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martes, 5 de julio de 2016

PAISES EUROPEOS NEUTRALES EN LA I GUERRA MUNDIAL



Fueron pocos los países europeos que permanecieron neutrales en la Gran Guerra (ver mapa anterior):

Suiza. Se mantuvo totalmente neutral durante todo el conflicto. Esta neutralidad se vio reforzada por ser sede de organismos de cooperación internacional como la Cruz Roja o la Unión Telegráfica. No obstante, la opinión pública estaba dividida en cuanto a qué bando apoyar; en general, la población de habla alemana apoya a los Imperios Centrales y de habla francesa a los Aliados. El gobierno decretó la neutralidad armada, durante toda la contienda Suiza movilizó a sus soldados para que vigilasen sus fronteras al objeto de evitar la extensión de la guerra a su territorio. 


Puestos fronterizos en el cantón de los Grisones.
Vigilancia fronteriza en el cantón de los Grisones
http://www.swissinfo.ch/spa/1914-1918_el-d%C3%ADa-a-d%C3%ADa-de-los-movilizados-suizos/38780430


Suiza jugó un gran papel humanitario acogiendo a  68.000 soldados enfermos o heridos de ambos bandos entre 1916 y 1918.

Países Bajos. Mantuvo su neutralidad, aunque tendió a abastecer a los alemanes lo que parece un normal dado su frontera con Alemania y Bélgica ocupada por alemanes y a la presión que ello supuso.

Dinamarca. Muy importante estratégicamente por ser una de las llaves del Báltico. Mantuvo una neutralidad benévola hacia los Imperios Centrales.

Noruega. Junto con Suecia, hizo una declaración de neutralidad el 8 de agosto de 1914. Mantuvo esta neutralidad durante toda la guerra. Sufrió presiones de los Aliados y de Alemania para obtener una posición favorable, acabó cediendo a las presiones británicas y comenzó a cortar el comercio de alimentos y materias primas con Alemania.

Suecia. Neutralidad benévola hacia los Imperios Centrales.



ESPAÑA

Al estallar la guerra, en España, surgió un gran debate político entre germanófilos (gran parte del ejército y la derecha) y aliadófilos (grupos más liberales y socialistas). El debate se trasladó a la calle. El Rey vivía esta división en su propia familia, su madre era austriaca y su esposa inglesa. El Rey albergaba la esperanza de poder convertirse en mediador.


En este ambiente, el gobierno de Dato declaró la estricta neutralidad de España a pesar de que algunos políticos, como Lerroux, pensaran que la neutralidad era una cobardía. 



“Existente, por desgracia, el estado de guerra entre Austria-Hungría y Serbia, según comunicó por telégrafo el embajador de España en Viena. El Gobierno se cree en el deber de ordenar la más estricta neutralidad a los súbditos españoles, con arreglo a las leyes vigentes y a los principios del Derecho público internacional. En su consecuencia, hace sabe que los españoles residentes en España o en el extranjero que ejercieren cualquier acto hostil que pueda considerarse contrario a la más perfecta neutralidad perderán el derecho a la protección”. Declaración de neutralidad. La Gaceta de Madrid, 7 de agosto de 1914.

Realmente, el atraso económico del país, la inestabilidad política y las limitaciones del ejército (que además debía hacer frente al problema de Marruecos) no aconsejaban entrar en la guerra.

Los años de la guerra fueron excelentes para las exportaciones españolas. Productos españoles (materias primas, alimentos, productos elaborados...) abastecieron principalmente a Francia y Gran Bretaña lo que cuestiona la pretendida estricta neutralidad española. Alemania trató de sabotear (hundimiento de varios barcos por submarinos alemanes) y  bloquear este comercio. Estas actuaciones alemanas hicieron España se plantease romper la neutralidad. 



Querido Guillermo,
... Me es en extremo grato el ver que has sabido hacerte cargo de todo el afán y empeño que, con mis Gobiernos, he puesto, para que España se mantenga en la política de neutralidad iniciada al comienzo de la guerra; con esto creo haber hecho un servicio a mi amada Patria interpretando sus aspiraciones y además, he podido contribuir a evitar para mi pueblo y aún para otros, como tú tan delicadamente indicas, nuevos y sangrientos sacrificios...
No he de ocultarte que, debido a circunstancias especiales he tenido que vencer no pocas dificultades para que esta política de neutralidad estricta no fuese alterada.
Carta del Rey Alfonso XIII al Kaiser. 19 de enero de 1918


Edit. Vicens Vives

Durante la guerra, las exportaciones españolas (como se ve en el gráfico) crecieron mucho y la balanza comercial, tradicionalmente bastante deficitaria, presentó un superávit. Incluso se exportaban productos de primera necesidad dejando desabastecido el mercado interior. 

Fue una época de buenos negocios para unos pocos que obtuvieron grandes beneficios. Cuando el ministro S. Alba presentó un proyecto para gravar estos beneficios extraordinarios se vio frenado por el amplio frente conservador. Los beneficios generados durante la guerra no se invirtieron para el desarrollo del país, sino para el mayor enriquecimiento de unas pocas grandes fortunas.

La mayoría de los españoles (especialmente las clases más bajas) lo que vivieron fue una fuerte subida de precios muy por encima de lo que lo hacían los salarios. El gobierno no hizo lo suficiente para contener este proceso inflacionario. Y también sufrieron el desabastecimiento. Esta situación generó un gran descontento social que desembocó en varios movimientos de protesta y en huelgas culminando en la triple crisis de 1917.

Edit. Santillana



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