domingo, 7 de febrero de 2016

EXTENSIÓN DE LA REVOLUCIÓN DE 1830: LA INDEPENDENCIA DE BÉLGICA



La Revolución de 1830 en Francia fue un ejemplo para otros lugares. Desde el foco francés se extendió especialmente por Bélgica, tierras italianas y alemanas y Polonia. En esta entrada me voy a ocupar del caso belga.

En el Congreso de Viena, Bélgica fue anexionada a Holanda para formar el Reino de los Países Bajos. Era una unión artificial,  les separaba mucho más de lo que les unía:

  • La religión. Los belgas eran católicos, los holandeses protestantes
  • La lengua. Hablaban lenguas diferentes (holandés, valón, francés), pero únicamente el holandés era la lengua oficial del Estado.




  • La política económica. Bélgica, mas industrializada, era proteccionista; mientras que Holanda, más dedicada al comercio, era librecambista.
  • Las costumbres.

El descontento belga era manifiesto ya que la política era controlada por los holandés (les favorecía la ley electoral), además, tenían dificultades para el acceso a los altos cargos políticos y al funcionariado.


Siguiendo el ejemplo francés, Bélgica inició la revolución el 25 de agosto de 1830 La representación ese día de la ópera "El silencio de Portici" que versaba sobre una revuelta de los napolitanos contra los franceses (los belgas vieron un paralelismo con su situación) iba a ser el detonante de los primeros disturbios; al terminar la representación, el pueblo asaltó el Palacio de Justicia. 

Guillermo I de Holanda intentó reprimir el movimiento, pero los belgas resistieron y obligaron a retirarse a las tropas holandesas (finas de septiembre). 

En Bélgica se formó un Gobierno Provisional (de liberales y católicos) que aprobó una serie de libertades (de prensa, de asociación, de culto...), declaró la independencia del país (4 de octubre), convocó una Asamblea Constituyente y pidió ayuda a Francia. 

El conflicto se internacionalizó y Bélgica contó con dos apoyó importantes:

  • Francia apoyó a Bélgica y presionó para que no hubiera intervenciones extranjeras a favor de Holanda: las de Austria y Rusia (ésta hubo de atender al levantamiento en Polonia).
  • Inglaterrarival comercial de Holanda, apoyó a Bélgica consciente de la importancia del puerto de Amberes para a llegada de sus mercancías a Europa. Para Inglaterra era muy importante debilitar comercialmente a Holanda.
Talleyrand, embajador francés en Londres, convocó una Conferencia Internacional en Londres (1.831); en esta reunión se acordó:

  • La independencia de Bélgica. Segunda modificación del mapa salido de Viena (tras la aparición del Estado griego). Holanda no reconoció jurídicamente la independencia de Bélgica hasta 1.839 por el Tratado de Londres (en el se fijaron las fronteras definitivas entre los dos Estados).
  • Bélgica renunciaba a anexionarse Luxemburgo y Limburgo que quedarían dentro de la Confederación Germánica.
  • Bélgica se haría cargo de las 16/31 partes de la deuda del antiguo estado.



Leopold I, King of the Belgians 1818-50.jpg
Leopoldo I. Wikipedia

Bélgica se declaró una monarquía constitucional, había que buscar un rey. Tras un trabajado acuerdo internacional, se nombró rey de Bélgica a Leopoldo de Sajonia-Coburgo, apoyado principalmente por Inglaterra y con el beneplácito de Francia al acordarse que se casaría con una hija de Luis Felipe de Orleans. Era el segundo rey de Europa que recibía el poder de manos del Parlamento. Reinó desde 1.831 hasta 1.865.

En 1.831 se aprobó una Constitución que puede considerarse la expresión más acabada del liberalismo en esta época, de tal forma que influyó en las constituciones de varios estados europeos: España 1.837, Grecia 1.844... y en varias de las surgidas tras las revoluciones de 1.848. 



Síntesis del contenido de esta Constitución:
  • Declaración de derechos.
  • Sufragio muy amplio.
  • Parlamento bicameral: Congreso (órgano de representación burguesa) y Senado (en el que domina la aristocracia latifundista)
  • Iglesia separada del Estado. El clero era pagado por el Estado. El clero monopolizó la enseñanza. Eran compensaciones por la colaboración de los católicos con los liberales para conseguir la independencia (era la primera vez en la Historia que se daba una colaboración de este tipo). Bien es verdad esta colaboración se rompió una vez conseguida la independencia.


viernes, 5 de febrero de 2016

LA REVOLUCIÓN DE 1830 EN FRANCIA


En otra entrada de este Blog, me he ocupado del reinado de Carlos X y del estallido de la revolución en Francia a finales de julio de 1830.


La chispa que iba a encender la llama revolucionaria fueron las cuatro ordenanzas de Saint Cloud que se promulgaron el 25 de julio. En ellas, se abolía la libertad de prensa, se disolvía la Cámara de Diputados, se alteraba el sistema electoral para impedir la entrada de la oposición en la Cámara y se convocaban nuevas elecciones para septiembre. De esta forma, Carlos X y Polignac (su ministro represente de los ultras) querían controlar por completo el poder político.


“Carlos X, rey de Francia. Nos, hemos ordenado y ordenamos lo que sigue:
Artículo 1º La libertad de prensa periódica queda suspendida.
Artículo 4º. Los periódicos y escritos publicados contraviniendo el artículo 2º, serán inmediatamente secuestrados.
Artículo 5º. Ningún escrito por debajo de veinte hojas de impresión podrá aparecer sin la autorización de nuestro ministro Secretario de Estado del Interior en París y de los prefectos en los Departamentos”. 
Ordenanzas de Saint Cloud

El 27 de julio estalló la revolución (el primero de las "Tres Jornadas de Julio"). Los periodistas (sobre todo los del Periódico "Le National") fueron los primeros en reaccionar, se erigieron en portavoces del pueblo; ya el día 26 habían sacado una nota de protesta contra los decretos reales, aunque sin cuestionar la monarquía. La respuesta del Gobierno fue hacer que se asaltaran las máquinas de los periódicos que habían protestado. 

Los diputados liberales se mantuvieron aún dentro de los límites legales de la protesta aun a riesgo de ser desbordados por los jóvenes republicanos. El día 28 redactaron una nota de protesta contra la disolución de la Cámara que había decretado Carlos X, seguían sin cuestionar abiertamente la monarquía.


No tuvieron éxito las negociaciones para que el Rey retirase los decretos de Saint CloudLas negociaciones fracasaron ante la actitud de los ultras y sobre todo de su representante Polignac.

Los revolucionarios ocuparon varios cuarteles encontrando la confraternización de muchos soldados. El día 29, París se llenó de barricadas, el ejército se retiró y los revolucionarios quedaron dueños de la Capital. 



Una de las muchas barricadas de las calles de París
Los diputados liberales, espantados ante la fuerza popular del movimiento, decidieron intervenir crearon una comisión municipal y nombraron a La Fayette comandante de la guardia municipal. Ante el avance del republicanismo en la calle, para no perder el control de la revolución, pronto "sugirieron" la salida del Rey y su sustitución por el duque de Orleans. La actitud del viejo La Fayette que consideró la monarquía constitucional como la única salida fue decisiva para que no se proclamase la república.

"Por el contrario, Luis Felipe reunía en sí todas las ventajas y ninguno de los inconvenientes pues nos aseguraba la  monarquía, y la monarquía nueva fundada en un nuevo derecho; sin vínculos con la dinastía antigua (...) una monarquía liberal, popular, juiciosa; y, por último, una monarquía que tranquilizará a Europa" 
(Thiers: "La monarquía de 1830")

Carlos X, desbordado por los acontecimiento, huyó de Francia ante el temor a seguir la suerte de Luis XVI. Acabó abdicando el 2 de Agosto en favor de su nieto el duque de Burdeos.


Durante el proceso revolucionario se volvió a mostrar la fuerza política del pueblo, volvió una gran actividad a los clubs en los que se codeaban obreros y burgueses. Hay que señalar que las jornadas de Julio desempeñaron un papel importante en la autoconcienciación de la clase obrera.

"No conocíamos a las masas de París, no sabíamos de qué eran capaces" (Remusat). 

Un hecho significativo: los Románticos, antes defensores del Antiguo Régimen, revisaron su actitud y defendieron la causa de la libertad de los pueblos y el derecho a la rebelión política y social. Por ejemplo, desde ahora, Víctor Hugo se dedicará a defender a los más humildes, a las "víctimas de la sociedad": "Los miserables".

El éxito de la revolución quieren aprovecharlo varias fuerzas políticas:
  • Los Republicanos. A pesar de haber llevado el peso de la Revolución en la calle no aprovecharon la oportunidad para proclamar la República tal vez por carecer de líderes para culminar el proceso. Es más, algunos de sus dirigentes (Lafayette, Bestide...etc) pensaron que la República provocaría grandes tensiones interiores y exteriores. Ya he apuntado que la actitud de Lafayette fue decisiva para la llegada de una Monarquía Constitucional. 
  • Los Orleanistas. Eran los seguidores de Luis Felipe de Orleans, presentado por  Lafayette como la solución para Francia. Era hijo de un antiguo revolucionario regicida y, a la vez, pariente colateral de los Borbones. Luis Felipe había servido en el Ejército Republicano (por ejemplo, participó en Valmy). Es decir, una pizca de liberalismo y otra de legitimidad. Desde 1.815, Luis Felipe había llevado una vida tranquila con modales burgueses, expresando claramente su rechazo al boato arcaico de los Borbones. Si iba forjando el mito del rey burgués. Apareció como la única posibilidad de evitar la llegada de una nueva República. Por otra parte, ante la promesa de dotar a la monarquía de instituciones liberales se calmaron los ánimos de la gente de la calle.
Luis Felipe de Orleans
Luis Felipe fue nombrado rey el 7 de Agosto.  Fue proclamado rey "por voluntad de la Nación", o sea Rey de los Franceses y no Rey de Francia. El día 9 juró una nueva carta que era un pacto entre el Rey y el Pueblo y no una Carta Otorgada. La elección del nuevo monarca fue interpretada de diversas formas:
  • Los monárquicos tradicionales, gran parte del clero y las mkonarquías europeas lo contemplaron con estupor ("El Rey de las Barricadas"). Los legitimistas se abstuvieron de participar en las elecciones. Desde muy pronto, participan en intentonas para derribar esta monarquía; fue famosa la del Duque de Berry que desembarcó en las costas de Provenza sin que encontrase el esperado apoyo de los campesinos. El Duque fue apresado y posteriormente liberado.
  • Los republicanos parecieron aceptarlo hasta ver como se desarrollaban los acontecimientos. Aprovecharon el tiempo para reconstruirse y reorganizarse: periódicos ("Le National"), sociedades republicanas (la "Sociedad de los Derechos del Hombre y del Ciudadano" que desde 1.833 aventajaba en amplitud a todas las demás. Estaba dividida en secciones con nombres tan significativos como Robespierre, Marat, Babeuf...)... También van confeccionado un programa: sufragio universal, derechos sociales como los presentados por Robespierre a la Convención, emancipación de la clase obrera, organización del crédito estatal.... Poco a poco se va formando un clima republicano.
  • Muchos revolucionarios se mostraron más proclives a continuar con los principios de la Gran Revolución.

Tras el éxito de la revolución, se mostraron claramente los diferentes objetivos que tenían la burguesía y los obreros:
  • La burguesía era partidaria de la mecanización de la industria, de mantener la Ley Chapelier, de un régimen fiscal indirecto, de la entrada de trabajadores inmigrantes extranjeros....
  • Los obreros temían  la mecanización porque suponía un aumento del paro, no les gustaba la mano de obra inmigrante ya que hacía bajar los salarios, eran más partidarios de un régimen fiscal directo y pedían una serie de derechos, entre ellos el de asociación que no estaba permitida por la Ley Chapelier.

La Revolución de 1830 es el tema de este famoso cuadro de Delacroix: "La Libertad guiando al pueblo". La composición es claramente piramidal. La mujer que representa a la Libertad, figura central del cuadro, aparece con el torso desnudo (signo de las libertades), porta en su mano derecha la bandera tricolor (nacionalismo), cubre su cabeza con el gorro frigio revolucionario y en la izquierda un rifle (signo del carácter violento de la revolución). La imagen domina el cuadro, está situada en el centro, destacada por la luz y su tamaño es mucho mayor (perspectiva jerárquica). Le acompañan miembros de las diferentes clases sociales: un obrero con una espada, un burgués con sombrero de copa portando una escopeta, un adolescente con dos pistolas... indicando que todas las clases sociales han participado en la revolución. A los pies de la Libertad, un moribundo la mira fijamente para señalar que ha merecido la pena luchar. A lo lejos, se adivinan los edificios de la Ciudad, humeantes, donde se han desarrollado los acontecimientos. La comitiva revolucionaria pasa por encima de una barricada (el pintor dijo que había pintado algo nuevo, una barricada) y de varios cadáveres. El cuadro fue presentado al Salón de 1831 y adquirido por Luis Felipe para el Museo Real.
Dos vídeos que interpretan esta obra






miércoles, 3 de febrero de 2016

LA CRISIS ECONÓMICA COMO CAUSA DE LAS REVOLUCIONES DE 1830 Y 1848


En entradas anteriores (etiqueta "Revoluciones Burguesas") me he ocupado de las dos ideología que impulsaron las Revoluciones Burguesas: Liberalismo y Nacionalismo. Junto a ellas, otra causa muy importante de estas revoluciones hay que buscarla en las crisis económicas.

En el Antiguo Régimen las crisis eran de estilo antiguo, ligadas a las malas cosechas y, por tanto, al precio del pan. Eran crisis de subsistencias. A veces, tenían su reflejo en el mundo político, eran las que propiciaban revueltas, incluso movimientos revolucionarios.

En una entrada, dedicada a las causas de la Revolución Francesa, me ocupé de cómo las malas cosechas incidieron en acontecimientos revolucionario como la topa de la Bastilla o el destronamiento real, ambos se produjeron en momentos en los que el precio del trigo (pan) era muy elevado (se aprecia perfectamente en el siguiente gráfico).


Si avanzamos algo más de un siglo, durante el crac de 1929 y la subsiguiente depresión la crisis es de estilo moderno: superproducción (o subconsumo), crisis industrial (paro), crisis financiera (quiebra de bancos...)


Pues bien, en las Revoluciones de 1830 y 1848 las crisis son una mezcla de estilo antiguo y de estilo moderno. En 1830, parece pesar un poco más los factores de tipo antiguo, pero, en 1848, los autores no se ponen de acuerdo cuál de las dos pesa más. El siguiente texto del historiador Labrousse, referido a la revolución de 1848 en Francia, lo explica de manera magistral.


"En 1.847 y en 1.789 se producen fenómenos idénticos... Además, en el mercado textil, aparecen repercusiones que nos son ya conocidas. En el momento en que el coste de la vida aumenta, la producción textil se hunde, el beneficio textil desaparece y, como veremos más adelante, igual ocurre con los salarios. Renace, pues, la crisis de tipo antiguo. La revolución de 1.848 estalla en el cruce de las crisis de tipo antiguo y de tipo nuevo. A la crisis de la economía triguera y textil se añade, como ya hemos dicho, la crisis de la metalurgia. Por primera vez la economía francesa conoce una dura crisis metalúrgica. Pueden recordarse algunas fechas bien conocidas; en 1.841 se promulga la gran ley de expropiaciones indispensables para la construcción de la red ferroviaria y, en 1.842, se acuerda el estatuto, la Carta de dicha red. Se establece un plan de construcciones bajo la ilusión de la prosperidad, casi en el momento en que se terminaban, en 1.846, los tiempos fáciles. Nadie pensaba en la crisis próxima. El plan establecía la rápida construcción del ferrocarril gracias a la aportación de capitales privados y de créditos del Estado.... Pero al estallar la crisis las disponibilidades desaparecen, los créditos no tienen lugar y el plan tiene que ser suspendido. Se renuncia a casi quinientos millones de jornadas de trabajo... Esto provoca el hundimiento de la industria metalúrgica y la minera. Entre 1.847 y principios de 1.848 la producción de la metalurgia, expresada en valor, disminuye un tercio. Muy pronto disminuye a la mitad. En lo que se refiere al salario, ejercen una violenta presión sobre él las mismas causas que ya hemos analizado. En la gran industria por ejemplo, en la industria textil, la disminución del salario es de alrededor de un 30%. Añadamos en paro como consecuencia del gran descenso de la producción y la disminución del poder de compra motivado por el alza del precio de los granos entre un 100 y un 150 %..... La revolución estalla en un momento económicamente siniestro.

LABROUSSE "Fluctuación económica e historia social"

martes, 2 de febrero de 2016

LA INDEPENDENCIA DE GRECIA: PRIMERA MODIFICACIÓN TERRITORIAL DEL MAPA DE VIENA

Grecia estaba bajo dominio del Imperio Turco. Se fue gestando un rechazo al dominio turco alimentado por grupos nacionalistas tanto del interior como del exilio y apoyado por el patriarca griego en Constantinopla.

Los griegos, para lograr su independencia y modificar el Mapa de Viena, iban a necesitar la implicación de las potenciasMetternich, el Canciller austriaco, apoya al poder legítimo, o sea, a los Turcos, tiene presente que el caso griego podía ser ejemplo para los Balcanes. Sin embargo, los griegos contaron con distintos apoyos y simpatías:
  • El zar Alejandro I apoya a los griegos ortodoxos. De este asunto pretendía lograr una salida al Mar Negro.
  • Inglaterra apoya a los griegos que tan importante papel habían desempeñado en el transporte de trigo ruso en la época del bloqueo napoleónico. Además, prefiere que los Estrechos estén en manos de Turquía antes que en las de Rusia.
  • El movimiento romántico europeo recaudó fondos en diversos lugares para apoyar la independencia griega.
  • Los liberales veían en la independencia griega la plasmación de sus teorías.
  • Los reaccionarios veían en el apoyo a Gracia la defensa de unos de los baluartes del cristianismo.
 “Nunca antes hubo una causa que haya tenido tan fuertes y decisivas pretensiones sobre la simpatía de toda la gente de Europa” Lord Byron

En 1821 los nacionalistas griegos inician varias sublevaciones que cuentan con el apoyo del clero ortodoxo. Desde este año se unió a la lucha por la independencia la sociedad secreta Philiki Hetairia cuya finalidad era preparar a los griegos para la próxima liberación nacional. Uno de los líderes de esta Sociedad, Ypsilanti, hizo un intento en Moldavia (entonces territorio turco) que fracasó. Ypsilanti se refugió en Transilvania y cayó prisionero de Austria.  

En 1822 se celebró la Asamblea de Epidauro en la que los griegos expusieron sus motivos para iniciar la lucha por su independencia.


“Nosotros, descendientes de los sabios y nobles pueblos de la Hélade, nosotros que somos los contemporáneos de las esclarecidas y civilizadas naciones de Europa (...) no encontramos ya posible sufrir sin cobardía y autodesprecio el yugo cruel del poder otomano que nos ha sometido por más de cuatro siglos (...). Después de esta prolongada esclavitud, hemos decidido recurrir a las armas para vengarnos y vengar nuestra patria contra una terrible tiranía.
La guerra contra los turcos (...) no está destinada a la obtención de ventajas para una parte aislada del pueblo griego; es una guerra nacional, una guerra sagrada, una guerra cuyo objeto es reconquistar los derechos de la libertad individual, de la propiedad y del honor, derechos que los pueblos civilizados de Europa, nuestros vecinos, gozan hoy”.
Asamblea Nacional Griega, Epidauro 27 de enero de 1822. 

El motor principal de la independencia griega fue el nacionalismo, pero también estuvo presente el liberalismo. En el texto anterior se pueden contrar referencias a ambos:  descendientes de, sometimiento, guerra nacional.. son términos que nos indican el componente nacional; derechos de la libertad individual, de la propiedad.. hacen referencia al componente liberal del levantamiento.
El teatro de Epidauro es uno de los edificios más emblemáticos de la Grecia clásica. Fue construido por Policleto el Joven a finales del siglo IV. Tenía capacidad para 15.000 espectadores. Su acústica es excepcional. Los griegos no podían escoger un escenario más significativo para proclamar su intención de luchar por la independencia  
Los enfrentamientos entre griegos y turcos fueron muy sangrientos. El Sultán, con ayuda de Egipto, fue restableciendo su autoridad frente a los sublevados y, a la vez, masacrando a la población insurrecta (una de estas matanzas fue inmortalizada por Delacroix en su célebre cuadro  “Matanza de Quíos”). Las matanzas turcas despertaron una fuerte simpatía por la causa griega en el mundo occidental.


Delacroix, gran simpatizante de la causa griega, pintó este cuadro en 1824. Esta obra recuerda el ataque de las tropas del Sultán a la isla de Quíos que se saldó con la muerte de más de 20.000 personas y la esclavización de las mujeres y niños que sobrevivieron al ataque. El objetivo del pintor fue involucrar a los espectadores en la causa de la libertad. Los rostros de los vencidos contrastan claramente con la altivez del jinete turco que rapta a una mujer. Movimiento y expresividad se sitúan por encima del cromatismo del cuadro.

En 1827, en el Tratado de Londres, Inglaterra, Francia y Rusia acuerdan intervenir en favor de los griegos. Este mismo año los aliados europeos derrotaron a los turcos en el combate naval de Navarino.

Dos años después, en 1829, se firmó la Paz de Adrianápolis por la que se reconocía la independencia de Grecia, era la primera modificación territorial importante del mapa de Viena. Tras un período de inestabilidad y anarquía, en 1832, fue coronado Otón I como Rey de Grecia que abarcaba el territorio azul oscuro del siguiente mapa. 


Añadir leyenda

Los griegos no podían sentirse satisfechos con los límites del nuevo país que, por ejemplo, no incluía a Tesalia, Épiro, Macedonia... territorios emblemáticos de la Grecia clásica. Ir anexionando estos territorios se convirtió en uno de los ejes de la política griega.

En la paz de Adrianápollis, Rusia obtuvo la libre navegación por los Estrechos y los derechos de protectorado sobre Moldavia y Valaquia.

Otón I fue perdiendo apoyos debido a sus actuaciones: no entró en la iglesia ortodoxa, subió los impuestos hasta niveles más altos que el Imperio Turco, no promulgó una constitución según se disponía en el acuerdo de independencia hasta que fue obligado por un golpe militar en 1844, tampoco dotó a Grecia de instituciones propiamente liberales. La presión popular le obligó a abdicar en 1862.

viernes, 29 de enero de 2016

LAS REVOLUCIONES MEDITERRÁNEAS DE 1820


REVOLUCIONES MEDITERRÁNEAS DE 1820: RASGOS COMUNES

En 1820, en varios países del entorno mediterráneo (Portugal, España, Piamonte, Nápoles, Grecia) estallaron movimientos revolucionarios que tuvieron una serie de rasgos comunes:
  • Su modelo fue la Constitución española de 1812.
  • Las constituciones que lograron aprobar los revolucionarios no duraron mucho.
  • Los levantamientos, salvo en el caso de Grecia, no brotaron del pueblo.
  • Tuvieron gran protagonismo las sociedades secretas formadas por oficiales del ejército, funcionarios, intelectuales, comerciantes... etc. Estas sociedades fueron los Carbonarios en Italia, la Masonería en España, Filike Hetairia en Grecia...
  • El desenlace de los acontecimiento y el futuro de los movimientos revolucionarios dependió siempre de la intervención de las grandes potencias




ESPAÑA


R. de Riego
El caso de España reproduce bien los pasos de la mayoría de estos movimientos revolucionarios: triunfo de un pronunciamiento, etapa de gobierno liberal, conspiración de los absolutistas que acuden a las potencias conservadoras (Santa Alianza, Quíntuple Alianza) que acuerdan su intervención para acabar con el foco revolucionario, vuelta al absolutismo y represión contra los liberales.

En 1820, en Cabezas de San Juan, triunfó el pronunciamiento de R. de Riego con un ejército que estaba a punto de embarcar para América con el objetivo de sofocar los movimientos independentistas que había brotado allí. Riego proclamó la vigencia de la Constitución de Cádiz.



"España está viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto, ejercido sin el menor respeto a las leyes fundamentales de la Nación. El Rey, que debe su trono a cuantos lucharon en la Guerra de la Independencia, no ha jurado, sin embargo, la Constitución, pacto entre el Monarca y el pueblo, cimiento y encarnación de toda Nación moderna. La Constitución española, justa y liberal, ha sido elaborada en Cádiz, entre sangre y sufrimiento. Mas el Rey no la ha jurado y es necesario, para que España se salve, que el Rey jure y respete esa Constitución de 1812, afirmación legítima y civil de los derechos y deberes de los españoles, de todos los españoles, desde el Rey al último labrador (...)

Sí, sí, soldados; la Constitución. ¡Viva la Constitución!"

Proclama con la que arengó Riego a sus tropas, al parecer redactada por Alcalá Galiano



Itinerario seguido por las tropas de Riego y otros focos revolucionarios en 1820.
Fuente: Wikipedia


Cuando la sublevación de Riego parecía no prosperar en Andalucía, el levantamiento triunfó en otros lugares: La Coruña y resto de Galicia, Oviedo, Murcia, Zaragoza, Pamplona, Barcelona, Madrid.. (ver mapa). Fernando VII, muy a su pesar, tuvo que jurar la Constitución de 1812. Se inició el conocido como Trienio Liberal.

(...) Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional; y mostrando á la Europa un modelo de sabiduría, orden y perfecta moderacion en una crisis que en otras naciones ha sido acompañada de lágrimas y desgracias, hagamos admirar y reverenciar el nombre Español, al mismo tiempo que labramos para siglos nuestra felicidad y nuestra gloria. Palacio de Madrid 10 de Marzo de 1820. 
Líneas finales del juramento de la Constitución por Fernando VII





Proclamación de la Constitución de 1812 en Madrid


Las Cortes inician su andadura con el propósito de acabar la labor inconclusa de la etapa de 1812. El régimen se puede calificar de un sistema de cogestión monárquico-parlamentaria (Artola). Fernando VII utiliza todos los recursos constitucionales (sobre todo el derecho a veto) para frenar las reformas; mientras tanto, sólo aspira a derribar el régimen contando con apoyos en el interior (acciones violentas de antiguos guerrilleros absolutistas, políticos absolutistas, clero) y en el exterior (La Junta de Bayona formada por militares y aristócratas exiliados presiona a la Europa conservadora para que articule la intervención en España). Esta actuación de Fernando VII logró dividir a los liberales:
  • Los Moderados o Doceañistas ven la participación real en el proceso reformista como indispensable. Son partidarios de un gobierno fuerte defensor de la propiedad y el orden social y de limitar ciertas libertades como la de prensa. Están en el poder los dos primeros años.
  • Los Exaltados  se oponen a la participación del Rey en el proceso reformista, creen que  sólo debe tener poder ejecutivo. Proponen medidas radicales destinadas a acabar con los restos de Antiguo Régimen, control del ejecutivo por las Cortes, libertades más amplias... 
Reunión de las Cortes durante el Trienio Liberal
Las Cortes, especialmente desde 1.822, desarrollaron una gran actividad legislativa:
  • Supresión privilegios y señoríos.
  • Abolición mayorazgos.
  • Venta de tierras de conventos de menos de 24 frailes.
  • Prohibición de adquirir tierras a las instituciones religiosas.
  • Reducción del diezmo a la mitad.
  • Abolición Inquisición y la Compañía de Jesús.
  • Se aprueba un Reglamento General de Instrucción Pública que defiende la centralización y secularización del sistema educativo.
  • Restablecimiento de la Milicia Nacional, a imitación francesa, para dotar al régimen de una fuerza distinta de la del ejército. En teoría debiera estar compuesta por milicias de voluntarios comunales, pero en la práctica dependió mucho del ejército.
  • Reforma del Ejército que se subordina al poder civil.
Se va organizando una oposición realista, alimentada especialmente por el clero. Surgen partidas realistas en muchos lugares cuyo objdetivo es acabar con el orden constitucional: Pola de Lena, Talavera, Galicia (donde fueron detenidos 44 individuos, 28 de ellos curas), Burgos (donde hubo ejecuciones por rebelión armada), Cataluña (con líderes como Costa, Romagosa, Bussons, Coll, Antón, Antonio Marañón... los tres últimos fueron curas), País Vasco (Quesada, Santos Ladrón, Eraso, Gorostidi, Lusarreta, cura Merino, Tomás de Zumalacárregui....). El rey gasta enormes cantidades en alimentar estos movimientos. Según Comellas, hubo más de 100 alzamientos. Tal vez la más importante iniciativa de los absolutistas fue la rebelión de la Guardia Real que protagonizó un asalto a la Corte que fue rechazado por la ilicia nacional (7 de julio de 1822). Este hecho propició la sustitución de los Moderados por los Exaltados en el gobierno.

La oposición realista formó la Regencia de Urgell (1.822) que justificaba la toma de la soberanía ante la "cautividad moral" a que estaba sometido Fernando VII por los liberales. Su objetivo era promover la vuelta al absolutismo y presionar a las Potencias Europeas para que interviniesen en España. La presidió Mataflorida que declaró ser autorizado  por el Rey, aunque tal vez nunca contó de forma expresa con este apoyo. 

Las Potencias de la Santa Alianza y Quíntuple Alianza, ante la petición de Fernando VII, en el Congreso de Verona (1822) decidieron intervenir en España. Lo hizo Francia que, en nombre de las Potencias, envió un ejército de 132.000 hombres, conocido como los "Cien mil hijos de San Luis" (también como "Ejército de la Fe"). Con las tropas francesas llegaron partidas de absolutistas que, ante la presión liberal, se habían refugiado en Francia. Las tropas francesas entraron rápidamente en Madrid sin ser contestados por el pueblo como en 1808. Las Cortes y el Gobierno, llevándose al Rey, se trasladaron a Sevilla y luego a Cádiz donde se rindieron, sin prestar resistencia, a los franceses. No se produjo la resistencia popular que esperaban los liberales. 





Fuente: Artehistoria

Fernando VII abolió la Constitución y la obra del Trienio. Volvió el Absolutismo y con él una feroz represión sobre los liberales: se inició el período conocido como la "decada ominosa"



ARTEHISTORIA

EJECUCIÓN DE RIEGO
El 17 de noviembre de 1823, Riego fue conducido al patíbulo en un serón y tirado por un pollino. Durante el recorrido hasta el lugar de ejecución (Plaza de la Cebada de Madrid) fue insultado, vejado, escupido, etc., y lo mismo durante su ahorcamiento al que acudió una multitud de curiosos. 

Era la misma gente que pocos meses antes lo había aclamado y  gritando contra el Rey el “¡Trágala perro”!  en referencia a su obligado juramento de la Constitución:
“Desde los niños
hasta los viejos,
todos repiten:
trágala, perro…
Trágala, trágala,
trágala, perro.
O ley o muerte
y viva Riego”.




PORTUGAL



Juan VI de Portugal
Juan VI

En 1820 se sublevó el ejército en Oporto, alentado por lo sucedido en España. La sublevación se extendió a otros lugares, entre ellos Lisboa. Tras el triunfo del levantamiento, se reunieron cortes constituyentes que iniciaron los trabajos para elaborar una constitución; ésta, de carácter radical, entraría en vigor en 1822. En 1821, los liberales llamaron a Juan VI (refugiado en Brasil) para que volviese a hacerse cargo de la corona.

La revolución pasó a Brasil donde, en 1822, fue proclamada la independencia del País bajo el emperador Don Pedro (era el heredero de la corona portuguesa refugiado en este país a raíz de la invasión napoleónica de Portugal) En 1825, Juan VI tuvo que reconocer la independencia Brasileña.

En Portugal, el año 1823, el partido absolutista se logró imponer al rey Juan VI, así hasta que en 1826 la intervención inglesa impuso una nueva constitución similar a la Carta Otorgada Francesa de 1814. Este régimen semiliberal fracasó cuando los ingleses dejaron de apoyarlo. 

Juan VI murió en 1826 (tal vez envenenado), dejando a la infanta Isabel como regente. El heredero debía ser Pedro, el emperador de Brasil, pero éste abdicó de sus derechos en su hija María que era menor de edad, por lo que  encargó de la regencia a su hermano Miguel. Éste, que no aceptaba perder el poder absolutista, dio un golpe de Estado, expulsó del País a su sobrina María y comenzó un gobierno basado en el terror contra liberales, masones, etc. (así hasta que, en 1834, fue expulsado del trono).


NÁPOLES

El triunfo de una revuelta, organizada por los Carbonarios, en 1820, obligó a Fernando I (que había restaurado el absolutismo) a jurar una constitución similar a la española del 12. Solicitó la ayuda de la Santa Alianza que trató el asunto en el Congreso de Laibach (1821) acordando la intervención armada que se encargó a Austria. Esta intervención puso fin al período constitucional y dio comienzo a una larga etapa reaccionaria, hasta 1830 (reinados de Fernando I y Francisco I). 


PIAMONTE

Los desordenes los comenzaron los estudiantes a los que se unieron algunos oficiales del ejército y miembros de los Carbonarios. El rey Víctor Manuel tuvo que abdicar en Carlos Félix al que se le impuso una constitución similar a la española de 1812. También aquí tuvo lugar la intervención austriaca tras la que se desencadenó una fuerte represión contra los liberales (hubo numerosas condenas de muerte).

GRECIA

De la in dependencia de Grecia, primera modificación del mapa de Viena me ocuparé en otra entrada. En Grecia el movimiento es un poco más complejo, en el proceso pesaron motivaciones nacionalistas y liberales.

martes, 26 de enero de 2016

UN CRÓNICA TOTAL DE LA BATALLA DE VERDÚN



JANKOWSKI, P.: “Verdún 1916. Crónica de la batalla más célebre de la Primera Guerra Mundial”. La Esfera de los Libros. Madrid, 2016.


Aprovechando el centenario del inicio de la batalla de Verdún, la Esfera de los Libros ha publicado el ensayo de P. Jankowski sobre esta batalla que comenzó el 21 de febrero de 1916. No es una crónica únicamente de los avatares militares, el autor trata de ir mucho más lejos, es una crónica total de una batalla a la que algunos calificaron como “matadero del mundo”.  No es para menos teniendo en cuenta que, en un espacio muy pequeño, hubo unas 375.000 bajas en cada bando contando a muertos, heridos y desaparecidos (una relación prácticamente de 1:1).  Cuando acabó, la línea de frente no había variado prácticamente nada. Una batalla de desgaste total.

El profesor Jankowski analiza los acontecimientos bélicos más significativos de la batalla, las innovaciones tácticas, el papel de la artillería cada vez de mayor calibre y más alcance, las nuevas formas de reconocimiento gracias a la aviación antes denostada y ahora considerada imprescindible,  el nuevo rol de los soldados de infantería, las tácticas y nuevas formas de lucha, el constante cambio de situación de las tropas que alternan entre ser defensores y atacantes, la solución a los problemas de abastecimiento  (nunca se había visto nada igual que la interminable fila de camiones que a diario abastecían a las tropas francesas recorriendo la denominada Voie Sacrée que llegaba al frente desde Bar-le-Duc).

Hasta aquí todo parece propio de un manual al uso. Sin embargo, el profesor Jankowski dedica la mayor parte del libro a buscar  respuesta a una serie de interrogantes que pueden ayudar a comprender mejor lo que sucedió en Verdún y en la Guerra en general. He aquí algunos de ellos:

  • ¿Cómo una batalla, que no fue decisiva (mucho menos que la del Marne) ni tuvo consecuencias políticas drásticas, se convirtió en referencia, incluso en guerra patriótica, para ambos bandos, especialmente para los franceses?
  • ¿Por qué Falkenhayn eligió Verdún? Desde la Guerra Franco-Prusiana e incluso antes, era un sector fortificado, pero de dudosa importancia estratégica. Es verdad que ambos contendientes buscaban romper el frente después de su inmovilización, pero no parecía ésta la zona más apropiada para hacerlo. Ni para Falkenhayn ni para Joffre Verdún era el sitio donde se decidiría la Guerra. ¿Qué buscó, entonces, Falkenhayn con su ataque? ¿Una maniobra de distracción? ¿Un golpe psicológico? ¿Una guerra de desgaste en la que se buscaba el agotamiento del enemigo provocando en sus filas más bajas que las propias? ¿Una victoria moral? El Memorándum que Falkenhayn redactó para justificar sus objetivos (perdido en los bombardeos de los aliados sobre Alemania en 1945) parece más bien una justificación a posteriori que algo realmente creíble. Falkenhayn un general arrogante, que contaba con el apoyo del Kaiser, tuvo que admitir que había subestimado a los franceses. Su obstinación en Verdún iba a costarle el relevo por el tándem Hindenburg-Ludendorff.
  • ¿Por qué Joffre, el alto mando francés y los dirigengtes políticos aceptaron un reto que iba a ocasionar tantas bajas? ¿No hubiera sido mejor una retirada estratégica? Petain, que llegó a Verdún para tomar el mando a los pocos días de iniciada la batalla, se propuso conservar el terreno a toda costa. Se hizo popular el grito “no pasarán”, un slogan que hizo fortuna ahora y lo haría posteriormente en otros contextos. El prestigio de Francia estaba en juego. El general Joffre sería acusado más tarde de poco previsor, de no hacer caso a los avisos de un posible ataque, de descuidar las defensas, etc. pero esto no alteró la decisión de resistir.
  • ¿Por qué ni Falkenhayn, ni Joffre, ni Petain querían el repliegue? ¿Cuestiones de prestigio, vanidad, sed de gloria, patriotismo…?
  • ¿Cómo pudieron soportar los soldados durante tanto tiempo esta pesadilla? Las condiciones de vida en el frente fueron extremas, especialmente durante el invierno cuando la lluvia, el barro y el lodo lo hacían todo más difícil.  Incesantes bombardeos acompañaban a unos soldados que sufrían la incomodidad de los refugios, la falta de comida y agua algunas veces, la malas condiciones higiénicas (piojos, ratas…), la falta de atención médica a los heridos, etc. ¿Qué hizo que los soldados siguiesen allí? ¿Patriotismo? ¿Odio al enemigo? ¿Resignación? ¿La obligación de hacer su trabajo, a veces sin demasiado entusiasmo? ¿Lealtad a los compañeros? ¿Sentimiento del deber?
  •  ¿Cómo lograron los mandos mantener la moral de la tropa tan propensa a caer? Los generales de ambos bandos vieron en esta cuestión como un problema no menor. En los dos bandos, se reconoció la importancia de mejorar la comida,  dar más permisos (las rotaciones de las topas fueron más frecuentes en el bando francés), dotar a tropa de ropa adecuada, facilitar la comunicación con sus familias... y de no exponer a los soldados a ataques o contraataques que solo podían conducir a ocasionar más bajas. Los censores buscan afanosamente en las cartas de los soldados muestras de pacifismo, derrotismo y rebelión para perseguir y controlar a sus autores (por eso estas cartas, tan abundantes, son una fuente que hay que tomar con ciertas precauciones).
  • ¿Por qué no hubo rebeliones, deserciones o amotinamientos masivos en Verdún? Estos fueron un peligro latente desde 1917, pero no en Verdún. Detectar y cortar de raíz su existencia fue una preocupación máxima para el mando. Es verdad que hubo descontentos, faltas de disciplina y algunas deserciones que fueron castigadas generalmente de forma no muy severa aunque buscando la ejemplaridad. Pero nunca adquirieron importancia generalizada.
  • ¿Cómo se presenta al enemigo? El enemigo era la palabra más utilizada por la prensa de ambos bandos. En Francia se presenta al enemigo alemán como bárbaro, masacrador, bastardo, granuja… En Alemania se ve a los franceses como cobardes, desorganizados, malos soldados… Se busca generar un odio que mantenga la moral y los deseos de combatir. Los mandos trataron de evitar algunos conatos de confraternización en momentos puntuales. Y, a pesar de todo, a veces, también se muestra admiración del enemigo, los altos mandos mostraron varias veces respeto por él.

El intento de dar respuesta a estas preguntas es, sin duda, la mayor aportación de esta obra. Para ello, P. Jankowski utiliza muchos testimonios de combatientes de ambos bandos y los va incluyendo de forma ágil en el texto.

También dedica el autor una especial atención al papel de una prensa sujeta a censura y a  cómo se ha tratado la batalla en la historiografía, en los manuales de Historia, en los textos escolares, en la literatura, el cine, etc.

La obra se completa con un par de mapas de la zona imprescindibles para seguir el relato, una colección de fotografías, un índice onomástico y, lo más interesante, una completísima bibliografía clasificada (fuentes primarias inéditas, fuentes primarias publicadas, fuentes secundarias).

En resumen, la obra de P. Jankowski, una crónica total de la batalla, es de lectura muy recomendada para profesores, estudiantes y aficionados a la historia de la Primera Guerra Mundial.



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