.

Aquí no acabó el enfrentamiento entre España e Inglaterra. Explica el autor un hecho menos conocido, la formación en Inglaterra de una Contraarmada (así llamada por los españoles) de 150 barcos al mando de F. Drake, con diversos objetivos: acabar con el poderío naval español  destruyendo los buques que quedaban de la Armada, reponer al Prior de Crato en el trono portugués y hacerse con una base en las Azores para hostigar a la flota de Indias… Llegaron a la Coruña (4 de mayo de 1589) donde, tras tomar los barrios bajos de la ciudad, fueron obligados a reembarcar y fracasaron igualmente en su intento de tomar Lisboa. La ofensiva inglesa contra los intereses españoles continuó en las Azores, en los puertos latinoamericanos del Pacífico, en Panamá, en Puerto Rico en Cádiz (fue atacado en 1596 y sufrió el incendio de casi trescientas casas y 32 naves en el puerto).  Incluso se enfrentaron en la Bretaña francesa en el contexto de las guerras de religión

De todo esto, que no es poco, trata esta obra con un estilo riguroso, crítico y desmitificador. Trata de contraponer hechos y datos objetivos frente a falsedades difundidas por la historiografía inglesa y consolidadas hasta época reciente; bien es verdad que desde hace unos pocos años, varios historiadores ingleses, más objetivos, se han aproximado a la versión española. La formación marinera del autor se deja ver claramente en muchos episodios de la obra, especialmente en la explicación de las rutas y tácticas y en la detallada descripción de muchos de los barcos participantes y de su armamento. Un aspecto muy interesante es la exposición del proceder y responsabilidades de los principales agentes de esta historia: Felipe II, El Duque de Medina Sidonia, Alejandro Farnesio, el Duque de Alba, la reina Isabel, F. Drake…

Ficha de la obra en la Web de la editorial:

lunes, 20 de marzo de 2017

PRIMERAS ACTUACIONES DE LOS BOLCHEVIQUES TRAS LA TOMA DEL PODER (III): DECRETO SOBRE LAS EMPRESAS INDUSTRIALES Y LOS BANCOS

El 30 de octubre de 1917 se publicó el Decreto sobre empresas industriales. 
El control de cada fábrica sería ejercido por los propios trabajadores cuando fuera posible (empresas pequeñas) o a través de los órganos elegidos al respecto en las más grandes, como los comités de fábrica. 
 Al comienzo, se pensó en mantener a los 
antiguos propietarios, pero los obreros no se conformaban con el control.

DECRETO SOBRE EL CONTROL OBRERO DE LAS INDUSTRIAS

1.- Queda establecido el control obrero sobre la producción, conservación y compraventa 
de todos los productos y materias primas en todas las empresas industriales, 
comerciales, bancarias, agrícolas, etc., que cuenten con cinco obreros y empleados 
(en conjunto), por lo menos, o cuyo giro anual no sea inferior a 10.000 rublos.
2.- Ejercerán el control obrero todos los obreros y empleados de la empresa, ya directamente, 
si la empresa es tan pequeña que lo hace posible, ya por medio de sus 
representantes, cuya elección tendrá lugar inmediatamente en asambleas generales...
5.- Las decisiones de los representantes elegidos por los obreros y empleados son 
obligatorias para los propietarios de las empresas y no pueden ser anuladas más 
que por los sindicatos y sus congresos.
6.- En todas las empresas de importancia nacional, todos los propietarios y todos 
los representantes elegidos por los obreros y empleados para ejercer el control obrero 
responden ante el Estado del riguroso mantenimiento del orden, de la disciplina 
y de la protección de los bienes. Los culpables de incuria, de ocultación de stocks, 
balances, etc., serán castigados con la confiscación de todos sus bienes y con penas 
de reclusión que pueden llegar a cinco años.
7.- Se declaran empresas de importancia nacional todas las que trabajan para la defensa 
o están relacionadas de algún modo con la producción de artículos necesarios 
para la subsistencia de las masas de la población.
8.- Los Soviets locales de diputados obreros, las conferencias de comités de fábrica 
y las de comités de empleados dictará, en asambleas generales de sus representantes, 
reglas más detalladas de control obrero. 
En cada ciudad un Consejo de Control Obrero constituirá una de las secciones del Soviet. 

En diciembre 
de 1917, Lenin creó el Consejo Superior de Economía Nacional (VENSENJA) que 
emprendió un doble camino: el de las nacionalizaciones 
(con cierta prudencia) 
y el de la planificación 
de la actividad económica. 

El control obrero pronto se manifestó incompatible 
con las exigencias  
inmediatas del resurgir económico.

Las fábricas de más de cinco obreros se nacionalizaron en 1920. Más tarde, se nacionalizó la banca, 
último reducto de la burguesía. “El negocio bancario se declara monopolio del estado”.

Las nacionalizaciones fueron mal vistas en Europa Occidental ya que iban en contra de sus cuantiosas 
inversiones, francesas e inglesas sobre todo. También tuvo gran repercusión en el exterior que no se reconocieran las deudas estatales 
de la época zarista.

viernes, 17 de marzo de 2017

PRIMERAS ACTUACIONES DE LOS BOLCHEVIQUES TRAS LA TOMA DEL PODER (II): DECRETO SOBRE LA TIERRA


Como habían prometido, los Bolcheviques, una vez conquistado el poder, debían acometer el problema de la propiedad de la tierra. El Decreto sobre la Tierra se promulgó el 26 de octubre de 1917. Se inspiró en 242 textos elaborados por los Soviets Campesinos. En síntesis, establecía que "La gran propiedad agrícola es abolida sin indemnización" y pasaba a los Soviets de Campesinos. Se trataba de la propiedad agraria de los no campesinos (latifundios del clero, la nobleza y el Estado), por lo tanto no se abolió la propiedad de los campesinos medios o ricos (kulaks). El Decreto no cumplía con el programa de los Bolcheviques que había anunciado la total nacionalización de la tierra. 


DECRETO SOBRE LA TIERRA 
1.- Queda abolida en el acto sin ninguna indemnización la gran propiedad agraria. 
2.- Las fincas de los terratenientes, así como todas las tierras de la Corona, de los monasterios y de la Iglesia, con todo su ganado de labor y aperos de labranza, edificios y todas las dependencias, pasan a disposición de los comités agrarios subdistritales y de los Soviets distritales de diputados campesinos hasta que se reúna la Asamblea Constituyente. 
3.- Cualquier deterioro de los bienes confiscados, que desde este momento pertenecen a todo el pueblo, será considerado un grave delito, punible por el tribunal revolucionario. Los Soviets distritales de diputados campesinos adoptarán todas las medidas necesarias para asegurar el orden más riguroso en la confiscación de las fincas de los terratenientes, para determinar exactamente los terrenos confiscables y su extensión, para inventariar con detalle todos los bienes confiscados y para proteger con el mayor rigor revolucionario todas las explotaciones agrícolas, edificios, aperos, ganado, reservas de víveres, etc., que pasan al pueblo. 
4.- Para la realización de las grandes transformaciones agrarias, hasta que la Asamblea Constituyente las determine definitivamente, debe servir de guía en todas partes el mandato campesino que se reproduce a continuación (...). 


http://www.claseshistoria.com/revolucionrusa/imagenes/%2Bcampesinosrusos.jpg
Se legalizan las ocupaciones de tierras efectuadas por los campesinos desde febrero. Aunque estos campesinos 
no se sientan bolcheviques son un baluarte, ya que no apoyaran la contrarrevolución 
para no perder sus nuevas tierras.

Se volvió sobre el tema de la propiedad de la tierra con una nueva ley en febrero 1.918: todos tenían derecho a una parcela de tierra. La tierra se repartiría equitativamente. La aparcería y el trabajo asalariado quedaban prohibidos. Sin embargo, como muchos campesinos no quisieron emigrar, hubo zonas superpobladas y con poca tierra.  En realidad, el reparto de la tierra sirvió para dar pequeñas parcelas a los que no tenían tierra y suplementos insignificantes a los que ya eran propietarios. El reparto, pues, aumentó el número de pequeñas explotaciones. A menudo faltaban aperos. 

martes, 14 de marzo de 2017

GUERRA DEL PACÍFICO: LA BATALLA DEL GOLFO DE LEYTE


GUTIÉRREZ DE LA CÁMARA SEÑÁN, J. M.: “Guerra del Pacífico: la batalla del golfo de Leyte. El enfrentamiento aeronaval más grande de todos los tiempos”. Edit. Nowtilus. Madrid, 2017.

Como su título indica, el objetivo fundamental de esta obra es explicar la batalla del golfo de Leyte, una de las más grandes y decisivas de la guerra en el Pacífico. Aunque el lector va a encontrar mucho más: los pasos dados por el imperialismo japonés desde los últimos años del s. XIX, el bombardeo japonés de la base norteamericana de Pearl Harbor que significó el inicio de la guerra con los Estados Unidos, la gran expansión japonesa por el Pacífico, las ofensivas norteamericanas y la resistencia japonesa hasta la toma de Filipinas por Estados Unidos tras su triunfo en la batalla del golfo de Leyte. Esta contextualización histórica ayuda a comprender mejor el enfrentamiento de Estados Unidos y Japón en el Pacífico.

La obra es un relato minucioso y documentado que expone los hechos y, a la vez, analiza las razones de las decisiones que los motivaron y sus consecuencias. Aporta datos muy precisos de las fuerzas en combate, los movimientos de las mismas, los planes y estrategias (algunas muy novedosas), el decisivo papel de los portaviones y la aviación embarcada, las pérdidas humanas y materiales…  Se nota el conocimiento que sobre la guerra naval tiene el autor, José Manuel Gutiérrez de la Cámara Señán, capitán de navío de la Marina Española y especialista en armas submarinas, que ha publicado varias obras sobre temas navales.

Para mejor comprensión de los episodios bélicos y sus escenarios se insertan mapas y detallados gráficos de la evolución de las batallas. Más de cien fotografías, de procedencia muy variada, ilustran la obra.

Una pequeña sinopsis-guía de lo que el lector va a encontrar en esta obra. Desde finales del siglo XIX, Japón, “El Imperio del Sol Naciente”, que había iniciado su modernización desde la Revolución Meijí, buscó su expansión imperialista en las zonas más cercanas (Corea, Manchuria, Costa de China, islas cercanas) aunque para ello era consciente que debía enfrentarse a potencias que, en este momento, se consideraban superiores militarmente: China y Rusia. Dos guerras (Chino-Japonesa y Ruso-Japonesa), que acabaron con sendos triunfos nipones, iban a poner de relieve los avances japoneses en potencial armamentístico y en planteamientos tácticos (la táctica japonesa en la guerra contra Rusia ha sido tema de estudio en escuelas de guerra de todo el mundo). En la década de los treinta, Japón intensificó esta expansión con la ocupación de Manchuria en 1931 y la creación del estado títere del Manchukuo y la guerra abierta con China en 1937.

El autor explica seguidamente cómo Japón, al estallar la II Guerra Mundial, vio la oportunidad de hacerse con el control de algunos de los territorios que dominaban algunos países occidentales en Asia para asegurarse el abastecimiento de combustible, caucho, arroz…. Así se explica el Pacto Tripartito firmado entre Alemania, Italia y Japón en septiembre de 1940. La respuesta de Estados Unidos fue el embargo de productos a Japón y refuerzo de sus alianzas.

Japón comenzó a preparar su flota y aviación para dar un golpe contundente: el ataque a la base aeronaval norteamericana de Pearl Harbor (7 de diciembre de 1941). En el libro de detallan las dos oleadas del ataque japonés, el descuido en la defensa norteamericana de la base y las enormes bajas (3435 muertos o desaparecidos). No entra a valorar las teorías conspirativas norteamericanas insinuadas por algunos historiadores a fin de tener un “casus belli” para entrar en guerra con Japón.

A continuación,  se detalla el Plan Sur puesto en marcha por Japón tras el ataque a Pearl Harbor con el objetivo de hacerse con el control de un vasto territorio de donde extraer fuentes de energía, materias primas y alimentos, a la vez que establecer un cordón defensivo: Hong Kong, Rabaul, Singapur, Birmania, Filipinas, Indias Holandesas, Nueva Guinea (empeño especial japonés en ocupar Puerto Moresby para mantener aislada a Australia), islas del archipiélago Salomon, islas Gilbert… Para la comprensión del tema central de la obra, tiene especial importancia la conquista de Filipinas que los japoneses culminaron en enero de 1942. La frase pronunciada por el general norteamericano MacArthur al abandonar Filipinas (¡Volveré!) y su tozudez en cumplir este deseo iba a condicionar la estrategia posterior norteamericana.

En 1942, en el Pacífico, como en los frentes ruso y norteafricano, la lucha comenzó a cambiar de signo. El autor se ocupa de las tres batallas más significativas del inicio de la recuperación norteamericana. En primer lugar la batalla del Mar del Coral, la primera de portaviones de la Historia. No fue decisiva, pero las pérdidas fueron cuantiosas. Fue el primer fracaso estratégico japonés en la guerra. En segundo lugar la batalla de las islas Midway (junio, 1942) que el autor analiza muy detalladamente. Acabó con un desastre de Japón que iba a tardar mucho recuperarse de sus pérdidas (muy destacada la de cuatro portaviones). Y, en tercer lugar, la batalla de Guadalcanal (islas Salomon) donde se libró un feroz combate, con muchas alternativas, durante seis meses.

No podía dejarse de analizar cómo a estas alturas de la guerra para optar a la victoria era necesario un perfecto funcionamiento de las industrias de guerra. Estados Unidos, además del gigantesco esfuerzo industrial, mejoró y modernizó sus portaviones (portaviones rápidos), mejoró la calidad y precisión del armamento antiaéreo, perfeccionó la construcción naval, puso en marcha barcos especializados  como los barcos-taller que permitían hacer reparaciones lejos de Estados Unidos y depender menos de las bases… Los japoneses tuvieron más dificultades para reemplazar a sus bien entrenados pilotos que había caído y para reponer sus pérdidas de portaviones, otros barcos de guerra y aviones (su intento de utilizar islas aeródromos para equilibrar su diferencia de portaviones fue un fracaso).

A fines de 1943, estados Unidos comenzó la ofensiva definitiva. El Alto Mando norteamericano (Nimitz) aprobó el camino a seguir para llegar al corazón deJapón, dominando sucesivamente las islas Gilbert, Marshall, Marianas, Iwo Jima y Okinawa. Sin embargo, MacArthur, teniendo presente su promesa de volver, quería recuperar Filipinas en primer lugar. El Presidente adoptó un camino intermedio y aprobó las dos ofensivas simultáneas: la prevista por el Alto Mando y la de MacArthur: islas Salomon, Nueva Guinea y Filipinas.

Esta obra se va a ocupar de algunos de los grandes enfrentamientos en el camino hacia Japón (primera de las rutas) por el control de las islas Gilbert, Marshall y Marianas (tras su dominio, Japón estaba en el radio de la aviación norteamericana); pero, como el título indica, se va a centrar más en la segunda de las rutas, describiendo las conquistas norteamericanas de las islas Salomon (en los encarnizados combates los japoneses sufrieron grandes pérdidas de aviadores experimentados y de material), Nueva Guinea (su conquista no acabó hasta mayor de 1945), islas del Almirantazgo, Palaos y el desembarco en el golfo de Leyte que comenzó en octubre de 1944. El día 20, tras establecer una cabeza d playa, el general MacArthur desembarco en tierra de Filipinas: “¡He regresado!”.

La batalla del golfo de Leyte se trata con todo lujo de detalles: las fuerzas enfrentadas, las estrategias de Halsey y Sprague por un lado o de Kurita y Toyoda por el otro (se trata de explicar por qué tomaron sus decisiones, algunas un tanto incomprensibles), los duros enfrentamientos en el mar de Sibuyan, el estrecho de Surigao o el cabo Engaño, la aparición de los pilotos kamikazes (“viento divino”) con acciones espectaculares, aunque no decisivas, y la aplastante victoria norteamericana que decidió el destino de Filipinas.

La segunda parte de la obra es un magnífico complemento al texto, contiene:
  • Una detallada cronología de la Guerra del Pacífico, desde el 7 de diciembre de 1941 (ataque japonés a Pearl Harbor) hasta el 2 de diciembre de 1945 (firma del documento de rendición de Japón a bordo del acorazado USS Missoury)
  • El Anexo I dedicado a la organización de las fuerzas contendientes, con sus componentes y respectivos mandos.
  • Anexo II en el que, a lo largo de 75 páginas, se detallan minuciosamente las características de los barcos y aviones contendientes.
  • Anexo III que recoge una pequeña biografía de los principales mandos participantes en la guerra del Pacífico.
  •  Bibliografía y webgrafía



lunes, 13 de marzo de 2017

PRIMERAS ACTUACIONES DE LOS BOLCHEVIQUES TRAS LA TOMA DEL PODER (I): LA PAZ DE BREST-LITOVSK


Tras su llegada al poder, los bolcheviques, fieles a su programa, invitaron a todas las naciones beligerantes a una paz inmediata sin anexiones. Se exhortó, especialmente, a los obreros de Francia, Alemania e Inglaterra a contribuir para poner fin a la guerra.


A los pueblos y gobiernos de los países en guerra

El Gobierno obrero y campesino instituido por la revolución del 24-25 de octubre (6-7 de noviembre) y apoyándose en los soviets de diputados-obreros, soldados y campesinos, propone a todos los pueblos en guerra y a sus gobiernos entablar inmediatamente conversaciones con vistas a una paz democrática equitativa.
El gobierno considera como una paz equitativa o democrática, tal como la desea la inmensa mayoría de los obreros y las clases trabajadoras, agotadas, abrumadas y martirizadas por la guerra en todos los países beligerantes, paz que los obreros y los campesinos rusos, han reclamado de la manera más categórica y tenaz desde el derrocamiento de la monarquía zarista, una paz inmediata sin anexiones (es decir, sin conquistas de territorios extranjeros, sin la incorporación violenta de pueblos extranjeros por la fuerza) ni intimidaciones.
El Gobierno invita a todos los gobiernos y los pueblos de todos los países en guerra a concertar inmediatamente un armisticio; considera deseable que este armisticio sea de tres meses por los menos,

Fragmentos de la Declaración del Congreso de los Soviets de toda Rusia a los pueblos y gobiernos de todos los países beligerantes. Petrogrado, 25 de Octubre de 1917



Las negociaciones que Rusia comenzó con Alemania se atascaron debido a las exigencias alemanas que parecieron desmesuradas a Rusia. Los alemanes , como respuesta, llevaron acabo una gran ofensiva (febrero, 1918) que hizo retroceder muchos kms. a los rusos en todas las partes del frente como se ve en el siguiente mapa:


Fuente: Hª S. XX de Hª 16

Lenin prefirió perder  territorios al aceptar esta paz tan dura si con ello preservaba el triunfo de la Revolución. No todos los Bolcheviques estaban de acuerdo sobre esta paz. Bujarin y sus seguidores eran partidarios de seguir la guerra con Alemania pensando en que tal vez estallara la revolución en ese país; además, pensaban que la paz era una ignominia. Trotski no quería seguir en la guerra, pero tampoco firmar la paz inmediatamente (trató de prolongar lo máximo posible las negociaciones que habían comenzado el 22 de diciembre), trató de conciliar posturas aunque tampoco le gustó la paz. Lenin afirmó "La historia dirá quién tiene razón". Se votó en el Congreso Extraordinario de los Soviets: 784 votos a favor d las tesis de Lenin, 261 en contra y 115 abstenciones. La paz se firmo el 3 de marzo de 1918.

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La paz de Brest-Litovsk  establecía unas pérdidas territoriales rusas muy importantes: Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Ucrania y Armenia, Georgia, Azerbayan; en total 800.000 Km cuadrados, 26% de la población, 33 % de las instalaciones industriales, 75 % de la riqueza minera y carbonífera, ricas tierras agrícolas, etc. Además, Rusia debía pagar una fuerte indemnización.


Fuente: Edit. Vicens Vives


La paz tenía una clausula, ocultada por los Bolcheviques, que estipulaba que los Soviets debían abstenerse de hacer propaganda revolucionaria en Alemania y Austria-Hungría. Así que, Rusia, antes de Stalin, escogió el camino de la Revolución en un solo País.


jueves, 9 de marzo de 2017

CARTEL QUE REPRESENTA A LENIN "BARRIENDO" DE RUSIA A LOS ENEMIGOS DE LA REVOLUCIÓN


Cartel de la Revolución Rusa en el que aparece Lenin "limpiando" Rusia.

Este cartel (Lenin barriendo) resumen muy bien cuáles son los objetivos prioritarios de los bolcheviques una vez que se han hecho con el poder en Rusia en octubre de 1917: eliminar de Rusia al zarismo, la nobleza, la burguesía y la Iglesia, es decir, los pilares del Antiguo Régimen, los enemigos de la Revolución. Muchos de los primeros decretos del nuevo régimen (sobre la tierra, sobre la banca, sobre las empresas industriales....) respondieron a estos propósitos.


El cartel, durante la revolución rusa y la época de Stalin, se convirtió en un importante vehículo para transmitir el mensaje político. En la inmensa mayoría de estos carteles los objetos gráficos dominan sobre el texto. La composición, el empleo de elementos yuxtapuestos  de fuerte carga simbólica y fácilmente identificables por el gran público y la calidad alcanzaron un grado difícil de superar.

En Internet hay varias Webs que recogen varios de estos carteles.


martes, 7 de marzo de 2017

LAS REIVINDICACIONES SUFRAGISTAS


La entrada inmediatamente anterior a ésta es un comentario sobre el libro "Breve Historia de la mujer" de Sandra Ferrer. Una de las luchas de la mujer, en la Edad Contemporánea, ha sido por el derecho al voto. 

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En esta lucha se distinguieron las sufragistas británicas que realizaron sonoras protestas. Al no ser escuchadas por los gobernantes decidieron pasar de las manifestaciones pacíficas (marchas, reparto y lanzamiento de octavillas, masivas concentraciones como la de Hyde Park de 1908, solicicuts de voto megáfono en mano en el Támesis junto al Parlamento, interrupción de mítines de políticos...) a acciones más radicales: rotura de escaparates en Regent Street, encadenamientos.. 


Resultado de imagen de emily davisonEl incidente más sonado sucedió en 1913 cuando la sufragista Emily Cavison, durante el Derby de Epson, se interpuso ante el caballo del rey muriendo a causa del atropello.
Llegaron hasta llamar a la desobediencia civil con frases como: "Donde no alcanza la representación no deben alcanzar los impuestos." Acabaron por organizar una campaña anti-impuestos.


Ayer, el Diario Público, en su versión digital, publicaba un artículo para conmemorar la marcha que miles de mujeres protagonizaron en la ciudad de  Washington para exigir el derecho al voto femenino bajo el slogan “en protesta contra la actual organización política de la sociedad, de la que las mujeres están excluidas”. Durante la marcha, varias mujeres fueron heridas al ser agredidas por algunos hombres sin que la policía hiciera nada.

Siete años después, en 1920, se aprobó en EE.UU. la XIX enmienda de la constitución que otorgaba el derecho a voto a las mujres.




Se puede ver el artículo en (tiene fotos muy curiosas como éstas dos últimas):

lunes, 6 de marzo de 2017

BREVE HISTORIA DE LA MUJER

FERRER VALERO, S.: “Breve historia de la mujer”.  Editorial Nowtilus. Madrid, 2017


Escribir una historia de la mujer es tarea difícil y más aún si se pretende condensar en poco más de trescientas páginas la situación de la mujer en la sociedad, desde la prehistoria a nuestros días y en las distintas civilizaciones. La poca presencia femenina en las fuentes históricas hace que aumenten las dificultades. Así, que el esfuerzo de la autora no puede sino ser bien recibido y digno de agradecer.

En esta obra, Sandra Ferrer hace un análisis de la situación de la mujer a lo largo de la Hitstoria, tanto en la esfera privada como en la pública. Se va a centrar en aspectos como la discriminación legal (“siempre menores de edad”), el sometimiento a los hombres (padres o maridos), su situación dentro del matrimonio, su papel en la vida privada como madre y esposa, su poca participación en la vida pública durante la mayor parte de la Historia, las dificultades para acceder a la educación, su actividad laboral fuera del hogar y la participación en los ritos y oficios religiosos. Y la reivindicación de su emancipación e igualdad de derechos con el hombre, primero de una manera tímida y luego de una forma más general y organizada: feminismo, sufragismo, sindicalismo… El estudio cronológico que sigue la obra ayuda al lector a calibrar la evolución (en muchos períodos más bien estancamiento) de la situación de las mujeres.

A lo largo del ensayo, la autora se propone distinguir muy bien la situación de las mujeres pertenecientes a las clases populares de la que han disfrutado las pertenecientes a la realeza, nobleza y clases altas. Destaca también el papel de algunas pioneras, luchadoras, mujeres de talento, etc. que marcaron un hito en su tiempo en los diversos campos (literatura, ciencia, arte, política….).

Tras la lectura de la obra, la conclusión es que, en la mayor parte del tiempo histórico y en muchos lugares y civilizaciones, la desigualdad legal, el sometimiento, la marginación de la vida pública y la misoginia han sido la tónica dominante. Y, aunque desde el s. XIX, la situación de la mujer comienza a cambiar lentamente, hoy, en muchos lugares del Planeta,  la mujer está muy lejos de lograr el estatus que tiene en las sociedades occidentales; pero, incluso en éstas quedan por alcanzar varios logros (desigualdad salarial, violencia de género, acceso a los puestos de dirección…).

Con el objetivo de animar a su lectura, haré un breve bosquejo de lo que el lector puede encontrar en este ensayo. Comienza la obra con un primer capítulo dedicado a la Prehistoria, un ejemplo muy interesante de cómo la Historia se ha escrito en clave masculina. Aparte de la evidente función reproductora (la gran cantidad de “Venus” encontradas en diversos lugares atestiguan su importancia), señala la autora que, sin mucha base científica, se ha asignado a la mujer de la Prehistoria unas tareas (recolectora de frutos, tejedora, cuidadora del hogar…) menos valoradas que las protagonizadas por el hombre (caza, pastoreo…). Es posible que esta división del trabajo haya sido una interpretación con parámetros muy posteriores y la mujer prehistórica tal vez pudo vivir en condiciones de igualdad con el hombre.

Los capítulos dos y tres están dedicados al Próximo Oriente Asiático y a Egipto. En Mesopotamia, la mujer está sometida al varón en una sociedad claramente patriarcal. En esto el Código de Hammurabi (s. XVIII a. C.) es claro. La educación, diferente para cada sexo, prepara a la mujer para que desarrolle sus tareas para el buen funcionamiento del hogar. Curiosamente, en Babilonia encontramos las que se pueden considerar primera científica (la química Tapputi-Belatekallim)  y  primera escritora (Enheduanna) de la Historia.

En Israel, las mujeres tuvieron poca influencia en la vida política, su rol principal fue casarse y tener hijos. Las diferentes maneras de crear al hombre y a la mujer y el papel de Eva en el relato del pecado en el Paraíso Terrenal recogidas en la Biblia apuntan claramente a alguno de los fundamentos de esta discriminación femenina.

En Egipto, es muy diferente la situación de las mujeres del pueblo cuyo papel consistía en ser “señora de la casa” y las mujeres de las clases altas y del entorno al Faraón, algunas de las cuales tuvieron gran influencia y actividad política (Nefertiti, Hatshepsut, Cleopatra…). Si bien las mujeres gozaron de igualdad ante la ley (podían tener propiedades o recibir herencias), su participación en la vida pública fue escasa y su acceso educación difícil, a la mayoría de las niñas no se les enseñaba a leer o escribir.

En la Grecia (capítulo 4), la mujer también estaba supeditada al hombre, su deber fundamental era formar una familia. Salvo las sacerdotisas, las mujeres carecían de derechos legales, no podían tener posesiones materiales y debían permanecer en el hogar del que sólo salían para para algunas fiestas familiares y celebraciones religiosas. Las teorías de Aristóteles que consideraban a la mujer un ser incompleto, consideradas verdades indiscutibles durante siglos, influyeron mucho en la consideración de la mujer. En este ambiente de fuerte misoginia, destacaron algunas mujeres como la poetisa Safo o Aspasia, la compañera de Pericles…

En Roma, la situación de la mujer era prácticamente igual, el derecho romano consideraba a las mujeres incapacitadas para algunos roles sociales. Si bien dentro del hogar se admitía una cierta igualdad de sexos, la participación de la mujer en la vida pública fue escasa y casi siempre en la sombra.  Con gel tiempo, la mujer consiguió una cierta liberación a nivel jurídico, pero el control legal de los hombres sobre ella duró hasta Diocleciano (s. III). En el culto, su papel fue irrelevante si exceptuamos las vestales y las flaminias.

En el capítulo 6 se constata lo poco que ha quedado de la actividad de las mujeres en los más de 1000 años del Imperio Bizantino. Sus principales tareas fueron tener hijos, ser buenas esposas y cuidar del hogar. Fuera de casa no se debían exponerse al público, además deben llevar el rostro velado., tradición que recogió el Islam. Sí tuvieron relevancia algunas poderosas basilissas como Helena o Teodora.

No les fue mejor a las mujeres en los territorios de implantación del primer Islam. La situación de reclusión que impuso el Profeta a sus mujeres se extendió a la colectividad. Las mujeres desaparecieron de la esfera pública.

La Edad Media fue también una época de misoginia. El papel de la mujer medieval experimentó un retroceso respecto al mundo celta o germánico en los que tuvo un rol muy relevante en la toma de decisiones. Las reinas y señoras feudales a veces ejercieron el poder como titulares o cuando sus esposos o hijos estaban ausentes (Leonor de Aquitania es un buen ejemplo). Las mujeres de clase alta tuvieron un relativo acceso a la educación. Un buen número de mujeres que nutrieron los numerosos cenobios, forzadas o por vocación,  tuvieron acceso a la cultura y contribuyeron a su divulgación como copistas o iluminadoras de códices.  Pero, para el común de las mujeres su actividad principal consistió en tener hijos y  dirigir las actividades del hogar, aunque en las ciudades algunas trabajaron en los talleres gremiales con salarios inferiores a los hombres. Al otro lado del Atlántico, en la América Precolombina  las mujeres tuvieron un papel destacado en las ceremonias religiosas en las civilizaciones Maya, Azteca e Inca; aunque aquí también fueron muy diferentes las condiciones de vida de las élites que las que soportaron las campesinas.

Al comienzo de la Edad Moderna, la situación de la mujer era parecida a la Edad Media, seguía subordinada al marido y su papel era ser buena madre y esposa. La Contrarreforma acentuó el papel de la mujer y esposa devota, unida a su marido por el sacramento indisoluble del matrimonio. Bien es verdad que desde el siglo XVI comenzaron a oírse voces sobre la necesidad de una educación femenina (algo que apoyaron con sus escritos pensadores como como Juan Luis Vives,  Erasmo de Rotterdam o la “feminista” Mary Astell) y a protagonizarse algunos debates sobre la emancipación y los derechos civiles de la mujer. Durante la  Ilustración se mantuvo la idea de inferioridad de la mujer; increíblemente, los filósofos ilustrados concluyeron que la mujer era inferior “por naturaleza” (incluso un hombre como Rousseau teorizó sobre esta inferioridad). La organización de tertulias literarias por damas de la alta nobleza en los salones de sus palacios, no puede hacer olvidar la poca participación de la mujer en la vida social durante la época ilustrada.

Los revolucionarios se olvidaron un tanto de la mujer a pesar de su papel destacado en las grandes revoluciones como La Fronda, la Revolución Gloriosa de 1688 inglesa, la independencia de EE.UU. o la Revolución Francesa (uno de sus hitos fue la marcha de mujeres a Versalles en otoño de 1789 para exigir la provisión de grano y la vuelta de los reyes a la capital). Este olvido quedó muy patente en la ausencia de la mujer en la Declaración de Derechos (lo que motivó la réplica de la Declaración de Olympe de Gouges ) o en el no reconocimiento del derecho a voto  ni siquiera en la Constitución francesa de 1793. Una inglesa, Mary Wollstonrcraft, se trasladó a Francia Revolucionaria para, con su obra, enarbolar lavandera feminista.

Dedica un capítulo (el 11) a la situación de la mujer en Asia, África y Oceanía hasta el s. XIX. Dentro de la gran diversidad existente en estos vastos espacios, lo predominante fue la situación de la mujer como madre y esposa sin prácticamente  acceso a la vida pública.

El siglo XIX fue clave para el devenir del papel de las mujeres que adquirieron un protagonismo desconocido hasta entonces. Laboralmente, se incorporaron paulatinamente al trabajo fabril (textil especialmente), con salarios muy inferiores al de los hombres. Fue el inicio de movimientos femeninos que reclamaron mejoras laborales e iniciaron la acción sindical.  Políticamente, en las revoluciones de 1830 y 1848, las mujeres estuvieron muy presentes en clubs, barricadas, asambleas. Fue precisamente en 1848, en  el pueblo norteamericano de Seneca Falls, donde un grupo de mujeres y hombres publicaron una Declaración defendiendo la total igualdad de hombres y mujeres, es el primer documento auténticamente feminista de la Historia. A lo largo del siglo, el feminismo fue tomando fuerza, reclamando el acceso a la educación en plano de igualdad con el hombre y el derecho a voto. Las sufragistas protagonizaron, especialmente en Inglaterra pero no en el único lugar, acciones espectaculares: manifestaciones, encadenamientos, boicot a campañas electorales, marchas reivindicativas…

La decisiva aportación de las mujeres durante la I Guerra Mundial, tanto en el mundo laboral, en industrias y trabajos en los que antes había estado ausente (la industria de armamento por ejemplo),  como con su presencia en el escenario bélico (labores sanitarias, pero también como combatientes, incluso aviadoras) tuvo como consecuencia una revalorización de su papel social y que en los años siguientes viese conseguido su derecho al voto.

En el período de entreguerras, la situación de la mujer sufrió muchos vaivenes, frente a una internacionalización del movimiento feminista (incluido el nuevo de tipo bolchevique) y la consecución de algunos logros, asistimos al retroceso que significó la consideración de la mujer como esposa, madre y ama de casa alejada de la vida pública en los regímenes fascistas. Terminada la II guerra mundial las mujeres pidieron un papel más activo en la vida pública. La ONU en su Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 incluyó la igualdad de hombres y mujeres.

Cierra la obra un capítulo dedicado a la situación de la mujer en España que, en muchos momentos de su historia (Prehistoria, pueblos prerromanos, época romana y visigóda, Edad Media, Edad Moderna), fue similar a la de su entorno. En épocas más recientes, las reivindicaciones y mejoras femeninas llegaron algo más tardíamente similar a lo ocurrido con la modernización industrial; por ejemplo, no hubo en España un destacado un movimiento sufragista. Entre las voces que reclamaron la emancipación femenina encontramos algunas ilustres como la de Emilia Pardo Bazán que denunció la discriminación femenina e insistió en la necesidad del acceso a la educación o la de Jovellanos que insistió igualmente en el tema educativo. Sin embargo, para la mayoría de la población femenina, sumida en el analfabetismo, el acceso a los Institutos o la Universidad era una quimera. En el siglo XX, durante la II República la situación de la mujer experimentó ciertas mejoras como la mayor facilidad para acceder a la educación universitaria o el derecho al voto (la conocida polémica entre Clara Campoamor y Victoria Kent al respecto es harto ilustrativa de la consideración que se tenía de la mujer como poco madura para ejercer este derecho). El triunfo de Franco en la Guerra Civil y la consiguiente dictadura fue un duro revés para la mujer que vio cómo su papel volvía al seno del hogar. Una de sus organizaciones, la Sección Femenina, defendió el modelo más rancio de la sociedad patriarcal católica. Los cambios para llegar a la situación actual se iniciaron en los años sesenta y se fueron consolidando y ampliando desde la llegada de la democracia tras la muerte del Dictador.

En resumen, una obra amena y rigurosa, de recomendable lectura, que puede ser el punto de partida para profundizar en la historia de la mujer, una disciplina bastante reciente que tiene muchas lagunas que llenar.

Ficha de la obra en la Web de la Editorial
Blog de la autora


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