domingo, 15 de enero de 2017

POLÍTICA INTERIOR DE LA ITALIA FASCISTA: LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO TOTALITARIO


Tras ser nombrado Jefe de Gobierno, Mussolini va a tomar una serie de decisiones para convertir al régimen italiano en una dictadura totalitaria.

En 6 de abril de 1924 se celebraron elecciones generales, el Partido Nacional Fascista obtuvo 5 de los 7 millones de votos que se tradujeron en 374 escaños de los 535 de los que se componía el Parlamento (según la Ley Acerbo de 1923, la lista más votada se haría con dos tercios de los escaños del Parlamento). Las irregularidades del proceso electoral y el clima de violencia, denunciadas inútilmente por la oposición, estuvieron muy presentes en todo el proceso.

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G. Matteotti
Matteotti, un diputado socialista, en un valiente discurso (30 de mayo de 1924), denunció en el Parlamento los múltiples casos de violencia fascista y las graves irregularidades del proceso electoral. Era consciente de las posibles consecuencias de sus denuncias.  Al término del discurso, después de recibir las felicitaciones de sus compañeros, les dijo: "Yo ya he hecho mi discurso. Ahora os toca a vosotros preparar el discurso fúnebre para mi entierro".

Pocos días más tarde, el 10 de junio, fue raptado por sicarios fascistas (capitaneados por Amerigo Dumini) en pleno centro de Roma (los raptores ni siquiera tomaron la medida de ocultar o falsificar la matrícula del coche). Cinco hombres lo introdujeron en un automóvil que pertenecía a Filipelli, un hombre muy próximo a C. Rossi, un hombre del círculo más íntimo de Mussolini. Su cuerpo fue encontrado, en estado de descomposición, el 16 de agosto en un bosque a 25 km de Roma. 

Este asesinato culminó las campañas y actos de violencia contra políticos de la oposición que ahora descubrían hasta donde podía llegar el Fascismo. ¿Cuál fue la responsabilidad directa de Mussolini en este asesinato? Se han dado varias interpretaciones: lo ordenó directamente, conoció el plan y lo dejó seguir, lo instigó a través de algunos comentarios (tras el discurso de Matteotti parece que había dicho ante el jefe de la policía secreta fascista que quien había pronunciado aquel discurso no debiera seguir en circulación) o de un artículo anónimo en Il Popolo d´Italia (si llegase un día en que se encontrase con la cabeza rota, no tendría derecho a lamentarse”, edición del 23-05-1923). Algunos, afines al Fascismo, han mantenido que no tuvo nada que ver, pero esto es muy difícil de sostener.


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Desde el poder, el Gobierno Fascista dio las explicaciones más descabelladas por ejemplo se atribuyó el asesinato a judíos o masones, incluso se presentó como un hecho para desacreditar al Fascismo...  Mussolini llegó a calificar el crimen de bestial y nefando y afirmó que solo un enemigo personal suyo pudiera hacer algo tan diabólico.

Mussolini arrestó a dos de sus más íntimos colaboradores y obligó a De Bonno a dimitir como responsable de la Dirección de Seguridad Pública e incluso él mismo dejó la Cartera de Interior argumentando que no quería intervenir en las pesquisas de la policía. Puro teatro.

En Italia, hubo varias reacciones tras este asesinato:
  • En la prensa no fascista aparecieron artículos mostrando la indignación.
  • Algunos diputados no socialistas que habían colaborado con Mussolini le retiraron su apoyo.
  • Criticaron el asesinato la Iglesia, varios partidos políticos, incluso la Corte (durante algunos meses de 1924 y 1925, pareció que el rey se iba a enfrentar a Mussolini, pero tuvo miedo a un posible avance del bolchevismo y a a volver a la anarquía anterior a 1922).
  • La oposición se retiró del Parlamento ("Retirada del Aventino") lo que tal vez fue un error. Para Mussolini no fue ningún problema, según él, la oposición era inútil.
  • Mussolini, al sentirse un tanto acorralado, arreció la persecución contra la oposición (en París llegaron a concentrarse hasta 300.000 exiliados italianos).
En enero de 1925, Mussolini disolvió las Cámaras. Aunque titubeó,el Rey acabó firmando el decreto. Había comenzado la dictadura de Mussolini.

En octubre de 1926, Mussolini sufrió sufre un atentado lo que le sirvió de excusa para iniciar una gran represión: persecución opositores, tribunal especial para la defensa del Estado, cierre de periódicos, mayores poderes a la policía (1927 se crea la OVRA). 

El régimen fue abandonando lo que aún quedaba de representativo: 

1) Ley de plenos podres para Mussolini, 1925

2) Disolución de todo partido (Ley Rocco) y sindicato no fascistas. Únicamente quedan en la legalidad el PNF y los sindicatos fascistas. Incluso el PNF fue escrupulosamente depurado entre 1926 y 1929, se expulsó a 60.000 miembros. El PNF se organizó como un partido fuertemente centralizado.

ESTATUTO DEL PARTIDO NACIONAL FASCISTA. 1929.
El partido fascista es una milicia al servicio del Estado. Su objetivo es hacer realidad la grandeza del pueblo italiano. Desde sus propios orígenes, con el renacimiento de la conducta italiana y la voluntad de alcanzar la victoria, el partido se ha considerado siempre en estado de guerra; al principio para derrotar a aquellos que deshonraban el espíritu de la nación; en la actualidad y siempre, para defender y acrecentar el poder del pueblo italiano. El fascismo no es sólo la unión de los italianos en torno a determinado programa, realizado ya o en vías de realización, sino sobre todo una fe que ha dado a sus miembros y en cuyas filas actúan los nuevos italianos como soldados, gracias a los esfuerzos de los que hicieron posible una guerra victoriosa y un triunfo posterior en la lucha entre la nación y la antinación.
Art.1.-El partido Nacional Fascista está formado por los Fasci di Combattimento, cuyo radio de acción es esencialmente provincial...
Art.2.-El Partido Nacional Fascista ejerce su actividad bajo la suprema jefatura del Duce y de acuerdo con las directrices del Gran Consejo, el máximo órgano surgido de la revolución de 1922, que coordina todas las actividades del régimen y las integra, por lo que tiene derecho de control...

3) En 1927 se aprobó la Carta del Lavoro por la cual los sindicatos eran sustituidos por corporaciones en las que se integraban a los trabajadores y patronos en cada ramo de la producción. Introdujo el término de colaboración entre las distintas clases sociales en contraposición a la lucha de clases marxista. Sin embargo, contenía pocas disposiciones que pudieran mejorar el nivel de vida de los trabajadores, aunque se anunciaban algunas destinadas a salvar el nivel adquisitivo de los salarios, a regular los días de descanso y las vacaciones, a mejorar la asistencia y seguridad social, a mejorar la formación profesional...etc.

CARTA DEL LAVORO (1927)
I. La Nación es un organismo que tiene fines, vida y medios de acción superiores, en potencia y duración, a los individuos divididos o agrupados que la componen. Es una unidad moral, política y económica, que se realiza interalmente dentro del Estado Fascista.
II. El trabajo en todas sus formas organizadas y ejecutivas, intelectuales, técnicas, manuales, es un deber social, desde este punto de vista y solamente bajo este aspecto, está tutelado por el Estado. Desde el punto de vista nacional, el conjunto de la producción es unitario; sus finalidades son unitarias y se resumen en el bienestar de los individuos y en el desarrollo de la potencialidad nacional.
III. La organización sindical o profesional es libre. Pero solamente el Sindicato, legalmente reconocido y sometido al control del Estado, tiene derecho a re-presentar legalmente toda la categoría de patronos o de trabajadores por la cual está constituido: a tutelar sus intereses frente al Estado y a las demás asociaciones profesionales; a estipular contratos colectivos de trabajo, obligatorios para todos los pertenecientes a la categoría; imponerles contribuciones y ejercitar, respecto a ellos, funciones delegadas de interés público.

4) En 1928 se creó el Gran Consejo Fascista que, entre otras funciones, tiene el cometido de elaborar la lista única para las elecciones, los electores sólo pueden aceptarla o rechazarla.



5) Nueva ley electoral (1928) que suprime el sufragio universal, sólo pueden votar los varones mayores de 21 años que paguen en impuestos o en cuota sindical más de 100 liras. El cuerpo electoral pasa de 10 a 3 millones. En las alecciones de 1928, los ciudadanos sólo podían votar sí o no a la lista fascista .


Papeletas para las elecciones de 1928, sólo se puede votar sí o no a la lista fascista (el resto de formaciones políticas, ilegalizadas, no pueden acudir a la cita electoral) La papeleta del sí, con los colores de la bandera italiana, indica que votar sí es de patriotas. En medio de un ambiente intimidatorio para que los ciudadanos acudieran a las urnas, votó el 90 % del censo, siendo los votos afirmativos un 94,8 %

6) En 1939, la Cámara de los Diputados fue sustituida por la Cámara de los Fascios y las Corporaciones. Se trataba de crear un parlamento económico, cuyos miembros eran propuestos por el gobierno y no estaban sujetos a ratificación popular. La propaganda decía que lo moderno era un parlamento de este estilo donde estuvieran representadas las principales ocupaciones. En Italia, se organizaron 22 áreas de actividad mayores cada una de ellas representada por una Corporación.

LAS CORPORACIONES SEGÚN MUSSOLINI

"El Ministerio de Corporaciones no es un órgano burocrático, ni tampoco pretende sustituir a las organizaciones sindicales, cuya acción debe ser necesariamente autó-noma, dirigida) a encuadrar, seleccionar y mejorar a sus adherentes. El Ministerio de Corporaciones es el órgano que, así en el centro como en la periferia, realiza la corporación integral y permite alcanzar el equilibrio entre los intereses y las fuerzas del mundo económico. Realización posible en el terreno del Estado, porque sola-mente el Estado trasciende de los intereses contrastantes de los individuos y de los grupos, para coordinarlos según un fin superior; realización facilitada, por el hecho de que todas las organizaciones económicas reconocidas, garantizadas, tuteladas en el Estado corporativo, viven en la órbita común del Fascismo (En la inauguración del Ministerio de Corporaciones 31 de julio de 1926; en Discorsi del 1926, pág. 250.)

"Hemos constituido el Estado corporativo y fascista, el Estado de la sociedad na-cional, el Estado que reúne, controla, armoniza y atempera los intereses de todas las clases sociales, las cuales se sienten todas igualmente tuteladas. Y en tanto que antes, durante los años del régimen democrático‑liberal, las masas trabajadoras mi-raban con desconfianza al Estado, se hallaban fuera del Estado, estaban contra el Estado, consideraban al Estado como a enemigo de cada día y de cada hora, hoy ya ningún italiano que trabaja deja de buscar su propio lugar en las Corporaciones, en las Federaciones porque entiende ser una molécula viviente de ese grande, inmenso organismo viviente que es el Estado nacional corporativo fascista". (En ocasión del IV aniversario de la Marcha sobre Roma, desde el balcón del palacio Chigi, 28 de octubre de 1926 volumen citado, páq. 340.)

7) Control de la prensa y los medios de comunicación. Desde 1925 se endureció la censura, los periódicos críticos corrían el riesgo de secuestro

Caricatura que hace referencia al control de la prensa por Mussolini

jueves, 12 de enero de 2017

BREVE HISTORIA DE LAS GUERRAS PÚNICAS

MARTÍNEZ-PINA, J. y PEÑA DOMÍNGUEZ, D.: “Breve historia de las guerras púnicas. Roma contra Cartago”. Ediciones Nowtilus. Madrid, 2016.

Hablar de las Guerras Púnicas es mencionar uno de los míticos conflictos de la antigüedad; largos años de enfrentamiento que, tras distintas alternativas, acabaron con la derrota total de Cartago frente a Roma. Las Guerras Púnicas son una pugna entre Roma y Cartago por la supremacía y el control de las rutas comerciales del Mediterráneo Occidental y el dominio de las tierras circundantes. Se van a desarrollar en el mar y en diversos espacios terrestres: Sicilia, Península Itálica, norte de África, sur de Galia y en la Península Ibérica. De sus causas profundas, contexto histórico-geográfico, desarrollo, consecuencias y principales protagonistas se ocupa esta obra, clara y rigurosa, de los historiadores Martínez-Pina y Peña Domínguez.

El inicio de estas guerras se va a producir en la isla de Sicilia, objetivo principal de la expansión cartaginesa. Roma no podía consentir el dominio cartaginés sobre la isla y pretendió ser ella quien la controlase. Como señalan los autores, la lucha por la supremacía en el Mediterráneo occidental es la verdadera razón de la Primera Guerra Púnica, el “casus belli” (la solicitud de ayuda cursada a Roma  por mercenarios Mamertinos de la ciudad de Mesana en el año 264 a. C.) solo un pretexto. En la obra se explica con detalle las operaciones bélicas de los más de veinte años que duró esta guerra, tanto por tierras sicilianas y norteafricanas como por mar donde los romanos supieron neutralizar la supremacía inicial cartaginesa. Roma, victoriosa en Sicilia, completó su control de las rutas marítimas con el dominio de Córcega y Cerdeña. En el Tratado de Lutacio (241 a. C.), que puso fin oficialmente a esta Primera Guerra Púnica,  los cartagineses, además de pagar una fuerte indemnización a Roma, se comprometieron a abandonar Sicilia. Roma había vencido por su habilidad para ganarse a muchos pueblos itálicos lo que aumentó su capacidad para reclutar soldados y conseguir recursos.

Su derrota en esta guerra dejó a Cartago privado de parte de sus fuentes de riqueza y sin posibilidad de expansión por el Mediterráneo. En Cartago, un sector (capitaneado por Hannon) es partidario de expandirse por África mientras que otro (los Barca) prefieren  buscar nuevos lugares. Estos últimos acabaron imponiendo sus tesis. Es aquí donde entra en escena la Península Ibérica. Amílcar, bajo promesa de suculentos botines, logró reunir el ejército para pasar a Iberia, partió el 233 a. C. Tras vencer la resistencia de algunos pueblos indígenas (como los Turdetanos), controló el sur peninsular y fundó Akra Leuke (que muchos han identificado como el yacimiento del Tossal, cerca de Manises) que convirtió en su nueva capital. Tras la muerte de Amílcar, fue nombrado jefe del ejército su yerno Asdrúbal el Bello que, tras aplastar la resistencia de los Oretanos, cambió su política belicista por una de pactos con los pueblos indígenas, apoyada por alianzas matrimoniales. Asdrúbal fundó una nueva capital, Cartago Nova. En el 221 a. C., tras el asesinato de Asdrúbal, fue nombrado jefe del ejército Aníbal, hijo de Amílcar, un joven impulsivo partidario de la vuelta a una política militarista para controlar los pueblos peninsulares. Su figura y actuaciones van a ocupar muchas páginas de esta obra.

Asdrúbal el Bello firmó con Roma el conocido como Tratado del Ebro por el que este río delimitaría las zonas de expansión romana (al norte) y cartaginesa (al sur) quedando Sagunto como ciudad independiente (en un momento sin especificar esta ciudad aparece controlada por Roma). Los autores contrastan fuentes clásicas para aclarar si el río el Tratado es el Ebro u otro más al sur (¿el Júcar?). Esta cuestión es muy importante para determinar de quien es la responsabilidad de la Segunda Guerra Púnica.

El asedio y toma de la ciudad de Sagunto por Aníbal marca el inicio de la Segunda Guerra Púnica (218 a. C.). Llegados a este punto los autores explican y comparan, con bastante detalle, la composición, organización y tácticas de combate habituales de ambos ejércitos.

La marcha de Aníbal a Italia es una de las gestas más recordadas de la Segunda Guerra Púnica. Aníbal tuvo que idear brillantes estrategias para atravesar los Pirineos, el Ródano (los romanos habían inutilizado los puentes) y especialmente los Alpes. La imaginable estampa de un numeroso ejército, con sus caballos y ¡elefantes!, atravesando las cumbres nevadas por un lugar muy peligroso (¿lo eligió para evitar ataques o fue el fruto de un engaño de sus guías galos?) contribuye a realzar el valor de estos soldados y el genio de su general.

Publio Cornelio Escipión eligió enfrentarse a Aníbal en el valle del Po. Suponía que encontraría un ejército mermado (pudo perder 20.000 unidades en el paso de los Alpes) y muy debilitado. No contempló que Aníbal había sido capaz de reclutar nuevas tropas en el valle del Po. Los autores explican detalladamente cómo se produjeron los tres grandes triunfos de Aníbal en Trebia, lago Trasimeno y Cannas que tuvieron lugar entre el 218 y 216 a. C. y que se saldaron con muchos miles de muertos (por ejemplo, en Cannas, Tito Livio cuantificó las bajas romanas en 50.000 hombres más otros 10.000 soldados desperdigados por las poblaciones del entorno y las bajas cartaginesas entre seis y ocho mil). En Cannas, una de las grandes batallas de la antigüedad, apareció en la escena bélica el otro gran protagonista de estas guerras, un joven Publio Cornelio Escipión hijo (el Africano) que logró sobrevivir y reordenar lo que quedaba de las huestes consulares. Estas tres victorias abren a Aníbal las puertas de Roma. En la obra se formulan varias hipótesis para explicar por qué Aníbal no atacó Roma.

La situación de Aníbal en Italia se fue volviendo cada vez más difícil. Tras la toma de Capua por los romanos, muchas ciudades le abandonaron. Su única esperanza era la llegada de refuerzos desde Hispania. Su hermano Asdrúbal pasó los Alpes, pero fue derrotado (y muerto) en la batalla del río Metauro.

Tras la toma de Capua, la conquista de Hispania se convirtió en una prioridad para los romanos que enviaron un ejército en el 211 a. C. al mando del joven y brillante general,  Publio Cornelio Escipión, que llegó a Hispania a finalizar el trabajo iniciado años antes por su padre y su tío. La Península Ibérica era nuevamente escenario del enfrentamiento romano-cartaginés. Tras la brillante toma de Cartago Nova (209 a. C.),  Publio Cornelio Escipión derrotó al ejército cartaginés en Baecula e ilipa (en ésta última, la arriesgada táctica de Publio Cornelio Escipión le valió la victoria ante un ejército cartaginés que disponía de superioridad numérica). Ilipa (Alcalá del Río) significó el fin de la presencia cartaginesa en Hispania.

Los autores dedican unas interesantes páginas a analizar las “vidas paralelas” de Aníbal y Publio Cornelio Escipión. Ambos nacieron en  familias aristocráticas de corte helenístico en un ambiente de gran rivalidad entre las grandes familias de la “nobleza”, ambos tuvieron preceptores griegos, ambos admiraron profundamente a Alejandro Magno, ambos soportaron las zancadillas de las facciones rivales, ambos fueron acusados de ambición desmedida y fueron víctimas de la envidia y la calumnia (Escipión fue acusado de malversación de fondos), ambos sufrieron exilio forzado  en el caso de Aníbal y autoimpuesto en el de Escipión y ambos se admiraron mutuamente. Unas páginas que ayudan a entender las actuaciones de estos dos grandes estrategas.

Tras la expulsión de los cartagineses de Hispania, el Senado Romano autorizó a Escipión a pasar a África, bien es verdad que la parte conservadora del Senado opuesta a Escipión consiguió que no dispusiese de muchos efectivos. Como dicen los autores, el escenario final de esta guerra debía ser África. Ante la presencia de Escipión, Cartago tuvo que llamar a Aníbal. Ambos generales se encontraron en Zama donde se produjo un gran desastre cartaginés. Aníbal tuvo que huir para salvar su vida. La subsiguiente paz fue muy humillante para Cartago, aunque logró mantener su independencia como ciudad-estado.

La obra finaliza con un análisis más somero de lo que puede considerarse la Tercera Guerra Púnica. Tras liberarse del enorme gasto del ejército, Cartago inició un periodo de esplendor que motivo la actitud de algunos senadores romanos, encabezados por Marco Porcio Catón, que comenzaron a exigir la destrucción de Cartago. Roma declaró la guerra a Cartago, tras un largo asedio, Publio Cornelio Escipión Emiliano (nieto de “El Africano”) tomó la ciudad en el 146 a. C. Cartago fue totalmente destruida, arrasada hasta los cimientos y pasado el arado por su solar.

La obra inserta una buena colección de mapas y planos sobre las diferentes batallas que ayudan a situar en el espacio y comprender mejor el texto. Se completa con una amplia bibliografía y la cita de algunas Webs sobre el tema.



jueves, 5 de enero de 2017

LA MARCHA SOBRE ROMA: EL FASCISMO LLEGA AL PODER


La marcha sobre Roma se comenzó a preparar el  16 de octubre.  Fue idea de D`Annunzio que se encargaron de preparar Balbo, De Vecchi, de Bono y Bianchi (los “Quadrumviri”). El 24 de octubre, en Nápoles, se celebró el congreso del PNF durante el cual Mussolini anuncia oficialmente la Marcha sobre Roma. Anuncio que fue aclamado por los asistentes. "O nos entregan el gobierno o lo tomamos cayendo sobre Roma". Lenin ya había demostrado que no era necesaria la mayoría para la toma del poder.

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La Marcha se desarrolló entre el 27 y el 29 de octubre. Mussolini se encargó de que hubiese abundantes pertrechos, de dar sensación de fuerza, de tranquilizar a los empresarios, de negociar con el gobierno que incluso se comprometió a proteger a los Fascistas si la marcha salía mal... A pesar de estas previsiones, la marcha no fue muy gloriosa, en realidad fue una chapuza: no hubo orden ni puntualidad (el propio Mussolini llegó tarde), muchos trenes no pudieron llegar a su destino, una lluvia torrencial impidió montar los campamentos... Varias columnas de camisas negras (muchos jóvenes) a los que se fueron uniendo simpatizantes, mal armados, entraron en Roma en medio de una lluvia torrencial y asaltaron algunas oficinas de correos y prefecturas. El domingo, 29, había concentrados unos 40.000 fascista en la capital. El ejército fácilmente hubiera podido desbaratar el plan, un conocido general llegó a decir que en un cuarto de hora hubiera podido limpiar todo de fascistas. Mussolini, que dudaba de su éxito, permaneció en Milán hasta el último momento (bastante cerca de la frontera suiza).

El Gobierno quiso proclamar el Estado de Excepción, pero el Rey no firmó el Decreto alegando que quería evitar un derramamiento de sangre. Mussolini se presentó ante el Rey con la camisa negra del Partido: vengo directamente de la batalla que se ha desarrollado felizmente, sin derramamiento de sangre”. Señala el historiador Espadas Burgos que “era cierto que el poder se había ganado en la calle, quizá porque estaba en la calle”.




Dimitió el Gobierno y el Rey pidió a Mussolini que formase gobierno, era el 30 de octubre de 1922. Tenía 39 años y se convertía en el Primer Ministro más joven de la historia de Italia.


The Times escribió el 30 de octubre de 1922: “El Fascismo ha nacido para combatir al Socialismo... saludando al primero como una liberación, se ha convertido en una tiranía. Su historia es un ejemplo instructivo de los peligros de los métodos extralegales en política”.

Tanto el Rey como el Ejército adquirieron una grave responsabilidad en el ascenso de Mussolini al poder:

  • El general Plugiese tenía bajo su mando 12.000 hombres en Roma, fácilmente hubiera podido detener la marcha, tal vez hubiera bastado con detener a Mussolini. El General declaró que sólo obedecía ordenes del Rey y que únicamente actuaría cuando el monarca firmase el estado de sitio. En realidad simpatizaba con los fascistas.
  • Respecto al rey, Víctor Manuel III, algunos historiadores, como Renzo de Felice, sostienen que tuvo complicidad con Mussolini. Otros afirman que los fascistas le parecían bien y dejó hacer. El Rey no era de talante muy parlamentario. Otros señalan que tuvo que adoptar esta actitud ante el apoyo declarado que su primo el Duque de Aosta prestaba a los Fascistas lo que le pudiera valer ser el candidato al trono de los fascistas triunfantes. Parece que algunos militares también le aconsejaron que no se opusiera a Mussolini. Además, Víctor Manuel III odiaba a las izquierdas y, como anticlerical que era, tampoco simpatizaba con los del Partido Popular. La reina madre era claramente simpatizante de los Fascistas. El que se negara a firmar el estado de excepción y ello no se pudiera remediar pone de relieve un gran fallo constitucional en el ordenamiento italiano.
Mussolini formó gobierno con sólo tres ministros fascistas, pero él acumulaba la Presidencia, Exteriores e Interior. El resto del gabinete: 1 liberal, 1 nacionalista, 2 del PPI, 2 militares, 3 democratasociales y el filósofo G. Gentile. En noviembre, el Parlamento dio un voto de confianza a este gobierno y plenos poderes por un año a Mussolini  para restablecer el orden público.

Antes de expirar este plazo, Mussolini hizo aprobar una ley según la cual la lista la lista más votada en las elecciones coparía dos tercios de los escaños del Parlamento. Se presentó como un intento de acabar con la inestabilidad política de los años anteriores. Mientras se aprobaba esta Ley en el Parlamento, los Fascistas estaban patrullando por Roma.

miércoles, 4 de enero de 2017

GRAN ÉXITO DE VENTAS DE LA EDICIÓN CRÍTICA DE MEIN KAMPF ¿PREOCUPANTE?


El Instituto de Historia Contemporánea de Múnich (IfZ) informó este martes de que en un año se han vendido 85.000 ejemplares de la edición crítica de 'Mein Kampf' ('Mi lucha'), el ideario político de Adolf Hitler cuya publicación estuvo prohibida en Alemania durante siete décadas.
A finales de enero llegará a las librerías la sexta edición de la obra, dos tomos de 1.948 páginas que recogen el texto original que Hitler escribió entre 1924 y 1926, con sus pensamientos antisemitas y nacionalistas, junto a comentarios que cuestionan y contextualizan sus afirmaciones.Esta versión crítica comenzó a venderse en Alemania en enero del año pasado tras liberarse los derechos de autor, que habían quedado bajo custodia del Land de Baviera después de la muerte de Hitler el 30 de abril de 1945.....

lunes, 2 de enero de 2017

EL AUGE DEL FASCISMO ITALIANO: DE LOS FASCIOS ITALIANOS DE COMBATE A LA MARCHA SOBRE ROMA


En las elecciones de noviembre de 1919 no fue elegido ningún candidato fascista. Mussolini obtuvo 5000 votos en Milán mientras que la candidatura socialista en esta ciudad obtuvo 170.000 (tal vez la hubiera encabezado el propio Mussolini de no haber abandonado el Partido Socialista).



Tras estos resultados, a Mussolini la única opción que le quedaba era un giro a la derecha, comenzó a abandonar los elementos izquierdistas más significativos de su programa. Estas elecciones iban a suponer el fracaso del fascismo dispuesto a aceptar el juego democrático.

Los gobiernos liberales no son capaces de frenar la descomposición del régimen parlamentario. Desde 1917 hasta junio de 1919, presidió el Gobierno Orlando; de junio de 1919 a junio de 1920 lo hizo Nitti. Este hombre intentó una política posibilista y de pacificación (legalizó la ocupación de tierras incultas en Italia sur, aprobó precios sociales para artículos de primera necesidad...); se tuvo que enfrentar a la ocupación de Fiume que desautorizó en todo momento. Perono pudo hacer frente a la crisis económica, el desempleo,  la inflación y el desabastecimiento.

La gran agitación tanto en las ciudades (en Florencia se llegó a proclamar una república de sóviets) como el campo asustó a industriales y grandes empresarios que tenían presente el proceso revolucionario ruso, comenzaron a apoyar a los fascistas a cambio de que sus "camisas negras" contuvieran a los revolucionarios.

El Gabinete Giolitti (jun. 1920‑jun. 1921) fue crucial para el despegue del Fascismo; durante su mandato, los fascistas pasan a convertirse en una verdadera amenaza para el Estado. Giolitti era un hombre ya mayor, muy contemporizador, que buscaba una especie de conservadurismo ilustrado sin reprimir ninguna tendencia ni fuerza social. Tomó algunas decisiones muy arriesgadas (reconoció la reforma agraria derivada de la ocupación de tierras, aprobó un impuesto progresivo sobre la renta, restableció la autoridad parlamentaria puesta en entredicho por la entrada de Italia en la Guerra, evacuó Albania y reconoció su independencia...), pero el mayor problema que hubo de resolver fue el de la ocupación de fábricas que comenzó en Milán en septiembre de 1920, luego se extendió a Turín  (un grupo de licenciados univertitarios, liderados por A. Gramsci, crearon "consejos de fábrica") y otros lugares (fueron ocupadas entre 160 y 300 fábricas, cifras que varían según los diferentes autores). Giolitti se negó a emplear la fuerza para desalojar las fábricas y se inclinó por la negociación (presionaba a los propietarios de las fábricas para que hicieran concesiones), quería demostrar que se podía dialogar con los obreros y que éstos no querían tomar el poder de forma revolucionaria sino que simplemente querían mejorar sus condiciones.

“Es necesario hacer entender a los industriales que ningún gobierno italiano recurrirá a la fuerza y provocará una revolución simplemente para ahorrarles dinero” (Telegrama de Giolitti al prefecto de policía de Milán)

Toma de una fabrica en Florencia. En la pancarta puede observarse la hoz y el martillo símbolos de la Revolución Rusa

Aunque los obreros depusieron su actitud en octubre, los  patronos no aprobaron esta política y criticaron al Gobierno por su incapacidad para intervenir, algunos lo calificaron de "traición del gobierno".

Caricatura: El capital pide ayuda al Fascismo

Mussolini al principio no vio mal este movimiento de ocupación de fábricas, pero al extenderse advirtió que se opondría tajantemente a una experiencia de tipo bolchevique. El fascismo aprovechó la coyuntura para presentarse como defensor del orden. Siguió un gran brote de violencia fascista contra obreros revolucionarios, sindicatos, ayuntamientos de izquierda, etc. Los "escuadrones" fascistas (muchas veces con el apoyo de la milicia y policía de la zona) comenzaron a protagonizar violentos ataques "patrióticos" contra sede de  sindicatos y Cámaras Obreras, campesinos que habían participado en la ocupación de tierras, sedes socialistas, Bolsas de Trabajo, imprentas y sedes de periódicos de izquierda... 



Decían que su objetivo era salvar a Italia de la tiranía bolchevique. Del 1 de enero al 13 de mayo de 1921 hubo 207 muertos y 819 heridos graves a causa de la violencia fascista. La clase obrera no fue capaz de articular una respuesta adecuada.




Casa del Pueblo de Trieste, incendiada por los fascistas en 1922

"EN PLENA NOCHE, CUANDO LA GENTE HONRADA ESTÁ EN SU CASA, DURMIENDO, LOS CAMIONES DE LOS FASCISTAS LLEGAN A LAS PEQUEÑAS ALDEAS SITUADAS EN MEDIO DEL CAMPO, O A LOS CASERÍOS DE ALGUNOS CENTENARES DE HABITANTES. LLEGAN EN COMPAÑÍA DE LOS DIRIGENTES DE LA AGRARIA LOCAL (ORGANIZACIÓN PATRONAL), NATURALMENTE, SIEMPRE CONDUCIDOS POR ELLOS, PUES DE LO CONTRARIO SERÍA IMPOSIBLE, EN PLENA OSCURIDAD, RECONOCER LA CASA DEL JEFE DE LA LIGA (EL SINDICATO AGRARIO LOCAL) O LA PEQUEÑA OFICINA DE COLOCACIÓN. LLEGAN HASTA UNA DE LAS CASAS Y SE OYE LA ORDEN: «RODEAD LA CASA». SON DE VEINTE A CIEN HOMBRES ARMADOS CON FUSILES Y REVÓLVERES. LLAMAN AL JEFE DE LA LIGA Y LE ORDENAN QUE BAJE. SI ESTE NO OBEDECE SE LE DICE: «SI NO BAJAS, QUEMAREMOS LA CASA, CON TU MUJER Y TUS HIJOS». ENTONCES EL JEFE DE LA LIGA BAJA. SE ABRE LA PUERTA, LO COGEN, LO ATAN, LO SUBEN AL CAMIÓN, DONDE LE SOMETEN A LAS TORTURAS MÁS INVEROSÍMILES, SIMULANDO QUE LO VAN A AHOGAR O A MATAR, Y DESPUÉS LO ABANDONAN EN PLENO CAMPO ATADO A UN ÁRBOL, DESNUDO. SI, POR EL CONTRARIO, ESTE ES UN HOMBRE CON AGALLAS, QUE NO ABRE LA PUERTA Y UTILIZA ALGÚN ARMA PARA DEFENDERSE, ENTONCES EL RESULTADO ES EL ASESINATO INMEDIATO DEL CIENTO POR UNO".
MATTEOTTI. DISCURSO DE MARZO DE 1921.


Paralelamente, el Fascismo comenzó a contar con abundantes recursos llegados de los empresarios tanto industriales como agrarios.

El 13 de mayo de 1921 se celebran nuevas elecciones tras una campaña electoral muy violenta. Serrati podía escribir: “vivimos jornadas de angustia, nuestros asuntos y nuestra vida misma no valen un céntimo”. A pesar de todo, los Fascistas sólo consiguieron 35 diputados de los más de 500 de que se componía el parlamento. Es el mejor resultado que consiguen los Fascistas en unas elecciones “¿libres?”. 

Una vez en el Parlamento, Mussolini negó el apoyo a Giolitti. Siguieron los gobiernos de Bonomi (junio 1921 a febrero de 1922) y de Facta (hasta octubre de 1922), éste mostró gran pasividad ante las tropelías fascistas.
Resultado de imagen de violencia de los escuadrones fascistas italianos

En noviembre de 1921 los Fascios se transformaron en el Partido Nacional Fascista (PNF). El Fascismo se convertía en un partido muy jerarquizado para “reforzar su doctrina y precisar su credo”. Tenía voluntad de ser un partido interclasista y de orden. En el programa fundacional, que se publicó en Il Popolo d´Italia, define la nación como “la síntesis suprema de todos los valores materiales y espirituales de la raza” y no como la simple suma de individuos. Otras ideas:
  • Necesidad de restaurar el prestigio del Estado.
  • Limitar las funciones del Parlamento.
  • Reconocimiento del derecho de la propiedad privada.
  • Se presentan las Corporaciones como expresión de la solidaridad nacional y como medio para el desarrollo de la producción.
  • Necesidad de elevar el nivel cultural y moral de las masas.
  • Prohibición de la huelga en los servicios públicos.
  • Revisión del Código Penal Militar.
  • Reorganización del ejército y dotándolo de una buena formación. En política exterior, Italia debía cumplir su misión de ser el bastión de la civilización latina en el Mediterráneo.
Algunas razones que ayudan a explicar el gran auge del Fascismo durante estos años:
  • La pasividad de los gobiernos liberales burgueses. Hay que preguntarse si fue voluntaria o inevitable. Algunas veces los gobiernos quisieron frenar la violencia fascista, sin embargo, dominó la actitud de conciliación y flexibilidad ante el auge fascista.
  • Simpatía hacia los fascistas por parte de la policía y las fuerzas de seguridad del Estado. Está claro que éstas trataban de diferente modo a los agitadores fascistas que a los del otro signo. En documentos internos de estos cuerpos (por ejemplo en el enviado en la primavera de 1921 por el Ministro del Interior al Inspector General de Seguridad o en diversas circulares del ejército) se afirma que ellos y los fascistas luchaban contra un enemigo común. Es más, en algunas provincias la policía se llegó a negar a reprimir la violencia fascista. El ejército incluso llegó a proporcionarlos armas, camiones... El gobierno puso de manifiesto su impotencia para acabar con tales simpatías. Algunos autores señalan que incluso el poder judicial miraba con buenos ojos a los fascistas.
  • Fracaso del pacto de pacificación acordado por fascistas parlamentarios y socialistas para detener la violencia (agosto de 1921). Fue un intento de Mussolini para conseguir hacer del fascismo un movimiento respetable, capaz de llegar al gobierno. Se opusieron rotundamente los fascistas de provincias, así que fue un fracaso. Este hecho demuestra que, a veces, Mussolini era incapaz de imponerse y que su posición de mando no tenía más sentido que el de proporcionar una pantalla de oratoria al Fascismo.
  • Fracaso de la formación de un gobierno antifascista formado por liberales y socialistas (julio, 1922). Pocos días antes los Fascistas habían saqueado las casas de dos diputados. Fracasó por la intransigencia de muchos liberales que en el fondo aún seguían pensando en la posibilidad de absorber al Fascismo.

SOBRE EL ASESINATO DE RASPUTÍN

Grigori Rasputín, un campesino místico que cautivó a la corte imperial de Rusia, encontró la muerte en manos de sus enemigos de la aristocracia de su país hace 100 años...... Leer todo el artículo:

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38479636

domingo, 25 de diciembre de 2016

BREVE HISTORIA DE LA GUERRA DE LOS BALCANES

ROMERO, E. y ROMERO, I. “Breve historia de la guerra de los Balcanes”. Edit. Nowtilus. Madrid, 2016.

Resultado de imagen de breve historia de la guerra de los balcanesLa desintegración de la antigua Yugoslavia en los últimos años del siglo XX, con sus violentos enfrentamientos, ha sido un proceso que ha dejado muchos episodios vergonzosos para el género humano. Aunque no han pasado muchos años, ya disponemos de la perspectiva histórica suficiente para abordar el estudio de estas guerras, sus causas y consecuencias. Es lo que hacen, de una forma clara a la vez que rigurosa, Eladio Romero e Iván Romero en este estudio cuya lectura va a permitir al lector tener una idea clara de cómo se produjo el fin de la antigua Yugoslavia y cómo fueron apareciendo nuevos Estados.

Resulta difícil comprender cómo pueblos que habían convivido dentro de un Estado durante más de cuatro décadas después de la II Guerra Mundial, se enfrentaron entre sí en unas guerras que dejaron casi 150.000 muertos y más de cuatro millones de desplazados; además de masacres de civiles (incluyendo mujeres y niños), internamientos en campos de detención, torturas,   limpiezas étnicas, destrucción de miles de edificios, etc. Episodios de violencia que no se habían vivido en Europa desde la II Guerra Mundial. Señalan los autores que explican la crueldad de estas guerras una larga historia de enfrentamientos, el nacionalismo radical y las tensiones étnicas y religiosas.

Los autores dedican las primeras páginas a dar unas pinceladas explicativas del pasado de los pueblos que ocuparon este espacio desde la antigüedad. La Primera Guerra Mundial, cuya chispa fue precisamente el asesinato del archiduque austriaco Francisco Fernando y su esposa en Sarajevo (28 de junio de 1914), marcó un antes y un después.  Tras la guerra, se creó el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, un conglomerado de pueblos y etnias compuesto por Eslovenia, Croacia, Serbia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Kosovo, Vojvodina y parte de Macedonia. Era una unidad artificial de territorios de etnia, cultura y religión muy distintas. El control de la administración estatal por los serbios, la rivalidad serbo-croata, el fracaso del sistema parlamentario, el poco respeto a los derechos de los pueblos y de los ciudadanos, etc. explican el fracaso en la cohesión de este nuevo Estado que, en 1929, pasó a llamarse oficialmente Yugoslavia. Durante la II Guerra Mundial, Yugoslavia fue invadida por Alemania e Italia y nuevamente dividida; los enfrentamientos entre serbios y croatas, con sus correspondientes masacres, iban a marcar mucho la convivencia posterior. La decisiva intervención de los partisanos de Tito en la liberación del país explica cómo este hombre pudo mantener unida Yugoslavia hasta su muerte (1980) a pesar de los desafíos nacionalistas y descentralizadores.

Tras dedicar un capítulo a la breve guerra de Eslovenia que acabó con la independencia del país (25 de junio de 1991), la obra se centra en los conflictos mucho más largos y sangrientos de Croacia y Bosnia-Herzegovina. La guerra entre Serbia y Croacia estalló a gran escala en agosto de 1991. La lucha fue más intensa en las regiones donde la población serbia era porcentualmente más importante, especialmente en la Krajina. El asedio a Vukovar por el ejército yugoslavo ha quedado como uno de los ejemplos más significativos de este enfrentamiento. Tras sufrir intensos bombardeos (cayeron más de 700.000 proyectiles), pasar muchas penurias por la dificultad de llegar la ayuda humanitaria y sufrir algunos miles de bajas, los últimos defensores se rindieron en noviembre de 1911. Los serbios, tras entrar en la ciudad, llevaron a cabo una fuerte represión sobre la población croata: ejecuciones sin control, saqueos, limpieza étnica, expulsiones… la brutalidad de los vencedores alarmó a la opinión internacional. No fue el único ejemplo, siguieron otros episodios no menos sangrientos como las batallas de Osijek, Kusonje, Gospic, la llamada de los Cuarteles, Sibenik, Zadar… y el asedio a Dubrovnik que comenzó el 1 de octubre de 1991 y duró hasta mayo del año siguiente. Más de once mil edificios de esta ciudad (algunos de su casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) sufrieron algún daño. El 8 de octubre de 1991, Croacia proclamó oficialmente la independencia de Croacia. La crudeza de la guerra hizo tomar cartas en el asunto a la Comunidad Internacional para alcanzar un alto el fuego y llegar a una solución del conflicto. En la obra se explican los fracasos de planes (como el Plan Carrington o las propuestas del norteamericano Vance), el alto el fuego fue aceptado en enero de 1992 lo que permitió el despliegue  de Cascos Azules  en la zona. No fue el fin de la guerra que continuó,  de forma intermitente,  los siguientes años recrudeciéndose en 1995  por el control de la Krajina. La Operación Tormenta desatada por los croatas para dominar  la Krajina fue tal vez la mayor operación terrestre desde la II Guerra Mundial. Fue el mayor triunfo croata de toda la guerra. Cerca de 200.000 serbios fueron desplazados de la Krajina a la vez que volvían varios miles de croatas que habían sido desplazados anteriormente.

Los autores dedican un amplio espacio a la guerra de Bosnia-Herzegovina, el territorio de mayor complejidad étnica y religiosa de todos. Tras la proclamación  por Bosnia-Herzegovina de su independencia (reconocida pocos días más tarde por EE.UU. y varios países de Comunidad Europea), el país fue atacado por los serbios. Comenzaba una guerra sangrienta que conoció episodios como el implacable asedio de Sarajevo (de abril de 1992 hasta finales de 1995) o las masacres que protagonizaron los serbios en Zvornik, Visegrad (fueron asesinadas unas 3000 personas, de ellas más de 100 niños), Foca (tuvo que huir más de la mitad de sus 40.000 habitantes), Banja Luka (donde hubo un desplazamiento masivo de su población), Prijedor (que conoció uno de los episodios más espeluznantes de limpieza étnica), Bihac… El panorama se complicó bastante cuando los croatas también atacaron Bosnia haciendo también sus propias limpiezas étnicas (por ejemplo en Vitez). Parecía una guerra de todos contra todos. ¿Habían pactado los croatas y los serbios un reparto de Bosnia? Ante la gravedad de la situación, la ONU desplegó sus fuerzas en la zona (UNPROFOR) para hacer llegar la ayuda humanitaria y evitar que continuaran las limpiezas étnicas. Tras la negativa serbia a aceptar alguno de los planes de paz presentados por la Comunidad Internacional, la guerra se recrudeció y se produjeron episodios de gran crueldad como el asedio de Mostar por los croatas (la destrucción del puente romano de esta ciudad el 9 de noviembre de 1993 se convirtió en uno de los iconos de esta guerra) o la masacre de Srebrenica cometida por los serbobosnios en la que fueron asesinadas unas 8000 personas (las imágenes fueron escalofriantes y despertaron las simpatías internacionales por el pueblo bosnio). El Consejo de Seguridad de la ONU creó un Tribunal destinado a juzgar las graves violaciones del derecho internacional y humanitario (mayor, 1993) con sede en la Haya. Las masacres indicadas y otros hechos de gran crueldad hicieron que la OTAN anunciara la operación Fuerza Deliberada (1995) en la que participaron más de 400 aviones para obligar a los serbobosnios a aceptar un alto el fuego y llegar a un acuerdo definitivo que se alcanzó en Dayton (noviembre de 1995) por el que Bosnia quedó como una confederación de dos entidades: La República de Srpska y la Federación de Bosnia y Herzegovina. Para garantizar el cumplimiento de Dayton se desplegó una fuerza dirigida por la OTAN que sustituyó al UNPROFOR.

No podía faltar un capítulo a la guerra por la independencia de Kosovo. El serbio Milosevic acabó con la autonomía de que disfrutaba Kosovo desde 1974 y tomó una serie de medidas contra la población albanokosovar. Los diputados albanos proclamaron  la república de Kosovo que, en un referéndum, fue ratificada por el 99,87 % de los votantes. Tras esto, llegó la represión serbia ignorando las presiones de la ONU. En respuesta, los albanokosovares partidarios de la lucha armada crearon el Ejército de Liberación de Kosovo (UCK) considerado un  grupo terrorista por Serbia. El 10 de febrero de 1996 protagonizó su primera acción armada. El enfrentamiento se recrudeció desde 1998. Una vez más, se cometieron matanzas y deportación de. La presión de la OTAN hizo que las partes se sentasen a negociar en la Conferencia de Rambouillet (febrero, 1999). Los acuerdos de esta Conferencia no fueron aceptados por Serbia. Para doblegar a Serbia, la OTAN inició una campaña de fuertes bombardeos aéreos que produjeron muchos “daños colaterales”.  Durante la campaña de la OTAN, se acentuó la represión serbia: casi un millón de albaneses fueron expulsados de Kosovo, una vez más limpiezas étnicas que llegaron hasta “limpiezas de identidad”. Milosevic, falto de apoyo y ante la amenaza de la OTAN de una operación también terrestre, aceptó un acuerdo firmado en Kumanovo (junio, 1999). Aún hubo pequeños enfrentamientos. El 17 de febrero de 2008 el Parlamento de Kosovo proclamaba su independencia de forma unilateral, no fue reconocido como estado por la ONU aunque en 2016 lo habían reconocido 110 estados miembros de la ONU (no por España).

Cierra la obra un capítulo dedicado a Macedonia que alcanzó su independencia de forma pacífica en 1991. Los albaneses residentes en el país (casi 450.000) comenzaron a organizarse para exigir más derechos políticos para su grupo, en 1994, radicalizaron su postura y exigieron la creación de una República Autónoma dentro del país. Comenzaron a protagonizar acciones violentas desde 2001. A pesar de un acuerdo de alto el fuego que el gobierno macedonio se vio obligado a aceptar, los enfrentamientos siguieron hasta el acuerdo de Ohrid (agosto, 2001) en el que se reconocieron más derechos políticos para los albaneses de Macedonia. A pesar de ello, en 2014 y 2015 hubo algunos incidentes y enfrentamientos.

Todo esto se explica con detalle en esta obra. Su lectura permite conocer los hechos y comprender su complejidad y la razón de la extremada violencia practicada durante los mismos.

Se insertan en el texto una serie de mapas que ayudan a comprender y posicionar en el espacio los acontecimientos estudiados.

Información sobre la obra y los autores en la Web de la editorial:

martes, 20 de diciembre de 2016

LOS FASCIOS ITALIANOS DE COMBATE Y EL PROGRAMA DEL SANTO SEPULCRO


Los Fascios Italianos de Combate se fundaron en marzo de 1.919, en la convocatoria del acto fundacional se precisaba:

"El 23 de marzo no fundaremos un partido, sino que daremos impulso a un nuevo movimiento... el 23 de marzo crearemos el antipartido".

El 23 de marzo de 1919, se reunieron en la Plaza del Santo Sepulcro apenas unas 150 personas, la mayoría procedían de la izquierda revolucionaria, eran antiguos combatientes, Arditi, viejos anarquistas, ultracionalistas... un grupo heterogéneo al que unía el carácter violento de sus miembros. Elaboraron un Programa (conocido como Programa del Santo Sepulcro) que se autocalificaba de revolucionario e innovador. En realidad era bastante demagógico

Resultado de imagen de PROGRAMA DEL SANTO SEPULCRO



PROGRAMA DE SANTO SEPULCRO
¡Italianos!
He aquí, el programa de un movimiento puramente italiano. Revolucionario por ser anti dogmático y anti demagógico; fuertemente innovador por ser anti-prejuicioso. Nosotros ponemos la valorización de la guerra revolucionaria por encima de todo y de todos. Los otros problemas: burocracia, administración, jurídicos, escolares, coloniales, etc. Los delinearemos cuando organizamos la clase dirigente.

Por esto: NOSOTROS QUEREMOS PARA EL PROBLEMA POLÍTICO:
El sufragio universal con escrutinio de listas regionales con una representación proporcional, el derecho de voto y que puedan ser elegidas las mujeres.
La disminución de la edad mínima a 18 años y la de los diputados, a 25 años.
La abolición del Senado.
La convocatoria de una Asamblea nacional por un plazo de tres años, cuya primera tarea será la de establecer la forma constitucional del Estado.
La formación de un Consejo Nacional de trabajadores técnicos, de la industria, del transporte, la higiene social, de las comunicaciones etc. Electo por la colectividad profesional o por ocupación, con poderes legislativos y derecho de elegir un comisario general con poderes de Ministro.

PARA EL PROBLEMA SOCIAL: NOSOTROS QUEREMOS:
La promulgación de una ley de Estado que dé a todos los trabajadores una jornada legal de ocho horas de trabajo.
Salarios mínimos.
La participación de los representantes de los trabajadores en el funcionamiento técnico de las industrias.
La administración de las industrias y servicios públicos por las mismas organizaciones pro-letarias (cuando éstas sean dignas de ello, moral y técnicamente).
La rápida y completa sistematización de los servicios ferroviarios y todas las compañías del transporte.
Una modificación necesaria del proyecto de ley de seguridad de invalidez y de jubilación, en que se disminuya el límite de edad propuesto de 65 a 55 años.

PARA EL PROBLEMA MILITAR: NOSOTROS QUEREMOS:
La creación de una milicia nacional con breves periodos de instrucción con un rol defensi-vo.
La nacionalización de todas las fábricas de armas o explosivos.
Una política exterior nacional que sea puesta en valorización, en concordancia con la competencia pacífica de las civilizaciones, de la nación italiana en el mundo.

Para EL PROBLEMA FINANCIERO: NOSOTROS QUEREMOS:
Un fuerte impuesto extraordinario sobre el capital con carácter progresivo que tenga la forma de una verdadera expropiación de todas las riquezas.
La confiscación de todos los bienes de las congregaciones religiosas y la abolición de todas las bulas episcopales que constituyen una enorme responsabilidad para la Nación y un privilegio para unos pocos.
La revisión de todos los contratos de suministro en la guerra y el secuestro del 85% de las ganancias por la guerra.
Il Popolo d'Italia, 6 de junio de 1919


Los Fascios Italianos de Combate se fueron consolidando como un grupo paramilitar. Sus miembros lucían uniformes de color negro), de carácter violento y  de ideología ultranacionalista, antimarxista y antiliberal.

Poco a poco, se fueron organizando. El primer secretario de los Fascios fue A. Longoni, un aviador que había sido obrero ferroviario y sindicalista. Desde agosto de 1919 publicaron "Il Fascio", su órgano oficial, cuyo objetivo era ayudar a definir el movimiento.

El primer congreso de los Fascios se celebró en Florencia los días 9 y 10 de octubre de 1919. Se habían creado muchos Fascios por toda la geografía italiana. En el Congreso se prepararon las candidaturas para las próximas elecciones de noviembre. Mussolini estaba lejos de controlar este movimiento.


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