lunes, 22 de octubre de 2018

RESEÑA DE "BREVE HISTORIA DE LA RECONQUISTA"


DE LA TORRE RODRÍGUEZ, José Ignacio. Breve historia de la Reconquista. Madrid: Nowtilus, 2018

 ¿Pero existió la Reconquista? Esta es la pregunta que se hace el autor en el primer capítulo de la obra. No es cuestión baladí ya que ha sido objeto de un interesante debate historiográfico. El término Reconquista exige que haya una conciencia de pérdida y necesidad de recuperación del territorio lo que no siempre se tuvo tan presente. Reconquista no significa que los reinos cristianos del norte siempre tuvieran como objetivo prioritario la recuperación de los territorios peninsulares en poder musulmán. Los enfrentamientos armados y las luchas políticas fueron muy corrientes entre los reinos cristianos y también los pactos con los musulmanes del sur, unos y otros buscaros muchas veces apoyo en su teórico enemigo. Esto hace tambalear un concepto demasiado simplista de Reconquista. La religión añadió un nuevo componente a este enfrentamiento, son muy comunes las menciones a las motivaciones religiosas de los gobernantes, a la necesidad de proseguir una guerra justa y a las intervenciones divinas en favor de unos y otros en sus enfrentamientos (son muy conocidas las  apariciones de Santiago en la batalla de Clavijo, San Millán en la de Simancas, San Jorge en la  de Alcaraz o en las conquistas de Mallorca y Valencia…).  En determinados momentos, los reinos cristianos hacen una llamada a la Cruzada. 

El análisis de este debate excede a la intención de esta Breve historia de la Reconquista cuyo propósito es ofrecer una síntesis del período de historia  enmarcado por la llegada de los árabes a la Península (año 711) y su expulsión del Reino de Granada (1492), es decir la peculiar Edad Media peninsular marcada por la dicotomía cristianos-musulmanes. Conseguir explicar este complejo período en una obra de en torno a trescientas páginas y hacerlo de una manera amena y sencilla, a la vez que rigurosa, es todo un  logro que hay que reconocer a José Ignacio de la Torre.

En el segundo capítulo se explica con detalle la llegada de las tropas musulmanas en el 711 en el contexto de lucha por el poder en el Reino Visigodo y las razones que explican su rápido avance hasta el norte peninsular y más allá de los Pirineos. En otro capítulo, el tercero, se analiza cómo se fue organizando la resistencia cristiana (actuación de Pelayo y el significado de Covadonga), los comienzos de la monarquía asturiana, la expansión hacia el sur y las primeras repoblaciones,  las principales batallas ganadas por los cristianos (Clavijo, Simancas, Alhandega…), la consolidación de la frontera del Duero, las campañas de Abd al-Rahman III, el nacimiento y auge de otras unidades cristianas (Condado de Castilla, Reino de Pamplona, Condado de Aragón, Condados Catalanes), el fuerte impacto de  las campañas de Almanzor…. La Península en los s. XI y XII es el objeto del cuarto capítulo: descomposición del Califato y aparición de las primeras taifas, el reinado europeizante de Sancho III el Mayor, la separación de Castilla de León, la importancia de la toma de Toledo por Alfonso VI (la frontera se traslada al Tajo), la figura de El Cid, la llegada de los Almorávides y sus victorias sobre las tropas cristianas (Sagrajas, Consuegra y Uclés), crisis en el mundo almorávide y nuevas taifas, nacimiento del Reino de Portugal, unión definitiva de Castilla y León en 1230, llegada de los almohades que derrotan a Alfonso VIII en Alarcos, gran victoria cristiana en las Navas de Tolosa de gran impacto en toda Europa cristiana, Jaime I y sus los avances del Reino de Aragón, formación de la Corona de Aragón. El quinto capítulo está dedicado al siglo XIII “el de las tropas cristianas” en el que los espectaculares avances cristianos (incorporación de Andalucía Occidental, el Algarve, Baleares, Valencia, Murcia…) dejaron reducida la presencia musulmana al Reino de Granada. Cierra la obra un último capítulo dedicado al control del Estrecho (Tarifa, Algeciras…) y a la guerra de Granada culminada con la entrada en la ciudad de los Reyes Católicos en 1492 tras aprovechar los enfrentamientos civiles entre la familia gobernante en la ciudad.

Para esta obra, el autor ha manejado tanto la historiografía moderna (ofrece un largo apéndice bibliográfico) como las fuentes medievales. Incluye en el texto muchos fragmentos de las principales crónicas cristianas (Crónica Mozárabe, Crónica Albeldense, Crónica de Alfonso III, Primera Crónica General, Crónica de Sampiro, Crónica Silense, Chronica de El-Rey D. Affonso Henriques, Crónica de San Juan de la Peña, Crónica de Jaime I, Crónica de Alfonso XI, Crónica de España de Lucas de Tuy, Historia de los hechos de España de Rodrigo Jiménez de Rada…), escritos de autores cristianos (Raimundo de Peñafort, Jerónimo Zurita, Hernando del Pulgar…), romances y poemas (Fernán González, Mio Cid…) y crónicas y escritos de autores islámicos (Ajbar Machmuá, Al Maqqari, Al Bakri, Ibn al-Arthir, Ibn Hayyan, Ibn Abi Zar, Ibn Sahin al-Sala, Ibn Idari…).

Diversos cuadros de las genealogías de los gobernanates de los distintos condados y reinos y una buena colección de mapas históricos ayudan a facilitan la lectura y comprensión del texto.

La obra en la Web de la Editoral:




viernes, 19 de octubre de 2018

II GUERRA MUNDIAL: EVACUACIÓN DE DUNKERQUE ("OPERACIÓN DINAMO")


El ejército británico que combatía en tierras belgas quedó aislado y sus salidas en el Canal cortadas (el 22 de mayo los panzer alemanes aislaron Boulogne y al día siguiente Calais), su retirada era difícil, especialmente desde la rendición de Bélgica. Dunkerque era la única salida. Una semana antes el general Gort, jefe de las tropas británicas de la zona, informó a su Gobierno que estudiaba una posible retirada por Dunkerque, pero recibió ordenes de ir hacia el sur y romper el cerco alemán.




Al fin, Gort recibió la orden de evacuar las tropas por el puerto de Dunkerque. La dificultad era máxima: necesidad de muchas embarcaciones, completo desorden de las tropas, desabastecimiento, bombardeos de las playas y las instalaciones portuarias por la aviación alemana... Facilitó las cosas que las tropas francesas aguantaron a los alemanes durantes tres días (muchos republicanos españoles resistieron en Arrás). Al fin, en nueve días se pudieron evacuar 338.226 soldados, de ellos 120.000 franceses (ver cuadro de más abajo). La mayor evacuación de la Historia hasta ese momento. Esta fue la Operación Dinamo, el "bendito milagro" como la tildó Daily Mirror. Fue un éxito de la marina británica que empleó 987 barcos de todo tipo (fueron llamados a ayudar cualquier persona con conocimientos de mar y cualquier cosa que pudiese navegar). Los británicos debieron abandonar gran cantidad de material.




https://www.zweiterweltkrieg.org/phpBB2/viewtopic.php?f=24&t=7141


Hitler personalmente, y en contra de la opinión de sus generales, ordenó parar a los tanques alemanes de  Kleist que avanzaban hacia las posiciones inglesas en torno a Dunkerque (estaban a menos de 30 Kms.).  Esta decisión desagradó mucho a Kleist, Guderian, Halder, Brauschitsch, Rommel.... Hoy, desde el punto de vista militar, parece que fue un gran error de Hitler que, en palabras del general von Thoma, “echó a perder la posibilidad de una victoria”. Y en palabras de Kleist: "Podríamos haber destruido completamente al ejército británico de no haber sido por la estúpida orden de Hitler"

Muchos de estos soldados evacuados estarían en el decisivo desembarco de Normandía.  Se han dado varias explicaciones de esta decisión:
  • La versión oficial fue que no quería ver a sus blindados atascados en las marismas de Flandes.
  • Tal vez cedio a los deseos de Göring que pensaba que la aviación se bastaba por sí sola para acabar con la bolsa de soldados. Fue un fracaso para Göring, muchas de las bombas lanzadas sobre las playas se hundían en las blandas arenas y, cuando explotaban enterradas, eran mucho menos letales. Además, muchos aviones alemanes fueron derribados (unos 240) por aviones de la RAF.
  • Para Halder, Jefe de Estado Mayor, la decisión de Hitler puede explicarse por el estado de gran nerviosismo que padecía aquellos días: "El Führer etá terriblemente nervioso. Tiene miedo a correr riesgos".
  • Algunos lo han presentado como fruto un titubeo típico de las depresiones hitlerianas.
  • Otros lo han interpretado como el gesto de tender una mano hacia Inglaterra con vistas a que hiciese una paz por separado. Hoy muchos historiadores descartan esta hipótesis
“Jamás lograré comprender el motivo por el que los alemanes no termina-ron con el ejército británico en Dunkerque” (Churchill, septiembre de 1944).

Ver otra entrada de este Blog: 20 imágenes sobre la Operación Dinamo de National Geographic

PERDÓN A MUJERES NORUEGAS QUE TUVIERON RELACIONES CON SOLDADOS ALEMANES DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL






Oslo pide disculpas a decenas de miles de mujeres que sufrieron un calvario tras la Segunda Guerra Mundial

Entre 30.000 y 50.000 fueron represaliadas como traidoras por mantener sexo con soldados nazis

Himmler consideraba diosas a las noruegas y animaba a sus hombres a mantener relaciones con ellas


LEER EL ARTÍCULO EN EL MUNDO DIGITAL:

 https://www.elmundo.es/internacional/2018/10/19/5bc8b79a22601d28798b4578.html

martes, 16 de octubre de 2018

II GUERRA MUNDIAL. ATAQUE ALEMÁN EN EL OESTE: HOLANDA, BÉLGICA Y LUXEMBURGO

Fuente: Editorial Vicens Vives
La clave del ataque alemán a estos tres estados estuvo en la sorpresa, la rapidez y la buena coordinación entre fuerza terrestre, aviones y paracaidistas. Para acabar con Francia y evitar la influencia de Gran Bretaña en el continente era esencial el control de Holanda y Bélgica. El 16 de mayo de 1940, La Haya fue atacada por aviones alemanes mientras soldados atravesaban la frontera terrestre holandesa. Paracaidistas tomaron los aeródromos e impidieron que se derribaran los puentes y las presas de los pantanos, algo clave para no entorpecer el avance de los blindados. La ciudad de Rotterdam fue brutalmente bombardeada el 13 de mayo, su centro quedó destruido. En cinco días capituló Holanda. La reina Guillermina huyó a Londres donde formó un gobierno en el exilio.

El ataque a Bélgica fue parecido. Paracaidistas alemanes inutilizaron las defensas (por ejemplo, utilizando silenciosos planeadores,los paracaidistas alemanes aterrizaron sobre la gran fortaleza de Eben Emael, vital para la defensa del País,  sorprendieron a los 700 hombres que están en su interior y se hicieron con el control de la fortaleza en pocas horas) y conservaron los puentes. Las tropas alemanas (terrestres y aéreas) infringieron grandes pérdidas a las tropas francesas que defendían el territorio. Los panzers alemanes atravesaron Bélgica y llegaron hasta Sedán. El Rey pidió armisticio (28.05.1940).



Planeador utilizado en el asalto a Eben Emael. WIKIPEDIA

 
Paracaidistas alemanes en la fortaleza belga de Eben Emael 
 ttp://www.claseshistoria.com/2guerramundial/victoriaseje-belgica.html



Franceses y británicos esperaban el ataque por Bélgica, pero no por el lugar donde se llevó a cabo: la zona boscosa de las Ardenas que era considerada por los franceses como inviable para un ataque con blindados. El plan de ataque alemán fue esbozado por primera vez por el general Von Manstein,  rechazado por el Estado Mayor y, tras nuevos rechazos, aceptado finalmente. Era un plan que comportaba riesgos considetrables.

Panzers alemanes en las Ardenas.
http://sergitorrentsgonzalez.blogspot.com/2015/06/la-caida-de-francia-mayo-junio-de-1940.html



El 10 de mayo de 1940, junto a la frontera de Luxemburgo, se reunió la mayor concentración de tanques nunca vista, estaban listos para marchar a través de las Ardenas. Cuando los franceses detectaron los tanques en las Ardenas disponían solo de caballería para detenerlos, luego llegó alguna división de infantería con escaso éxito (pensaban que la fuerza que atacaba allí sería insignificante). Los alemanes llegaron al Mosa. Guderian decidió avanzar sin esperar su infantería, la audacia alemana deshizo la moral francesa. Los alemanes comenzaron a cruzar el Rhin el 13 de mayo, el día 15 Rommel había atravesado sin dificultad las posiciones francesas, el día 16 se lanzaron hacia el Oeste en cuatro direcciones. En una arriesgada maniobra, iniciaron una carrera hacia el Mar. En estos días, resplandecieron los genios militares de Rommel y Guderian, aunque éste último fue sustituido por haber ido demasiado lejos. Los alemanes tomaron Abbeville con lo que cortaron el suministro de los Aliados a Bélgica.


Francia se sintió amenazada. El primer ministro Reynaud tomó algunas decisiones importantes: remodeló el gobierno nombrando viceprimer ministro a Petain (84 años) emblema de la resistencia en Verdún y destituyó al general Gamelin (18 de mayo) sustituyendolo por Weygand, un general de 73 años que no había tenido nunca mando sobre tropas de batalla y que era incapaz de aceptar la inutilidad de la Linea Maginot.

lunes, 15 de octubre de 2018

RESEÑA DE "LA GUERRA SUBMARINA: LA BATALLA DEL ATLÁNTICO"


GUTIÉRREZ DE LA CÁMARA SEÑÁN, J. M.: “Guerra submarina: la batalla del Atlántico”. Madrid: Editorial Nowtilus Colección Historia Incógnita, 2018


En muchas historias de los dos conflictos mundiales del s. XX, la guerra submarina en el Atlántico Norte ocupa un lugar secundario, eclipsada por hechos como las grandes campañas terrestres, el bombardeo aéreo de ciudades, las batallas navales del Pacífico, etc. Y, sin embargo, la guerra submarina tuvo una gran incidencia en el desarrollo de los conflictos y fue objeto de atención creciente en los Estados Mayores de ambos bandos. 

Este ensayo analiza las acciones de la guerra submarina contextualizadas en la marcha general de las guerras mudiales. Solo un especialista en armas submarinas como José Manuel Gutiérrez de la Cámara podía escribir  una obra tan detallada, tanto en lo referente a la descripción de las propias acciones bélicas como en lo tocante a aspectos tácticos y técnicos y a los submarinos, buques y aviones participantes. Describe los submarinos y su evolución, las diferentes estrategias y tácticas de ataque de los submarinos y barcos corsarios alemanes (a veces disfrazados) a buques  mercantes y de guerra enemigos, el modo en que británicos y norteamericanos fueron aprendiendo a detectar (hidrófonos, sonar, radar…) y a defenderse de los submarinos (cargas de profundidad, campos de minas…), el sistema de navegación en convoyes, la importancia de la aviación en esta guerra submarina (los aviones dotados con radar y proyectores Leigh fueron muy eficaces en la detección de submarinos), el papel de los personajes que tomaron las decisiones clave, la incidencia sobre el tráfico mercante, las cuantiosas pérdidas de submarinos y navíos de todo tipo detalladas por meses… Todo ello expuesto de una manera clara y rigurosa e ilustrado con gran cantidad de gráficos, mapas y fotos muy curiosas.

En los primeros capítulos se ocupa de la aparición y actuaciones de los submarinos en la I Guerra Mundial que demostraron muy pronto su eficacia  a los que no creían en sus posibilidades. Desde febrero de 1915, los alemanes decidieron apostar por la guerra submarina creando graves problemas al tráfico marítimo entre Estados Unidos y los Aliados europeos. Tras la batalla naval de Jutlandia (mayo-junio, 1916), el mando alemán comprendió que para vencer al enemigo lo mejor era asfixiar sus comunicaciones empleando submarinos. Los hundimientos de barcos fueron muy numerosos, si bien es verdad que algunas acciones de los submarinos, especialmente el hundimiento del Lusitania (mayo de 1915) o el ataque al ferry Sussex (marzo de 1916), acabaron por provocar la entrada de Estados Unidos en la guerra que fue determinante para el desenlace del conflicto.

La parte más importante del libro está dedicada a la batalla del Atlántico durante la II Guerra Mundial que comenzó ya en 1939. Desde el principio, el almirante alemán Reader vio la necesidad de neutralizar las comunicaciones marítimas, aunque Hitler y su Estado Mayor tardaron aceptar este punto de vista. De todas formas, los alemanes se propusieron cortar el tráfico marítimo entre Estados Unidos con los Aliados, especialmente con Gran Bretaña. La acción de los U-boote alemanes trataba de entorpecer el tráfico comercial general (alimentos, materias primas, combustible..) y también la llegada de material bélico. El avance en los sistemas de detección, las mejoras en la forma de atacar a submarinos y la organización del tráfico en convoyes protegidos por buques de guerra y aviación trataron de neutralizar el ataque de los submarinos alemanes (resultó muy eficaz su táctica de ataque en “manada de lobos”) y evitar que las pérdidas fueran mayores.  El año 1942 fue el que los submarinos alemanes causaron más daño a los Aliados. En la Conferencia de Casablanca (enero, 43) Roosevelt y Churchill acordaron que la lucha contra los submarinos era algo prioritario y desde entonces comenzaron a descender los hundimientos y aumentar el número de submarinos que perdían los alemanes a pesar de las diversas variaciones en las tácticas de ataque que dispuso el almirante Dönitz. Un dato muy importante, esta menor efectividad de la lucha submarina alemana hizo que pudiese llegar con mayor seguridad grandes cantidades de armamento y material diverso para el desembarco de Normandía.

Un posible balance de esta guerra submarina alemana (teniendo en cuenta que las diversas fuentes no coinciden en las cifras): participaron en estas acciones 40.000 submarinistas alemanes, de ellos  25.000 murieron y 5.000 fueron hechos prisioneros (cifras aportadas por el propio Dönitz); los alemanes construyeron1162 submarinos durante la Guerra, de ellos fueron destruidos 785 (la mayoría por buques y aviones británicos); hundieron 2828 mercantes y 175 buques de guerra aliados (los submarinos alemanes hubieran podido realizar más hundimientos de haber contado con mayor aviación de apoyo).

A lo largo de la obra, el autor describe la participación de las fuerzas navales y aeronavales en otros muchos escenarios de la guerra del Atlántico: en la lucha por el control de las costas noruegas (especialmente el puerto de Narvik), en la batalla de Inglaterra, en la ruta del Ártico por donde se abastecía a la URSS, en el Mediterráneo, en la preparación y realización del desembarco de Normandía, etc.

Cierran el libro una detallada cronología por meses de la Batalla del Atlántico durante las dos guerras mundiales (ocupa 38 páginas) y tres interesantes anexos. El primero comienza detallando las características del submarino de Isaac Peral y las trabas que no dejaron fructificar el invento, explica con esquemas y palabras sencillas cómo funciona un submarino, los sistemas de detección y su evolución (visual, redes indicadoras, hidrófonos, sonar activo, sonar de foco, sonar de exploración…), el funcionamiento de los sistemas de fuego, las ventajas y problemas del sistema de convoyes y el papel de los aviones en la Batalla del Atlántico. En el segundo anexo explica las características del tiro naval y la importancia y evolución del radar. Dedica el último anexo a la guerra de minas: tipos de minas, colocación, rastreo y dragado de las mismas.

La obra en la Web de la Editorial:

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