martes, 1 de mayo de 2018

Reseña de "El joven Hitler (1889-1939” de J. Cosnava


COSNAVA, J.: “El joven Hitler (1889-1939)”. Plan B Publicaciones, Dolmen Editorial. 2018

Como se deja claro en la portada, “El joven Hitler” es una obra de ficción y, como tal, contiene  licencias literarias que se utilizan para tejer el relato. El propio autor especifica, al final de la obra, cuáles han sido sus principales licencias. Una obra de ficción bien ambientada en el Imperio Austro-Húngaro y en Alemania en unos tiempos convulsos: la paz armada antes de la I Guerra Mundial, la derrota de los Imperio Centrales en la Gran Guerra, la humillación de Alemania en el Tratado de Versalles, la disolución del Imperio Austro-Húngaro, las penurias y problemas de la República de Weimar, el nacimiento del nazismo y su auge especialmente tras la Crisis de 1929, la llegada de Hitler al poder y el gobierno dictatorial del líder nazi hasta el estallido de la II Guerra Mundial.

La obra  tiene un fuerte contenido psicológico, ¿qué factores influyeron en la formación del carácter de un personaje que iba a llevar a la humanidad al mayor desastre conocido hasta el presente? ¿Cómo fue adquiriendo unas ideas que tanto daño iban a causar a muchos colectivos de alemanes? ¿Cómo fue adquiriendo las dotes de manipulador de las masas que iban a llevar a miles de personas a una adhesión al nazismo a pesar de sus horrores? ¿Tuvieron algo que ver los genes? ¿Era un enfermo mental que debiera haber tenido que ser sometido a tratamiento?....

Un relato duro y descarnado, con tintes biográficos, plagado de pinceladas históricas. Estoy seguro que su lectura impulsará a muchos a documentarse sobre varios acontecimientos que aparecen en el texto, explícitamente o apenas insinuados. No me cabe duda de que, en este sentido, va a cumplir una doble función: entretener y formar. Y, tal vez, una más importante: reflexionar.

La obra se estructura en cuatro libros. El primero, titulado El pequeño Adolf y los demonios de la mente”, trata esencialmente sobre Alois antes del nacimiento de su hijo Adolf Hitler. Alois un monstruo en potencia atormentado por unos “demonios de la mente” y traumatizado por la posibilidad de engendrar a otro monstruo (las leyes de la herencia de G. Mendel). Alois, hijo de un deficiente mental que había violado a su madre,  estaba preocupado por transmitir genéticamente algún tipo de tara a su hijo. Golpeaba y violentaba sexualmente a las mujeres de su entorno (entre ellas a la madre de Hitler, su prima Klara, su tercera esposa), era un hombre incapaz de mostrar afecto… En la obra se sugiere que incluso llegó a asesinar a su esposa Anna con la que se casó por conveniencia, a su segunda esposa Fanny, a su hijo Edmund y también a G. Mendel (esto es una de las grandes licencias del autor). Profesionalmente no le fue mal, dejando su etapa de aprendiz de zapatero, entró en la Administración Imperial y acabó como un respetado funcionario de aduanas con un expediente intachable.

El segundo libro está dedicado a “Hitler adolescente, 1890-1903”. Un Hitler adolescente que recibe frecuentes palizas por parte de un padre que mostraba una ira extrema. ¿Heredó Adolf esta ira? Paralelamente, Hitler, un niño muy pequeño, se va convirtiendo en un manipulador, imponiéndose a su madre (que le consiente demasiado), hermanos y amigos; era capaz de conseguir siempre lo que quería. Una capacidad que mostraría frecuentemente en la época de formación del movimiento nazi y cuando ejerció el poder. ¿Cómo influyó en la personalidad de Hitler estos difíciles años de su infancia? En esta época, Hitler comienza a manifestar su intención de seguir su vocación artística (pintor) en contra de la opinión de su padre que deseaba fuera funcionario de aduanas como él. En este libro, para mantener una cierta intriga en la narración, aparece la relación de los Hitler con la emperatriz Sissí, una de las principales licencias de la obra como confiesa el autor. El libro finaliza con la muerte de Alois.

“Hitler, vagabundo y soldado en la Gran Guerra (1904-1918” es el título del libro tercero. Cuando Hitler tenía solamente seis años fue llevado por su médico a la consulta del prestigioso S. Freud debido a las constantes pesadillas  y sueño con monstruos malignos (“los demonios de la mente”) que sufría. Freud recomendó su internamiento en un centro mental de Viena. ¿Hubiera cambiado la Historia si su padre hubiera seguido este consejo? Esta recomendación, que no olvidaría Hitler, va a dar lugar a frecuentes apariciones de Freud hasta el final del libro en que se recoge su muerte. De 1905 a 1914, Hitler puso mucho empeño en seguir su vocación de artista, intentó sin éxito entrar en la Escuela de Bellas Artes de Viena. No me gusta a jugar a qué hubiera pasado si… pero ¿Y si Hitler hubiera sido admitido en esta Academia y se hubiera convertido en un artista con el talento suficiente como para poder ganarse la vida? Uno de los momentos en que mayor humanidad demostró Hitler fue durante la enfermedad de su madre Klara a la que cuidó con esmero hasta su muerte. En Viena, Hitler llevó una vida de penuria (tal vez no tanta como él mismo se atribuye en Mein Kampf), subsistió gracia a la ayuda de sus familiares, a la herencia de su tía Johanna y a la venta de algunas acuarelas. En Viena, como él confiesa en Mein Kampf, fue fraguando algunas ideas que ayudan a explicar sus actuaciones posteriores: megalomanía, antijudaismo, pangermanismo… La huida de Austria cuando fue llamado al servicio militar, la detención en Munich y su presentación en la oficina de reclutamiento Salzburgo donde el encargado rechazó a Hitler escribiendo que  era “alguien demasiado débil que no podría ser de utilidad ni llevar armas al servicio del ejército”. Tremenda paradoja. Al estallar la guerra se alistó en una unidad del ejército alemán. Dedica varias páginas a su actuación en la guerra en el frente occidental: sus arriesgadas misiones como correo, su ascenso a cabo, sus condecoraciones, la relación con sus compañeros, su herida en la batalla del Somme... Ahora comienzan otra habilidad que tanto había de explotar Hitler en su vida política: su encendida oratoria que, como diría más tarde Goebbels, nunca dejaba indiferente.

El libro cuarto está dedicado a “Hitler y el nacimiento del Partido Nazi (1919-1939)”. Son los inicios de Hitler en la vida política en una Alemania derrotada y humillada en el Tratado de Versalles que tan vehemente va a rechazar Hitler, primero con palabras y, cuando llegó al poder, con unas actuaciones que llevaron a Europa hacia una nueva guerra. El rechazo de Versalles con la promesa de ignorarlo cuando llegase al poder y el odio racial a los judíos y otras minorías no arias marcan las actuaciones de Hitler en los años veinte: la ira escarlata. Son los años de la forja de un líder nato a pesar de su fracaso en el putsch de la cervecería. También aparece una parte más humana en sus relaciones (¿solo paternalistas?) con su sobrina  Geli Raubal hasta que ésta se suicidó. ¿Sufría una esquizofrenia como tal vez el propio dictador? Se deja ver como Hitler fue dando pasos ascendentes para convertir a Alemania en una dictadura totalitaria, eliminando incluso los conatos de oposición dentro de su propio movimiento (Noche de los Cuchillo Largos). Y los pasos hacia la guerra. Las acciones de Ogorzow, un trabajador ferroviario afín al nazismo, asaltando, violando y asesinando a varias mujeres, que ocupan muchas páginas de este cuarto libro, dan viveza e intriga al relato.


1 comentario:

Cosnava dijo...

Gracias por la reseña. En efecto, me encanta la idea de pensar que un solo joven pueda leer mis libros y usarlos como plataforma para la reflexión y puerta para nuevas lecturas. Un fuerte abrazo desde Asturias

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