sábado, 27 de marzo de 2010

El acuerdo entre Mussolini y el Vaticano


Mussolini comprendió la importancia que tenía solucionar las malas relaciones del Estado Italiano con el Vaticano, tirantez que venía desde la unificación italiana tras la que el Papa se negó a reconocer al nuevo Estado Italiano. Para acabar con esta situación, se firmaron los Pactos de Letrán (1929) entre Mussolini y el papa Pio IX. En síntesis los tres pactos recogían las mutuas concesiones: El Papa reconocía el Estado Italiano y a Roma como su capital, quedándo reducida la soberanía pontificia al territorio del Vaticano, palacio de Castel Gandolfo y a unas basílicas (Santa María la Mayor, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros); Mussolini, por su parte, declaraba a la religión católica como oficial del Estado y  concedía al Vaticano una importante compensación económica.
Como se ve en la imagen, el periódico del Régimen (Il Popolo d´Italia) recogió la notición con gran alborzo, basta con observar la descripción de sus titulares

PACTOS DE LETRÁN

“En nombre de la Muy Santísima Trinidad, Considerando:
Que la Santa Sede e Italia han reconocido que convenía eliminar toda causa de dis-crepancia existente entre ambos y Ilegar a un arreglo definitivo de sus relaciones recíprocas que sea conforme a la justicia y a la dignidad de las dos Altas Partes y que, asegurando a la Santa Sede, de una manera estable, una situación de hecho y de derecho que le garantice la independencia absoluta para el cumplimiento de su alta misión en el mundo, permita a esta misma Santa Sede reconocer resuelta de modo definitivo e irrevocable la "Cuestión Romana", surgida en 1870 por la ane-xión de Roma al reino de Italia bajo la casa de Saboya; que es necesario para ase-gurar a la Santa Sede la independencia absoluta y evidente, garantizarle una sobe-ranía indiscutible, incluso en el terreno internacional, y que, como consecuencia, es manifiesta la necesidad de constituir con modalidades particulares la "Ciudad del Vaticano" reconociéndose a la Santa Sede, sobre este territorio, plena propiedad, poder exclusivo y absoluto y jurisdicción soberana; Su Santidad el Soberano Pontí-fice Pío XI y Su Majestad Víctor Manuel III, rey de Italia, han resuelto estipular un tratado, nombrando a este efecto dos plenipotenciarios, los cuales han acordado los siguientes artículos:

Artículo 1.° Italia reconoce y reafirma el principio consagrado en el artículo 1° del Estatuto del reino, de fecha de 4 de marzo de 1848, en virtud del cual la religión ca-tólica, apostólica y romana es la única religión del Estado.
Art. 2.° Italia reconoce la soberanía de la Santa Sede en el campo internacional como un atributo inherente a su naturaleza, de conformidad con su tradición y con las exigencias de su misión en el mundo.
Art. 3.º Italia reconoce a la Santa Sede la plena propiedad, el poder exclusivo y absoluto de la jurisdicción soberana sobre el Vaticano, cómo está constituido actual-mente, con todas sus dependencias y dotaciones, estableciendo esta suerte de Ciudad del Vaticano para los fines especiales y con las modalidades que contiene el presente tratado (...).
Art. 4.º La soberanía y la jurisdicción exclusiva que Italia reconoce a la Santa Sede sobre la Ciudad del Vaticano implica esta consecuencia: que ninguna injerencia por parte del Gobierno italiano podrá manifestarse allí y que no habrá otra autoridad allí que la Santa Sede (...).

2 comentarios:

CAROLVS II, REX HISPANIARVM dijo...

Pocos saben que la existencia de la actual Ciudad del Vaticano data de estos pactos de Letrán, te felicito por la entrada y la imagen.

Un saludo.

Camino a Gaia dijo...

La Iglesia moderna se ha instituido apoyándo y apoyándose en el fascismo.
No solo es el Vaticano, es España, Argentina, Chile...
Simplemente han dejado el trabajo sucio que antes realizaba la inquisición a los paramilitares y dictaduras.
Un saludo

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