sábado, 7 de mayo de 2016

GUILLERMO I Y BISMARCK COMO ARTÍFICES DE LA UNIFICACIÓN ALEMANA




En 1.858 subió al trono de Prusia Guillermo I tras la abdicación de Federico Guillermo IV. Iba a reinar hasta 1888, un período crucial para la historia de los territorios alemanes. Guillermo I tenía una concepción absolutista del poder real:

"Los soberanos de Prusia reciben la corona de Dios. Por lo cual yo tomaré mañana la corona sobre el altar del Señor y me la pondré sobre la cabeza"

Prusia era un estado próspero de casi veinte millones de habitantes que, desde las revoluciones de 1848, se había perfilado como el estado capaz de liderar la unificación de los territorios alemanes ("la pequeña Alemania") frente a las aspiraciones de Austria ("gran Alemania"). El nuevo rey se mostró decidido a impulsar el "tema nacional" desde Prusia.

En las elecciones a la Dieta Prusiana de 1.861 los liberales obtuvieron un gran éxito. El rey no se sentía a gusto. 
En marzo de 1.862 el gobierno fue destituido y se convocaron nuevas elecciones para 
tratar de evitar una nueva mayoría progresista; sin embargo, los liberales obtuvieron de nuevo la 
mayoría. La Cámara se negaba a aprobar el presupuesto militar necesario para la reforma del ejército que era una de las obsesiones del Rey. 
En septiembre de 1.862 la posición del rey era desesperada. Sus ministros se negaban a 
gobernar sin el voto del presupuesto, el Rey pensaba en abdicar.

En estas circunstancias tan difíciles nombró canciller a Bismarck. El Rey veía en él a la única persona capaz de reforzar su poder y gobernar sin el apoyo del Parlamento. Bismarck sostuvo sostuvo una lucha constitucional con el Parlamento durante cuatro años. Los liberales le tachaban de anticonstitucional, él se defendía diciendo que no se puede utilizar la constitución para socavar al Estado.

Bismarck era terrateniente prusiano (junker), reaccionario, astuto, calculador, antiparlamentario, intransigente o negociador según lo requiera el momento, partidario de la fuerza para conseguir sus objetivos...

"Las grandes cuestiones de nuestro tiempo no se deciden con discursos ni con mayoría de votos (ese fue el gran error de 1.848 y 1.849), sino a sangre y hierro" 

Bismack, al hacerse cargo del poder, se siente nacionalista prusiano (más tarde se sentiría ya nacionalista alemán), ello no le impide plantear como cuestión prioritaria la unificación alemana en torno a Prusia. Pensaba que  las fronteras prusianas de 1.815 eran injustas y había que aprovechar cualquier oportunidad para corregirlas.

¿Planteó  Bismarck la unificación de un modo maquiavélico como una operación matemática con pasos prefijados de antemano? Algunas actuaciones y testimonios parecen avalarlo:

“Pronto me veré obligado a tomar la dirección del gobierno de Prusia. Mi primera preocupación 
será organizar el ejército. Tan pronto como el ejército sea situado en condiciones 
de inspirar respeto, aprovecharé sin vacilar el primer y mejor pretexto para declarar 
la guerra a Austria, disolver la Dieta alemana, sojuzgar a los estados menores y dar la 
unidad nacional a Alemania bajo el liderazgo de Prusia”. Bismarck



Esto fue lo que sucedió en los años siguientes. Sin embargo, en sus escritos, negó esta planificación precisa con frases como éstas:


“La política en sí no es una ciencia exacta ni lógica, sino la capacidad de elegir en cada momento fugaz de la situación aquello que es menos dañino o más oportuno” 

"La política no es aritmética"

"Sin duda hay que contar con factores dados y desconocidos, pero no existen reglas ni fórmulas para sumar los resultados de antemano"




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