sábado, 1 de agosto de 2015

LOS SANS-CULOTTES PROTAGONISTAS DE LA FASE EXALTADA DE LA REVOLUCIÓN




El nombre de sans-culottes les viene de su vestimenta ya que llevaban los pantalones largos de los obreros y no los calzones hasta la rodilla (culottes) de la clase media y alta. Suelen llevar el gorro frigio, símbolo de la libertad revolucionaria. Proceden de los sectores menos acomodados de la sociedad urbana, los que más sufren la crisis económica y la subida de precios; son obreros, artesanos, sirvientes, pequeños comerciantes, etc. A veces se les ha denominado el "Cuarto Estado".

Hasta ahora había participado en la Revolución de manera destacada: toma de la Bastilla, asalto a las Tullerias, manifestaciones patrióticas y anti-monárquicas... Desde el levantamiento de agosto de 1792, durante la Convención, van a jugar un papel mucho más importante y van a contribuir decisivamente a la radicalización de la Revolución. Paralelamente, la burguesía pierde el control de la Revolución.

Quieren el igualitarismo que, en las relaciones sociales diarias, escenifican en el "tuteo". Con todo la Convención se negó a elaborar un decreto sobre el tuteo.

Lo que mejor les define es su mentalidad patriótica republicana, defienden ideas como:
  • La igualdad jurídica y social ("la guillotina es la guadaña de la igualdad").
  • Solución a los problemas económicos que aquejan al pueblo con medidas como: reparto de tierras, revalorización de los salarios, fijación de precios para los artículos de primera necesidad, ley que regule los beneficios industriales, pan para todos, indemnización a los agricultores que pierdan sus cosechas... Como puede verse, eran partidarios de la intervención del Estado en la economía
  • No cuestionan la existencia de pequeños propietarios cuya riqueza sea fruto del trabajo personal. Quieren que se fije un máximo de la fortuna que una persona pueda poseer. Pretenden llegar a una sociedad de pequeños productores autónomos.
  • Son partidarios de la democracia directa en Clubs y Asambleas. Siempre están dispuestos a acudir a la Convención a manifestar sus peticiones y propuestas (ésta tuvo que acabar prohibiendo sus desfiles por la tribuna).
  • Tienen una cierta sensibilidad religiosa, a veces esbozan como un retorno a la primitiva sociedad cristiana (Cristo Sans Culotte).


En el siguiente texto, los sans-culottes se autorretratan estupendamente y exponen sus peticiones más importantes:

LOS SANS-CULOTTES VISTOS POR ELLOS MISMOS

¿Qué es un sans-culotte, señores granujas? Es un ser que va siempre a pie, que no tiene millones -como todos vosotros quisierais tener- ni castillos, ni criados para servirle, y que habita sencillamente con su mujer y sus hijos, si los tiene, en un cuarto o quinto piso. 
Es un hombre útil, pues sabe laborar un campo, sabe forjar, aserrar, limar, cubrir una techumbre, hacer zapatos y verter hasta la última gota de su sangre por la salvación de la República. 
Y porque trabaja, podéis estar seguros de no encontrar su figura ni en el Café de Chartres, ni en los garitos donde se conspira y se juega, ni en el Teatro de la Nación cuando representan L'ami des Lois, ni en el Teatro del Vaudeville para presenciar la Chaste Susanne, ni 'en aquellos gabinetes literarios donde por dos sueldos -que tan preciosos son- os ofrecen las porquerías de Gorsas con La Chronique y Le Patriote Frangais. 
Por la tarde, el sans-culotte se presenta ante su Sección, no empolvado, almibarado, bien calzado y con la esperanza de que le vean todas las ciudadanas de las tribunas, sino para apoyar con toda su fuerza las mociones buenas y para pulverizar aquellas que proceden de la abominable facción de los hombres de estado. 
Por lo demás, un sans-culotte tiene siempre su sable afilado para cortar las orejas de todos los malévolos. A veces pasea con su pica, mas al primer redoble del tambor lo veis partir para La Vendée, para el ejército de los Alpes, o para el del Norte... La asamblea general de la sección de Sans-culottes considerando que para todos los ciudadanos existe el deber de proponer las medidas que les parezcan más adecuadas para hacer renacer la abundancia y la tranquilidad pública, acuerda pedir a la Convención que decrete: 
1.º Que los anteriormente llamados nobles no puedan ejercer ninguna función militar ni ocupar ningún empleo público- sea cualquiera su naturaleza; que los antiguos parlamentarios, los financieros y los sacerdotes sean destituidos de todas sus funciones administrativas o judiciales. 
2.° Que todos los precios de los artículos de primera necesidad sean fijados de acuerdo con los de los años llamados antiguos, comprendidos los de 1789 y 1790, proporcionalmente a sus diferentes cualidades. 
3.° Que los precios de las materias primas sean fijados también de manera que los beneficios de la industria, los salarios del trabajo y las ganancias del comercio que estarán regulados por la ley, permitan al .hombre industrioso, al cultivador, al comerciante, el procurarse no sólo las cosas indispensables y necesarias a la conservación de su existencia, sino también todo aquello que pueda ayudar a su goce. 
4.° Que los agricultores que por cualquier accidente hayan perdido la cosecha sean indemnizados por el erario público. 
5.° Que se conceda a cada Departamento una suma suficiente para que los precios de los artículos de primera necesidad sean los mismos para todos los individuos que integran la República Francesa. 
6.° Que las sumas concedidas a los Departamentos han de ser empleadas en hacer desaparecer diferencia en los precios de los géneros de primera necesidad, motivada por los transportes, en toda la extensión de la República Francesa, la cual debe procurar a cada uno de sus hijos las mismas ventajas. 
7.° Que los arriendos sean anulados y vueltos al mismo precio en que estaban durante los años comunes que vosotros escogeréis para fijar invariablemente el precio máximo de los artículos y géneros de primera necesidad. 
8.° Que sea fijado un máximo a las fortunas. 
9.° Que cada individuo sólo pueda poseer un máximo. 
10° Que nadie pueda tener alquiladas más tierras que las que son necesarias para una cantidad determinada de aperos de labor. 
11° Que un mismo ciudadano no pueda tener sino un solo taller, una sola tienda. 
12° Que todos aquellos que tienen mercancías o tierras bajo su nombre sean reconocidos pomo sus propietarios. 
La Sección de los Sans-culottes piensa que estas medidas llevarían la abundancia y la tranquilidad, harían desaparecer poco a poco la demasiado grande desigualdad de las fortunas, y acrecentarían el número de los propietarios.

FUENTE: W. MARKOV y A. SOBOUL.: Die Sans-culottes von Paris. Dokumente zur Geschichte der Volksbewegung. (1793-1794) (Berlín 1957), págs. 2-4 y 136-138.

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