jueves, 14 de enero de 2016

LA EUROPA DE LA RESTAURACIÓN: SANTA ALIANZA, CUÁDRUPLE ALIANZA, QUÍNTUPLE ALIANZA



Para los dirigentes de la Restauración, liderados por el canciller austriaco Metternich, una vez reordenado el mapa de Europa, era muy importante mantener un sistema de equilibrio (evitar la hegemonía de un solo estado, es decir, que no se volviera a repetir el caso de Napoleón), estar atentos para poner freno al avance del liberalismo y acabar con los focos revolucionarios que pudieran surgir en cualquier lugar del Continente para evitar  “el contagio revolucionario” interviniendo en el país si era necesario.


Alejandro I

La Santa Alianza creó a partir de una idea del Zar Alejandro I que se presentaba a sí mismo como el salvador de Europa. El pacto fue firmado el 26 de septiembre de 1815. Frente a la fraternidad revolucionaria propuso una fraternidad cristiana (como miembros de “una misma nación cristiana”). Era una alianza que pretendía convertirse en un fiel guardián de las ideas conservadoras.

Sin embargo, el alma de la Santa Alianza fue el austriaco Metternich que convirtió a la Organización en un racional cálculo político transformando la fraternidad de las naciones en una fraternidad de los príncipes legítimos.




TRATADO DE LA SANTA ALIANZA
« En nombre de la muy Santa e indivisible Trinidad.
SS. MM. El Emperador de Austria, el Rey de Prusia, y el Emperador de Rusia, como consecuencia de los grandes acontecimientos que han señalado Europa en el curso de los tres últimos años, y principalmente de los beneficios de la Divina providencia ha tenido a bien repartir sobre los Estados cuyos gobiernos han colocado su confianza y su esperanza solamente en Ella, habiendo adquirido la convicción íntima de que es necesario asentar la marcha de la adopción por las potencias de sus relaciones mutuas sobre las verdades sublimes que nos enseña la eterna religión del Dios Salvador. […]
En consecuencia, Sus Majestades han convenido los artículos siguientes:
Artículo 1. Conforme a las palabras de las Santas Escrituras, que ordenan a todos los hombres mirarse como hermanos, los tres monarcas contratantes permanecerán unidos por los lazos de una verdadera e indisoluble fraternidad y se considerarán como patriotas, se prestarán en toda ocasión y en todo lugar asistencia, ayuda y socorro; se comportarán con sus súbditos y ejércitos como padre de familia; les dirigirán en el mismo espíritu de fraternidad del que están animados para proteger la religión, la paz y la justicia.
Artículo 2. En consecuencia, el único principio en vigor, ya sea entre dichos gobernantes, ya sea entre los súbditos, será el de prestarse recíprocamente servicio, el testimoniarse con una benevolencia inalterable el efecto mutuo del que deben estar animados, el considerarse todos como miembros de una misma nación cristiana, y los tres príncipes aliados no se considerarán ellos mismos más que como delegados de la Providencia para gobernar tres ramas de una misma familia: Austria, Prusia y Rusia, confesando así que la nación cristiana, de la cual ellos y sus pueblos formaban parte, no tiene realmente otro soberano que aquel a quien únicamente pertenece en propiedad la pujanza, porque en él únicamente se encuentran todos los tesoros del amor, de la ciencia y de la prudencia infinita, es decir, Dios, nuestro Divino Salvador Jesucristo, el Verbo del Muy Alto, la palabra de la Vida. […]
Artículo 3. Todas las potencias que quieran ratificar solemnemente los sagrados principios que han dictado la presente acta y reconozcan lo importante que es para la felicidad de las naciones, demasiado tiempo agitadas, que estas verdades ejerzan en adelante sobre los destinos humanos toda la influencia que les corresponde, serán recibidas con tanta diligencia como afecto en esta Santa Alianza.
Hecho, triplicado y firmado en París el año de gracia de 1815, el 26 de septiembre. Francisco, Federico-Guillermo y Alejandro."


El Tratado de la Santa Alianza es, en realidad, una declaración de principios abierta a todos los príncipes cristianos que quisieran adherirse a ella. Los compromisos son muy vagos, se habla de paz, justicia, caridad, fraternidad, necesidad de prestarse apoyo, etc. Todo ello sin concretar, así que la  Santa Alianza no fue la institución más adecuada para garantizar el equilibrio y para articular el modo de llevar a cabo el principio del intervencionismo en caso de revoluciones.

Además, no firmaron el Tratado ni Gran Bretaña (el carácter cristiano del Tratado parecía incompatible con un Estado protestante) ni el Papado (manteniendo una posición de neutralidad muy sorprendente). 

Así pues, para conseguir mayor efectividad en su empeño de sofocar los focos revolucionarios que pudieran existir, en noviembre de 1815, se constituyó la Cuádruple Alianza integrada por Gran Bretaña (promotora del acuerdo) Rusia, Austria y Prusia). Era un Tratado, propuesto por Gran Bretaña, mucho más concreto, destinado a garantizar el cumplimiento de los Tratados de Paz. Instauró un sistema de Congresos para analizar la situación en Europa y determinar si era necesaria una intervención en caso de revoluciones y cómo llevarla a cabo.

En 1818, en el primero de los Congresos (celebrado en Aix-la-Chapelle), Francia se unió a este Tratado con lo que se transformó en la Quíntuple Alianza

Estas dos Alianzas fueron los “brazos armados” de la Restauración.


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